Los Zetas Inc., el crimen organizado como conglomerado empresarial

Por Carlos Heras

Guadalupe Correa es doctora en Ciencia Política y profesora en la George Mason University. Este otoño publicó la edición española de su libro Los Zetas Inc (Editorial Planeta), una ambiciosa investigación sobre el grupo criminal que aterrorizó Tamaulipas y buena parte del territorio mexicano durante los peores años de la guerra contra el narco.



En su libro, Correa describe a los Zetas como los precursores de un nuevo modelo de organización y administración de negocios de las economías clandestinas en México y la región, donde la paramilitarización del crimen organizado y el control territorial emergen como nuevos ejes de actividad de los llamados cárteles de la droga. En entrevista con Tercera Vía, Correa apunta a la conexión entre las economías extractivas, la apertura del sector energético y el clima de extrema violencia que ha caracterizado a México al menos desde el sexenio de Felipe Calderón.

Tú hablas de los zetas como un cambio de modelo, ¿qué supone su irrupción y cómo modifican el panorama del crimen organizado en México?

Yo digo que los zetas cambiaron el panorama del crimen organizado en el hemisferio y no sólo en México. Incorporan personal, técnicas y estrategias militares a la delincuencia organizada para controlar territorios y extraer rentas. Eso es un cambio fundamental en la manera en como analizamos lo que los medios y los políticos han llamado cárteles de la droga. Dejan de ser cárteles de la droga y se convierten en empresas más diversificadas que se van a dedicar a más actividades criminales, dado el control del territorio que pueden ejercer a partir de la generación del miedo por la militarización del crimen organizado. Finalmente es una empresa que utiliza tácticas militares para poder controlar territorio y todas las actividades criminales que se llevan a cabo allí. En ese sentido ellos son pioneros. En dos cosas: la militarización por un lado y por otro la diversificación. Dejan de ser narcotraficantes y empiezan a hacer de todo, pero en particular lo que ellos traen es la extracción de rentas: la extorsión, el secuestro, porque ellos tienen acceso a esa técnica militar, a armamento de alto calibre…

Uno de los cambios cualitativos es que los Zetas comienzan a controlar el territorio de manera integral, ya no sólo controlan rutas de distribución. ¿De qué manera lo hacen y qué papel tiene la violencia extrema que se ejerce esos años en Tamaulipas?

Parece que yo hablo de los zetas como si ellos lo hicieron todo. Realmente es un grupo paramilitar, porque ellos surgen a partir de fuerzas que se crearon en el Estado. Son miembros de fuerzas especiales del ejército mexicano que ya se dedicaban a hacer labores de policía en la frontera, labores antinarcóticos.

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Pero no nada más son ellos. La respuesta del Estado genera lo que yo le llamo una guerra civil moderna. Ellos hacen lo que he dicho: militarizan, cobran rentas. Son una empresa, son un negocio. No tienen aparentemente otro objetivo más que hacer dinero mediante la generación del miedo. Y se siguen alimentando de más desertores del Ejército, de policías. Ellos tienen esta lógica de incorporar a todos: de que todos den seguridad al modelo, de corromper policías locales, también policías estatales e incluso autoridades federales.

La parte que yo analizo como una guerra civil moderna es la respuesta del Estado a este modelo criminal, que incrementa, diversifica y hace más células a los grupos, que supuestamente operan como una célula regional.

Son una empresa, son un negocio
Los Zetas y el Cártel del Golfo (CDG) se parten, empiezan a pelear y comienzan a generar una violencia masiva. Pero Felipe Calderón ya había declarado antes una guerra contra el narco, entonces había militarizado la estrategia de seguridad. Por un lado, fuerzas del estado militarizan el crimen organizado y por otro lado fuerzas del estado militarizan la estrategia de seguridad. Entonces tienes de alguna manera dos ejércitos, uno del Estado y otro de civiles, y es por lo que yo le llamo una guerra civil. Aunque supuestamente no tiene la connotación política o ideológica que tendrían las guerras civiles, pero están enfrentándose dos ejércitos bien claros. Con la respuesta del estado mexicano al modelo criminal ellos todavía necesitan más cash flow, generan más violencia.

