¿Hacer cine independiente? Solo si eres millonario.
A los aspirantes a cineastas se les cuentan historias de personas que, a duras penas, se abren paso en el sistema, cuando muchas de esas historias se construyeron gracias a riqueza familiar, instituciones de élite, apoyos y redes de contactos que la gente común no tiene.
El sistema tiende a seleccionar a personas ya privilegiadas, que presentan sus películas con presupuestos e historias de origen que omiten recursos sustanciales y apoyos institucionales.
Un ejemplo es Chloé Zhao, directora de la recientemente aclamada Hamnet y ganadora del Óscar por Nomadland.
Familia, educación y números maquillados
Zhao nació en Beijing en 1982. Es la única hija de Zhao Yuji, un adinerado ejecutivo que hizo su fortuna en una compañía acerera. Su madrastra es Song Dandan, una reconocida actriz china. Asistió a una preparatoria en Los Ángeles, su carrera la cursó en la prestigiosa Mount Holyoke y tiene una maestría en Bellas Artes por la NYU Tisch.
La directora ha negado en varias ocasiones que su familia sea multimillonaria. Sin embargo, su educación costó casi un millón de dólares.
- Costo de preparatoria: $471,035
- Costo de universidad y posgrado: $353,244
- Costo total de educación: $824,279
Según Zhao, Songs My Brothers Taught Me, su primera película, solo costó 100 mil dólares. El costo es mucho mayor.
El filme recibió los siguientes apoyos:
- Columbus Vague Production Grant: $100, 000
- San Francisco Film Society’s Rainin Grant: $60,000
- Inversionistas privados: $30,000
- Beca Cinereach: $41,000
- Kickstarter: $84,549
- The Time Warner Foundation Grant: $5,000
- Millennium Entertainment Grant: $10,000
- Costo real aproximado: $330,549
- Recaudación en taquilla: $146,937
“The Rider”, su segunda cinta, costó, de acuerdo con Zhao, $80,000 y puso el dinero ella misma *mediante de tarjetas de crédito* (¿quién podría hacer eso?). De todos modos no costó eso. Recibió un apoyo extra de $30,000 de IWC y Tribeca. Y no incluye el posible aporte de su padre que fungió como productor ejecutivo en la película.
Todos lo hacen, pero hay de outsiders a outsiders
Maquillar los presupuestos se ha vuelto una práctica generalizada en la industria cinematográfica independiente. Les da un aura de logros míticos a las películas y suena agradable no solo en la prensa sino en las personas que seleccionan esas películas en festivales. Las historias de cine hecho desde el sacrificio y la adversidad venden bien, aunque no todas sean ciertas.
Zhao se ha llamado a sí misma una “outsider”. Difícilmente se le podría llamar “outsider” a una persona que hija de un magnate del acero, hijastra de una reconocida actriz, que estudió en internados en el extranjero, que cursó su carrera en una de las universidades de artes liberales más prestigiosas de Estados Unidos y su maestría en una de las escuelas de arte más importantes (y caras) del mundo.
Tampoco es muy de “outsiders” recibir apoyos de todas las instituciones relevantes de cine independiente estadounidense así como estrenar tus películas en competencia en Sundance o en el Festival de Cannes.
Es el acaparamiento de oportunidades
Esto se produce cuando los grupos sociales privilegiados controlan el acceso a los recursos comunitarios e impiden que los grupos desfavorecidos utilicen recursos importantes. Este proceso ocurre cuando un grupo dominante identifica recursos viables y actúa de manera que impide que sean utilizados por individuos ajenos a este grupo.
Vías alternas
Por otro lado, Curry Baker, director de Obsession, hizo su primera película, “Milk and Serial” por $800 dólares (lo que cuesta una semana de clases en NYU).
El camino de Baker hacia Hollywood fue distinto. Dejó la escuela de cine para hacer vídeos en YouTube y, durante ese tiempo, interactuó con su audiencia, les escuchó. La audiencia de Zhao eran programadores de instituciones de élite.
La última película de Baker lleva 224 millones de dólares recaudados en taquilla en solo tres semanas. Hamnet recaudó $108.7 millones.
¿Ahí está la fórmula?
Ojo, no es contra Zhao.
Sus logros son igual de impresionantes sin tener que aparentar ser pobre o marginada. Aunque “Fui a escuelas de élite durante toda mi vida” no es una narrativa que te haga ganar un Óscar.
Pero, aparentar ser pobre y maquillar las cifras para verte austera afecta quién ocupa un lugar en la industria.
Los festivales de cine que programan estas películas “de bajo presupuesto” se sienten menos culpables de rechazar películas que realmente se hacen con presupuestos bajísimos y sin el apoyo de becas.
Las organizaciones de cine independiente han privilegiado la identidad/diversidad como una métrica para ver quien merece ser apoyado, dejando el factor de clase a un lado. Porque si necesitas más de un millón de dólares para entrar en la industria, en algún punto, solamente los hijos de las élites podrán acceder a él. El resultado son historias falsas sobre un sistema que es menos transparente de lo que aparenta, menos meritocrático de lo que se dice y mucho, mucho más caro de lo que podrías pensar.
Fuentes: Survival of the Richest: Hollywood’s Broken Talent Pipeline escrito por Hollywood Gadfly, The Guardian, Letterboxd.