EZLN anuncia viaje por el mundo para “encontrar lo que nos hace iguales”


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Por Colectivo Alterius

En tiempos donde el discurso obradorista, simplista y maniqueo, que intenta empaquetar a las voces críticas de su gobierno en un solo frente que comparte ideología con la facción efectivamente conservadora que representan grupos como FRENAAA, la voz del EZLN se levanta para recordarnos, por lo menos a quienes podemos escuchar más allá del fanatismo ideológico de la política partidista, que hay otras rutas para reconstruir el dañado tejido de nuestra sociedad.

En un comunicado llamado “Sexta parte: Una montaña en alta mar”, que sale hoy a nombre de “las mujeres, hombres y otroas zapatistas” y firmado por el Subcomandante Insurgente Moisés, se aprecia la preocupación de las comunidades autónomas por temas como los feminicidios, el impacto ambiental, las políticas ecocidas en todo el mundo y de forma particular a la situación que enfrenta el mundo por el coronavirus.


Al respecto, aunque explican haber tomado medidas inmediatas frente al Covid-19, apoyados por cientificxs solidarixs, comparten que han perdido a 12 compañerxs por esta enfermedad. Y a diferencia de la falta de autocrítica que se puede notar en otras figuras de la vida política, el EZLN parte de una mirada propia y claramente más honesta; “Estas 12 ausencias son responsabilidad nuestra. No son culpa de la 4T o de la oposición, de neoliberales o neoconservadores, de chairos o fifís, de conspiraciones o complots. Pensamos que debimos haber extremado más todavía las precauciones.”

“Miramos y escuchamos un mundo enfermo en su vida social, fragmentado en millones de personas ajenas entre sí, empeñadas en su supervivencia individual, pero unidas bajo la opresión de un sistema dispuesto a todo para saciar su sed de ganancias, aún y cuando es claro que su camino va en contra de la existencia del planeta Tierra”.- Subcomandante Insurgente Moisés

Este mismo tono con el que hablan desde la autonomía, sin victimizarse, ni culpar a nadie más de sus propias fallas como organización, es el que utilizan para explicar que esa misma autodeterminación ha sido la clave para controlar al virus; “El detalle de lo que fue y es nuestra estrategia podrá ser consultado en su momento. Por ahora decimos, con la vida latiendo en nuestros cuerpos, que, según nuestra valoración (en la que probablemente podemos estar equivocados), el enfrentar la amenaza como comunidad, no como un asunto individual, y dirigir nuestro esfuerzo principal a la prevención, nos permite decir, como pueblos zapatistas: aquí estamos, resistimos, vivimos, luchamos.”

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A los feminicidios los miran como otra pandemia, relacionada con un sistema político-económico que se caracteriza por gestionar la muerte, ya sea a través de sostener deprimentes vidas dedicadas a la producción/consumo o directamente con políticas de exterminio; “En una escalada previsible (acoso, violencia física, mutilación y asesinato), con el aval de una impunidad estructural (“ella se lo merecía”, “tenía tatuajes”, “¿qué andaba haciendo en ese sitio a esa hora?”, “con esa ropa, era de esperar”), los asesinatos de mujeres no tienen ninguna lógica criminal que no sea la del sistema”.

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Pero como es característico de las resistencias autonómas y de la organización comunitaria, los pueblos zapatistas observan la belleza incluso en los momentos más oscuros; “es tiempo de nuevo para que bailen los corazones, y que no sean ni su música ni sus pasos, los del lamento y la resignación”. Y anuncian que “diversas delegaciones zapatistas, hombres, mujeres y otroas del color de nuestra tierra, [saldrán] a recorrer el mundo”, todo para buscar “no la diferencia, no la superioridad, no la afrenta, mucho menos el perdón y la lástima”, sino lo que nos hace iguales.

La decisión de viajar al resto del mundo es una idea que nos remite al exilio tibetano, en un momento donde la violencia se ha incrementado en partes de la zona donde el gobierno federal busca imponer su megaproyecto más emblemático; el mal llamado Tren Maya.

Se trata también de un acto simbólico para rememorar los 20 años de la Marcha del Color de la Tierra, “la que [realizaron] junto con los pueblos hermanos del Congreso Nacional Indígena (CNI), para reclamar un lugar en esta Nación que ahora se desmorona”. Para iniciar esa travesía, anuncian que saldrán al continente europeo en abril del 2021 “para decirle al planeta que, en el mundo que sentimos en nuestro corazón colectivo, hay lugar para todas, todos, todoas. Simple y sencillamente porque ese mundo sólo es posible si todas, todos, todoas, luchamos por levantarlo”.

En el mismo comunicado, anuncian que las delegaciones zapatistas estarán conformadas mayoritariamente por mujeres e invitan “a quienes tienen como vocación, empeño y horizonte, las artes y las ciencias a que acompañen, a la distancia […] Y que así nos ayuden a difundir que en ellas, ciencias y artes, está la posibilidad no sólo de la supervivencia de la humanidad, también de un mundo nuevo”.

El comunicado completo se puede leer en Enlace Zapatista


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