El modelo es muy interesante porque no es el típico modelo del narcotraficante. Ellos quieren que se note, es como si le dijeran al estado: veánme, vayan tras de mí. Con todas esas narcomantas, narcomensajes, violencia extrema, es como si llamaras tú al Estado para que te viniera a controlar, pero cuando ya había llamado el Estado a una guerra contra el narco. Yo no puedo decir quién empieza el modelo, pero así es. Supuestamente todos se empiezan a aprovechar de esto, y ahora vamos al tema de los recursos naturales.

En el libro dices que esta espectacularización de la violencia es una suerte de heramienta de marketing para ellos

A la par la militarización del crimen organizado y la militarización de la estrategia antinarcóticos. Generas espacios de extrema violencia.
Es lo que sirve para generar miedo y poder extraer rentas ¿Cómo me vas a pagar un derecho de piso? Si no me lo pagas, yo te voy a cortar la cabeza porque puedo hacerlo. Ellos lo utilizan como una marca para poder hacer su negocio, para poder extorsionar, para poder decirle al que vende piratería: o es mío o tú me pagas una renta por lo que tú haces. En la frontera, estos grupos a veces sí participan de manera directa de las actividades. El cártel sí opera o cobra rentas por las casas de seguridad para los migrantes, por ejemplo. No opera todo el negocio del tráfico de personas del coyotaje, sino le pide a los coyotes una lana para poder pasar por su territorio. ¿Y por qué? Porque ellos tienen el poder, ellos pueden matarte, ellos tienen las armas, ellos controlaron ya el territorio a través de una estrategia militar. Ellos hacen eso, pero hay otro actor, que es lo que no acaban de entender muchos analistas y periodistas.

Te preguntas por el Chapo, por los Zetas, por los grupos, pero va a la par la militarización del crimen organizado y la militarización de la estrategia antinarcóticos. Generas espacios de extrema violencia, la respuesta es brutal. Chocan, se genera una guerra y se expulsa a la gente de sus tierras. De tierras específicas, y ahí es donde te das cuenta de lo que esto pareciera ser. No se puede argumentar una conspiración, porque no hay elementos de prueba. Yo no puedo decir que Exxon, o que Shell, o que las compañías texanas de hidrocarburos hicieron esto y lo planearon y el gobierno de Estados Unidos hizo el plan Mérida y el plan Colombia. No es posible decir eso, pero lo que sí sabemos es que coinciden los espacios donde tienes grupos -y yo hablo de los zetas como un modelo, no como de un grupo-.

La premisa de tu libro es que slos principales focos de violencia durante esos años coinciden con los principales cuencas de hidrocarburos. Ahí tienes a Tamaulipas con la Cuenca del Burgos, al Valle de Juárez y también otras zonas ricas en minerales…

Y además de todo puertos, donde entran y salen drogas y químicos precursores. Ellos también controlan esos espacios, que son fundamentales también para la generación de energía. De Lázaro Cárdenas sale el mineral de hierro que va para China. Ellos controlan estos terrenos para controlar la entrada y la salida. Durante este momento, y todavía hoy en día -no son Zetas, pero yo hablo del modelo-… ¿Qué pasa en estos espacios? Con lo del huachicol por ejemplo, estos grupos ¿a quién están afectando más? A la compañía que alguna vez tuvo el monopolio de la producción del petróleo [Pemex]. ¿Y quién se va a beneficiar de eso al final? ¿Qué compañía está drenada de los recursos? La imagen que tiene ahorita de una compañía que no se puede manejar sola, que debería mejor desaparecer o privatizarse.

Ellos empiezan, de una manera oportunista, pero es interesante ver la conexión. En Coahuila Lezcano [Heriberto Lezcano, líder de los Zetas ejecutado por la Marina en 2012] empieza a meterse en el tema del carbón. Ahí en esas mismas tierras hay carbón, hay shale, hay petróleo. Por esa violencia que se genera, se dejan las tierras libres.

