Un caso de sumisión química en Países Bajos nos recuerda que el pacto patriarcal está lejos de desaparecer
Fueron 4 hombres, de 8 sospechosos, los que fueron detenidos por la Unidad de Róterdam por crear y distribuir imágenes sexuales de mujeres sin su consentimiento. Pero eso no es su único delito: a través de plataformas digitales se organizaban para compartir consejos e información sobre cómo drogar, sedar y violar a sus víctimas, mientras todo era celebrado hasta el momento que fueron atrapados.
El caso
Durante los días 27 y 28 de mayo de 2026, la policía neerlandesa registró viviendas en varios lugares de los Países Bajos, como Horst aan de Maas, Hulst, Sint Willebrord y Sassenheim, con el objetivo de encontrar a más de 8 sospechosos de haber drogado a varias mujeres de su entorno cercano para cometer actos sexuales contra ellas mientras eran filmadas.
La investigación se llevó a cabo por el Equipo de Delitos Sexuales y el Departamento Regional de Investigación Criminal de la Unidad de Róterdam tras recibir información de organismos gubernamentales de Alemania e Inglaterra.
Lo que encontraron fueron grupos y chats privados de redes sociales donde se compartía información y se daban consejos sobre la mejor manera de drogar a las víctimas, muchas de ellas parejas o conocidas de los agresores.
Y por supuesto, el material visual: abusos sexuales cometidos mientras las víctimas estaban inconscientes o incapacitadas. Todo grabado en cámara, listo para su difusión.
La evidencia
Durante las redadas, la policía encontró en los domicilios diversos dispositivos de almacenamiento de datos como computadoras, memorias USB, tarjetas SD y teléfonos móviles con el contenido sexual, que están siendo analizados para identificar a más víctimas. También se encontraron sustancias narcóticas y armas en algunas de las viviendas registradas.
Los detectives lograron identificar al menos a 8 sospechosos, pero solo 4 fueron detenidos e interrogados, aunque no se descartan más detenciones. Todos son hombres de entre 21 y 51 años.
Las víctimas
Hasta el momento, no se ha revelado cuántas víctimas fueron. Pero lo que sí está claro es que todas pertenecían al entorno íntimo de los agresores, incluyendo parejas sentimentales. Aún se necesita una investigación adicional para determinar la cantidad, incluyendo el análisis de los teléfonos y ordenadores incautados.
A petición de la policía, se ha ofrecido atención y apoyo inmediato a las víctimas reconocidas, a través de un equipo preparado de Victim Support Netherlands, que trabaja en colaboración con el Centre for Sexual Violence (CSG) y Veilig Thuis, un centro oficial de denuncia y asesoramiento en los Países Bajos.
Autoridades destacan la importancia de ofrecer contención emocional y articular una red de apoyo profesional para las posibles afectadas mientras se dan a conocer los resultados de la investigación. Milou van der Kolk, del Equipo de Delitos Sexuales de Róterdam declaró: “Como víctima, es posible que no sepas qué te ocurrió, ya que podrías haber sido drogada y estar inconsciente. La noticia de que tu pareja o un conocido te drogó y tal vez incluso te violó o intentó hacerlo puede cambiar tu vida por completo”.
De igual manera, la directora de CSG, Iva Bicanic, agregó: “La incertidumbre sobre lo que ocurrió exactamente también afecta mucho a la víctima durante la investigación policial. Si a esto se suma la constatación de que sus límites y su confianza han sido gravemente vulnerados, puede generarle un gran estrés y angustia. Por lo tanto, es importante que las víctimas puedan acudir a profesionales que las escuchen y les brinden ayuda”.
El pacto patriarcal
Este tipo de comportamientos suelen estar vinculados a una estructura patriarcal, de colaboración y complicidad masculina que facilita y perpetua la violencia sexual en todas sus formas.
De acuerdo con un estudio del Observatorio Universitario de Violencia Sexual Facilitada por Drogas, la violencia sexual facilitada por drogas, también conocida como sumisión química, es un grave problema de salud pública. En la mayoría de los casos, esta agresión tiene más probabilidades de suceder entre quienes consumen este tipo de contenidos en el consumo de pornografía.
Se desconocen las intenciones originarias de los perpetradores, pero sí se refuerza el pacto mediante la grabación y difusión de las agresiones sexuales, la cooperación activa para intercambiar información y el consumo colectivo de la misma violencia ejercida, lo cual es la base de lo que conocemos como pacto patriarcal.