Ni viajeros del tiempo ni conspiraciones: sobre el tirador de Trump y la paraudolia

Un ingeniero, profesor y ñoño certificado decidió que era buena idea intentar un atentado en el Hotel Hilton donde fue la cena de corresponsales de La Casa Blanca.

Por primera vez, como presidente, decidió asistir al evento convocado por  la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, una organización de periodistas y empresarios ligados a la cobertura política en Washington. En 2011 ya había asistido, pero como invitado, y había sufrido una especie de ´roast’ por Seth Myers (el comediante ex-SNL que fue el anfitrión) y el mismo Barack Obama.

Incluso ya como presidente declaró “muerta” la ceremonia en 2018, ante su rechazo generalizado por la prensa generalista.

Ahora, en Trump 2.0 y sin nada que perder, decidió asistir a su versión de la cena (en la que también es un invitado más) y ante un panorama mediático cambiado donde incluso su locura y excesos fascistoides son más aceptados.

Sin embargo, y si eres un ser medianamente enterado deberías de saberlo, la noche terminó en una casi tragedia.

Hubo un tirador, el servicio secreto lo localizó antes de que pudiera acercarse a Trump o cualquier funcionario relevante y terminó muerto antes de cualquier cosa.

Para Trump eso fue gasolina y una oportunidad más para -según él- ser icónico y mostrarse fuerte.

El hecho de que no veamos esto como algo más impactante, habla mucho del mundo enfermo en que vivimos.

El factor Cole Allen

Cuando se supo el nombre del tirador, millones volteamos a X (antes Twitter) para buscar que se decía de él. ¿Era un loco? ¿Izquierda o derecha? ¿De dónde llegó?

Especialmente me fascinaba la duda de si era un miembro de la prensa o alguien que se infiltró al hotel por meses. Ni una ni otra. Fue un huésped que supuestamente se le botó la canica y asistió con una arma armable. Tenía maestría y un plan, pero falló y fue detectado.

¿Cómo convertir un meme en un símbolo fascista?

Viene lo bueno: buscando Cole Allen aparece un tuit de una cuenta con avatar del dibujo conocido como Pepe la Rana (viejo conocido de Tercera Vía y un icono del shitpost en la década pasada). Es su único tuit. No tenía seguidores ni interacciones.

Ya era freaky el tema porque el tuit fue hace casi tres años. Aunque podía ser una coincidencia (al final el nombre no es tan raro). Sin embargo, la cuenta decía estar a nombre de Henry Martínez y tenía una imagen de portada colorida.

La imagen me pareció de lo más equis, pensé que era helado derretido, y lo interesante era el nombre ya que varios investigadores de internet detectaron que coincidía con el de otro ñoño que pudo haber coincidido en una pasantía de la NASA con el tirador.

Sin embargo, puede que haya tuiteado su nombre por alguna broma hace tres años. ¿No?

Viene lo más raro. Algunos dicen que la imagen de portada del “heladito” se parece a la icónica fotografia de Trump triunfante el día del atentado en un rally electoral.

El origen de la imagen, que parecería una foto de stock más que el tal Henry tomó para no dejar pelón su perfil, fue usada en un blog post de una empresa llamada “Time Machine”. No quiere decir que realmente estuvieran desarrollando una máquina del tiempo o investigaciones serias, sólo es una curiosa coincidencia que no me parece tan shockeante como la siguiente.

Resulta que a alguien se le ocurrió decir que los heladitos son parecidos a la foto del primer atentado. Hasta con vídeo y todo, comparando, y ajustando el ángulo.

Y hay que considerar que la imagen creada años antes que la icónica foto.

Sin embargo, eso mismo aplica si quieres ver cualquier otra cosa. A Jesucristo, la Virgen de Guadalupe, Bob Esponja o la mesa de ventaneando.

Hablemos de paraudolia

Es un fenómeno que se llama paraudolia. El mismo que hace que veamos formas viendo una pared rugosa o el techo de un vehículo.

Aquí la definición de diccionario:

Es un fenómeno psicológico en el que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) se percibe como una forma reconocible, debido a un sesgo perceptivo. Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, la describe Jeff Hawkins en su marco de memoria-predicción. Este fenómeno se utiliza en evaluaciones psicológicas, como en el test de Rorschach.

De paso pensemos también en la apofenia:

La apofenia (del griego ἀπό, apó, “separar, alejar”, y φαίνειν, phaínein, “aparecer, manifestar(se) como fenómeno, fantasía”) es la experiencia que consiste en percibir patrones, conexiones o ambos en sucesos aleatorios o en datos aparentemente sin sentido.

La relación entre este fenómeno y la actividad cerebral ha sido muy estudiada. Por ejemplo, una investigación del 2007 sugirió que la corteza temporal izquierda (donde se origina la apofenia) podría ser fundamental en el pensamiento mágico y, por ende, en la generación de creencias y experiencias anómalas.

Así que es más probable que sea nuestra mente adepta a las soluciones mágicas y teorías de conspiración a que exista un troll que planeó esto con todo y máquina del tiempo.

Posdata:

Según Scientific American, más de un cuarto de los estadounidenses creen que las conspiraciones están detrás de “muchas cosas en el mundo”. Detrás de eso, estaría la ansiedad or los eventos mundiales y la dificultad para procesarlos. Es así como soluciones poco reales son una especie de refugio e incluso un reflejo de nuestra flojera: vuelven más sencillo dar vuelta a la página y no piden tanto seso a uno.

Y de cierta manera nos ponen “en control”, irónicamente, por creer que hay algún poder detrás que nos aleja de un mundo más tranquilo.

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