Si tú vas a Tamaulipas, ahí se conjunta todo perfectamente. Ahí nacen los Zetas, se empieza a manifestar su modelo, hay esta guerra entre supuestos cárteles, entre los Zetas y el CDG. El Estado entra fuertemente, y además es bien interesante que los militares entran a San Fernando antes de que entren los Zetas, y eso mucha gente no lo tiene registrado. Si tú hablas con cualquier poblador de San Fernando, te dice que cuando se declara la guerra contra las drogas llegan los militares primero. Ellos supuestamente llegan a buscar narcos, y luego los Zetas controlan el territorio. Ya tienes esos espacios de extrema violencia, de un encuentro entre los grupos primero, y en algunos no hay encuentro entre grupos, hay solo Estado con grupos.

¿Cómo opera esta secuencia, qué quiere decir que primero entre el Ejército en el caso de San Fernando y luego entren los Zetas?

En el caso de San Fernando los militares llegan como una respuesta a la orden de Felipe Calderón. La guerra la declara el Estado. A criminales, sí, pero, ¿por qué declaras una guerra? ¿Por qué militarizas y generas una guerra contra el narco? ¿Por qué generas una guerra económica donde los espacios se tienen que liberar? ¿Cómo liberas territorios? ¿Cómo liberas las tierras que son ricas en hidrocarburos cuando tienes ese encuentro? Los cárteles, los dos grupos generan espacios de extrema violencia, el CDG y los zetas, pero en san Fernando no era una pelea de grupos.

Primero entra el Ejército para buscar a los narcos. Ellos empiezan a catear casas, eso fue en el año 2007. En Tamaulipas siempre ha pasado la droga, siempre habían estado ellos, los narcos. Llega el Ejército, empieza a tratar de entrar a las casas violando derechos humanos, hay resistencia local y los sacan. Pero empieza la guerra y regresa el Ejército, que ya sabe cómo están las cosas ahí en Tamaulipas. Son partes de la teoría que no quedan muy claras, pero lo que sí dicen es que ya el Ejército estaba preparado para enfrentarse a otro ejército. ¿Cómo sucedió? Aparentemente todo fue genuino y los grupos operan de manera oportunista, tanto las compañías extranjeras como el Estado.

¿Por qué generas una guerra económica donde los espacios se tienen que liberar?

El Estado recibe una orden, porque también Tamaulipas se había puesto feo en los años 2003, 2004, 2005 por Nuevo Laredo, por supuestamente esta nueva guerra de cárteles, cuando quiere entrar Sinaloa a controlar la frontera chica y el narcotráfico en Tamaulipas. Y entonces dice Osiel [Cárdenas, líder del CDG capturado en México en 2003 y extraditado a Estados Unidos en 2007]: yo necesito un grupo armado. Los problemas en Tamaulipas empiezan esos años, de alguna manera tienen que ver con el arresto de Osiel Cárdenas. Pero este tipo de eventos no nomás son de Tamaulipas. Esta lógica distinta donde ya no el PRI maneja las rutas del narcotráfico, también a la par tenemos estas narcoguerras, y supuestamente el gobierno declara la guerra para terminar con estas guerras entre narcos. Pero yo no sé por qué militarizan todo el país y se fueron contra los narcos.

Tú dices que en el último momento uno de los grandes beneficiarios del clima de violencia en Tamaulipas son las empresas hidrocarburíferas y energéticas internacionales que entran porque de alguna manera se consigue expulsar a una población. ¿Cómo es el paso para que un clima de violencia extrema beneficie a los negocios internacionales?

¿Qué pasa con la frontera chica, que es el corazón de la cuenca del Burgos? Tenemos también a San Fernando, a Allende, Coahulia. Llegan estos grupos, están las fuerzas del Estado y hay eventos muy interesantes. Por ejemplo la cuestión de Allende, Coahulia. Una matazón espantosa que tiene que ver con la colaboración con los Estados Unidos, con la DEA. La cooperación de México con los Estados Unidos es parte de todo este esquema de militarización, porque realmente la militarización de la seguridad de México tiene mucho que ver con la Iniciativa Mérida y está avalada y apoyada por los Estados Unidos. Nunca como en la época de Calderón las agencias estadounidenses tuvieron tanto papel.

