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Barbies Testeadoras del Bajío: el proyecto que analiza sustancias y promueve la reducción de daños

Por Mixtzin Alejandra

Las drogas siempre nos han acompañado.

Desde rituales, herramientas medicinales, estimulantes para el placer o simplemente como parte de la vida cotidiana. Sin embargo, domina un enfoque hacia su uso que está marcado por la estigmatización, el prohibicionismo y la desinformación. ¿Qué pasaría si miráramos con otra perspectiva el uso de sustancias? ¿Qué tal si cambiamos el discurso hacia una mirada política, desde el cuidado colectivo y autocuidado? E

Esto es lo que Barbies Testeadoras del Bajío intenta hacer. Nos pusimos en contacto con ellxs para que nos contaran más al respecto. 

El origen

Fue a inicios de este 2025 que decidieron formar algo más grande de lo que ya eran.

Por un lado, Rebeca Calzada ya estaba trabajando en el análisis de sustancias y reducción de daños en La Testería, junto con un equipo consolidado en Aguascalientes. En Guanajuato, Abraham Cuitláhuac preparaba un proyecto para la difusión de información sobre reducción de riesgos y daños en el consumo de sustancias con Viaja Seguro.

Mientras que en Guadalajara, plataformas como La Eriza y El After ya se encontraban cuestionando las políticas prohibicionistas de drogas ofreciendo contenido periodístico a través de datos, historias y reflexiones de activistas, especialistas y personas usuarias de sustancias psicoactivas. 

Se conocieron acompañando en eventos nocturnos y se unieron para replicar estas prácticas de cuidado colectivo y autocuidado en torno al uso de sustancias en toda la zona del Bajío. “Ahí decidimos armar algo más grande, más que nada porque no es una competencia. Entre más gente haya haciendo proyectos de reducción, mejor para las personas”. Señala Cuitláhuac, de Viaja Seguro.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de reducción de riesgos y daños?

Las Barbies Testeadoras del Bajío parten de esta premisa: la mayoría de las personas usan sustancias, aunque no seamos plenamente conscientes de eso. Por ejemplo, el alcohol es una sustancia y su consumo es tan normalizado que la gente ignora que está consumiendo una sustancia.En este caso, sabemos que el consumo del alcohol sí va acompañado con algunos tips de reducción de daños, existen recomendaciones en cuanto a su dosis y hasta campañas para evitar accidentes. 

En este sentido, hablar de reducción de daños es hablarlo desde prácticas de autocuidado y cuidado colectivo. Aunque admiten que aún la tecnología es muy limitada en México, se agarran de lo que saben y comparten la información a través de redes sociales, capacitaciones,  asesorías, etc.

“Suele  haber más estigma a las cosas que son ilegales. Pero no por eso significa que una sustancia es más buena o mejor que las ilegales o viceversa. A fin de cuentas pues existen, ¿no? Y ya cada quien le da su uso.” 

 

Fue entonces cuando me saltaron un montón de preguntas: ¿alguna vez me he dedicado a investigar qué contiene la bebida alcohólica que estoy tomando? ¿Cómo me aseguro de que no va a dañar mi cuerpo? ¿Cómo podemos disfrutar de lo que consumimos si no sabemos lo que nos estamos metiendo? 

Es ahí donde entra el papel de las Barbies Testeadoras del Bajío, asegurándose de que las sustancias que vayas a consumir no contengan adulterantes o suplantadores. 

 

¿Cómo es el proceso de análisis de sustancias? 

El proceso consiste en tomar una muestra y aplicarle un análisis colorimétrico. Utilizan reactivos colorimétricos, dependiendo de la sustancia que vayan a analizar, y estos reactivos cambian su tono de color al entrar en contacto con la sustancia. A partir de esto, monitorean la transición de color para identificar la composición química y verifican los hallazgos antes de registrar los resultados y comunicarlo al usuario. 

Esta práctica se realiza a través de eventos privados, en donde se conserva el anonimato de cada participante para brindarles seguridad, y llevan a cabo una encuesta con datos estadísticos como el costo, la cantidad y cuántas personas van a consumir la sustancia que están llevando a analizar.

Después, proceden a tomar una pequeña parte de la muestra para el análisis colorimétrico y buscan si hay presencia de otras sustancias o si se puede descartar. Puede pasar que estés llevando a analizar una sustancia que pensabas consumir y el resultado arroje presencia de una sustancia completamente distinta. En estos casos, ellxs recomiendan no consumirla. Pero en caso de que sí lo vayas a hacer, también brindan otros cuidados que implican consumir ese tipo de sustancia. 

Como se mencionó anteriormente, debido a que la tecnología es limitante, los resultados no arrojan la proporción exacta de los componentes químicos de tu muestra, pero sí permite confirmar o descartar la presencia de adulterantes o contaminantes que no conoces.

Finalmente, al entregar los resultados te devuelven la muestra inicial. 

 

Es urgente politizar a las personas consumidoras

Entender que las drogas han estado presentes en todas las épocas, culturas y contextos sociales, es un paso fundamental para construir alternativas reales hacia una verdadera reducción de daños. Solo de esta manera podremos acercarnos a una mirada crítica, política y alejarnos de las narrativas violentas que discriminan y estigmatizan a las personas usuarias.

 

Tras ofrecer una jornada llena de actividades, cotorreo e intercambio de saberes en torno al uso de estimulantes, me senté a escucharles hablar sobre su trabajo y me quedé con estas palabras: “Las personas que usamos drogas tenemos agencia. Y con esta agencia generamos estrategias de cuidado, intercambiamos inquietudes y existe la necesidad de discutir este tipo de cosas.” 

Porque sí, politizar a las personas consumidoras es una forma de cuidarnos colectivamente, de proteger nuestros derechos y de pensar las drogas desde otro lugar. 

 

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