Hay este enfrentamiento: primero llegan supuestamente estos malos Zetas, que muchos de ellos son ex militares. Entonces se da toda esta violencia, primero de los Zetas y luego con el aparato estatal, y eso hace que la gente ya no pueda vivir ahí. Sigo diciendo, la respuesta del Estado es importante. Sí, los Zetas llegan, cortan cabezas, meten a la gente en las fosas, matan migrantes, mataron al excandidato a gobernador Rodolfo Torre Cantú en Tamaulipas y la gente se empieza a ir de sus tierras. Si tú vas de nuevo a San Fernando, si tú vas a Valle Hermoso, ves todavía espacios abandonados. Es todavía su tierra, pero la gente la abandonó porque todavía hoy en día no puede vivir allí.

En ese mismo tiempo, la opinión pública se enfoca en el tema de narcotráfico, de la operación de Felipe Calderón. En ese mismo momento se está construyendo obras que seguramente va a contribuir a la expansión de la infraestructura para la generación de energía, no sólo de hidrocarburos.  La carretera Mazatlán-Matamoros, puentes fronterizos, el puente sinaloense, el puente de Donovan, otros que están en Tamaulipas. Además todo el sistema de ductos, y ahí no les pasó nada. Toda la conexión para distribuir el gas natural de Estados Unidos a México. Y luego estas empresas que nos van a dar gas natural oligopolizan el mercado. Nos lo venden ahora, pero también pueden extraer shale y pueden jugar con los precios.

Se sale esa gente de sus tierras, al mismo tiempo se aprueba la reforma energética en 2013, pero ya lleva todo un cabildeo y la gente está harta de la situación. Lo primero que hace Peña Nieto es pasar la reforma energética. Hay un cambio muy importante en la ley secundaria para la reforma energética: como la extracción de hidrocarburos es una cuestión de interés nacional, tú como propietario de tu tierra estás obligado a negociar o a vender para la extracción. Ellos no son supuestamente dueños, pero tienen permiso para extraer.

Si tu tierra no la has usado por varios años, ¿qué te cuesta rentarla y negociar más pronto? Son procesos que llevan años, no se ven hoy por hoy. No puedes hacer una explicación lineal.  En Tamaulipas la última ronda de licencias todavía no se ha concretado. Todavía estos no han llegado, no han negociado, pero es interesante tener esos espacios vacíos. Yo fui a San Fernando hace unos meses, todavía están vacíos esos ranchos. Es increíble, la extrema violencia, grupos que llegaron como militares. Muchos pobladores explicaban que era una cosa que nunca habían vivido, como una guerra. Te pones a pensar, ¿y estos cuates eran como narquillos? ¿Por qué tanta violencia, por qué tanta brutalidad? Así como que llamaras al Ejército: miren, estoy destruyendo poblaciones completas. Y eran en un principio militares, ahora son grupos de otra manera, que tienen una lógica muy similar de extracción de rentas, de ejecución de la violencia en extremo y que provocan similares resultados.

Para que todo eso pase, parece que las organizaciones criminales que están detrás de eso tienen un nivel de sofisticación muy alto, obviamente manejan información de dónde están los recursos… Cuesta creer que no estén en redes que impliquen a autoridades púbicas. ¿Cómo funciona ese clima, quiénes son los actores de algo así y cuál es la implicación de autoridades públicas y empresas privadas?

Todo el mundo dice ¡El Chapo! ¡El Mencho! Todo el mundo está en contra de estos, que en realidad son empleados. Ellos manejan ciertas actividades criminales en espacios cortos, pero para que los Zetas pudieran dominar los espacios que llegaron a dominar, a controlar tantos territorios no lo pudieron hacer sólo cortando cabezas. Además, cuando cortaban cabezas ya llamaban a la autoridad. ¿Quién los protegió? Sabemos por juicios que hay en Estados Unidos que en el caso de Veracruz fue el exgobernador Fidel Herrara. Tomas Yarrington y Eugenio Hernández en el caso de Tamaulipas. Hubo colusión al más alto nivel. Y además el modelo mismo permeó a las estructuras de seguridad locales y las inmiscuyó en las actividades de estos grupos. Es todo una lógica, la permisibilidad de estos nuevos gobernadores que se vuelven señores feudales después de la democratización del país, que el presidente es de un partido y el gobernador es de otro, ahí tienes una serie de actores gubernamentales, de autoridades a todos los niveles operando para que todo esto salga bien.

Se ha convertido casi en una idea de sentido común que una de las cosas que explica parte de la explosión de violencia y las guerra del narco es la fragmentación política que se da con la democratización.

Yo empiezo el libro hablando de dos procesos. De la democratización, de la globalización. Como son empresas, al final tienes más competencia. Y la competencia política también tiene un papel importante, porque antes había una lógica, para el narcotráfico -cuando era una cuestión de narcotráfico únicamente- el presidente de México tenía capacidad con el sistema priista de manejar y regular los espacios de crimen. A ti te toca esta plaza, a ti te toca esta otra. Se desmantela este sistema y ahora tienes grupos que pueden pactar con el gobernador, que es la figura central en el estado, y tú negocias solamente con este gobernador, o con este alcalde, o con esta autoridad, y entonces se empieza a generar más violencia. No es que Felipe Calderón no debiera haber hecho nada. Sí tenía que hacer algo, pero no mandar el Ejército, o mandar el Ejército a ciertas operaciones muy puntuales, porque estábamos hablando de gente que tiene armas de alto calibre, tampoco puedes llegar con dos policías a lidiar con gente que fueron militares.

El proceso de militarización y el proceso de reformas estructurales, en particular la energética pero no solo, de alguna manera están sponsorizados a través de la iniciativa Mérida por Estados Unidos. Si estos procesos son paralelos, ¿de qué manera se sirven el uno al otro?

La militarización contribuye porque la gente ya no está dispuesta a luchar, no puedes luchar por tus tierras
Yo me baso mucho en el trabajo de Dawn Paley en eso, nosotros tenemos estas reformas de libre mercado, una doble transición al liberalismo político y al liberalismo económico que van en el mismo sentido. El sector energético era el último vestigio. La militarización contribuye porque la gente ya no está dispuesta a luchar, no puedes luchar por tus tierras, políticamente los grupos anti reforma energética no pueden. Todo el mundo estábamos viendo qué estaba pasando con la seguridad del país. Dawn Paley lo explica muy bien: hay un proceso de violencia extrema por la militarización que baja la contención social, la movilización social y posibilita las reformas estructurales. Todo lo que se está dando posibilitó la entrada de Estados Unidos en muchos más espacios, mejores relaciones entre las élites de Estados Unidos y las élites mexicanas y una reforma energética fast track que no habían podido hacer Fox ni Calderón.

Ahora entra un gobierno que en el momento de hacer oposición estaba en contra de esta reforma energética. López Obrador dice que van a revisar esos contratos y que no va a haber fracking. Cuestiona una parte, pero no lo cuestiona todo. ¿Cuál es el futuro del sector energético, cuánto se puede revertir esta dinámica?

Nada. Si entiendes bien el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, sabes que llegó para quedarse. Los estadounidenses y los canadienses tuvieron a bien negociar que los contratos no se iban a revisar, y que además de todo había una posibilidad de que si se atenta contra lo que ya se estableció, se pueda luchar en tribunales internacionales. Entonces al final no tenemos ningún cambio. Ni siquiera una revisión de contratos, todos se van a respetar. Pareciera ser que todo va a continuar.

Además de que tenemos una administración nueva que habla de marihuana, estamos hablando de narcotraficantes, estamos hablando de otra cosa. Vamos a seguir teniendo espacios de control y además ya hablaron los Estados Unidos hace poco que ellos van en contra de El Mencho [presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generción]. Se va a generar más violencia todavía en el Pacífico, se van a seguir fragmentando las organizaciones criminales por la misma política de seguridad. López Obrador ha dicho que no va a sacar el Ejército, y no podemos sacar el Ejéricto de las calles. No podemos, no tenemos policías. Nadie hizo una reforma a la Policía en todos estos años. Tenemos una situación que va a seguir con lo mismo. ¿Quiénes se van a beneficiar de esto? Seguimos con niveles de homicidios más alto que nunca. Pero lo que pasa es que la gente no está informada. Seguimos en una guerra.

Los Zetas como grupo han desaparecido del debate público, pero sigue su modelo. ¿Cuál es su actualidad?

El modelo fue adoptado por otros grupos: la Familia Michoacana, los Templarios, este modelo de extracción de rentas. Inclusive los huachicoleros son un poco el modelo Zetas. Se dedican solamente al robo de hidrocarburos, pero a partir de la capacidad que tienen de controlar el territorio y el uso de grandes armas y de violencia. O sea, tú te metes a mi territorio y yo te mato. Ellos son eso: los Rojos, los Ardillos, todos estos grupos que operan paramilitar.

Lo llamo Los Zetas Inc., pero no son los Zetas, es entender el modelo criminal y formal.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) sería la herencia perfecta, con algunos cambios. Hacer menos ruido, pero igual controlar territorio. Es interesante que la historia de los dos grupos es similar. Empiezan como enforcers, como grupos armados. Unos “matazetas”, otros el brazo armado del CDG, y luego empiezan a dominar la mitad del país. Las rutas criminales o de tráfico de todo por todo el país. En el caso del Pacífico tenemos el acceso a los puertos y quién sabe que hay abajo de las tierras también. Y esto puede ser una segunda etapa, pero ¿quién más se beneficia? Las compañías de hidrocarburos. Pero muchas de estas compañías, si nosotros tratamos de entender un poquito mejor el mundo financiero, podemos ver que por ejemplo en Iraq, en espacios de grandes guerras están operando grupos de seguridad privada, ejércitos que tienen a los grupos de seguridad privada como a sus contratistas, las acciones están conectadas a hedge funds, tenemos un conglomerado. Por eso lo llamo Los Zetas Inc., pero no son los Zetas, es entender el modelo criminal y formal.

Tu hablas de Organizaciones Criminales Transnacionales, ¿qué quiere decir eso?

Estamos hablando de grupos que se benefician del crimen. Un ejemplo muy interesante que se concentra en la investigación de Ana Lilia Pérez es la compra de gas condensado robado a Pemex que viene de la Cuenca de Burgos y que lo pasan por la frontera, por Brownsville, La Compañía [el nombre que tomaban los Zetas y el CDG cuando operaban conjuntamente a comienzos de los 2000] que al final lo compran empresas como Shell o Conoco Philips. Hubo tres juicios que obviamente no le fueron favorables a Petróleos Mexicanos, pero estamos viendo para quién están trabajando estas empresas criminales: para empresas transancionales que al final se benefician del crimen. Son empresas de alguna manera criminales, empresas transnacionales que al final se benefician del crimen, pero siempre se lavan las manos. Hay que entender esto como una corporación, es una lógica empresarial que involucra a muchas empresas pero finalmente es un modelo extractivista.

O sea que cuando hablas de una organización transnacional en realidad es toda la cadena de valor que está a los dos lados de la frontera.

Exactamente. ¿Cómo le llaman? Supply chain, cadena de suministro. Si te fijas, yo no digo hidrocarburos, no es nada más eso. Estoy hablando de agua, de todo tipo de hidrocarburos, de oro, de recursos naturales que son importantes para la producción de energía. El carbón es un hidrocarburo y se utiliza para la generación de electricidad. Quien monopoliza u oligopoliza todos esos procesos es quien tiene la capacidad de manejar los mercados. Estamos hablando de oligopolios transnacionales que se benefician de esta violencia.

¿Cuándo puede acabar la guerra?

No se va a acabar. ¿Cuándo se va a acabar? Cuando ya puedan establecer su dominio sobre los recursos naturales sin ningún problema, cuando ya hayan negociado, cuando ya se hayan pasado todas las rondas, ya se han dado todos los contratos. Quién sabe. Si tú te fijas, en países como Siria o Iraq, estas empresas continúan. Las compañías de seguridad privadas continúan. Todas las empresas de Constellis están ahí. Todas las empresas siguen extrayendo recursos. A veces en esos espacios tienes toda una serie de actores que se benefician de eso y mejor. Como hace la DEA, no resolvemos el problema, seguimos dándole, seguimos generando violencia, tenemos más policías, tenemos más armas, nos hacemos más ricos, extraemos recursos, controlamos geopolítiamente. Puede no terminar, es un negocio. La guerra es un negocio.

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