La tristeza suicida: poemas de Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik es una de las voces más representativas de la generación de los años sesenta y es considerada como una de las poetas surrealistas más importantes de Argentina. Quien no conoce a esta poeta es porque jamás ha experimentado la tristeza en sus términos literarios. Sus versos son de una pureza tan enigmática como dolorosa, los cuales alcanzan condiciones místicas que estremecen por su belleza.  Tan cercana a la muerte y a otras experiencias límites de la vida humana, su obra está representada en los siguientes libros: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia» en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965, «Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas», publicación póstuma en el año 1982. Su existencia mortal terminó en 1972 como consecuencia de una profunda depresión. A continuación presentamos una breve selección de los primeros poemas que publicó Pizarnik:

Hija del viento

*

Han venido.

Invaden la sangre.

Huelen a plumas,

a carencia, a llanto.

Pero tú alimentas al miedo

y a la soledad

como a dos animales pequeños

perdidos en el desierto.

*

_____

_____

Han venido

a incendiar la edad del sueño.

Un adiós es tu vida.

Pero tú te abrazas

como la serpiente loca de movimiento

que sólo se halla a sí misma

porque no hay nadie.

*

Tú lloras debajo de tu llanto,

tú abres el cofre de tus deseos

y eres más rica que la noche.

*

Pero hace tanta soledad

que las palabras se suicidad.


Azul

*

mis manos crecían con música

detrás de las flores

*

pero ahora

por qué te busco, noche,

por qué duermo con tus muertos.


Desde esta orilla

Soy pura porque la noche

que me encerraba

en su negror mortal ha huido.

W. Blake

Aún cuando el amado

brille en mi sangre

como una estrella colérica,

me levanto de mi cadáver

y cuidando de no hollar mi sonrisa muerta

voy al encuentro del sol.

*

Desde esta orilla de nostalgia

todo es ángel.

La música es amiga del viento

amigo de las flores

amigas de la lluvia

amiga de la muerte.


Revelaciones

*

En la noche a tu lado

las palabras son claves, son llaves.

El deseo de morir es rey.

*

Que tu cuerpo sea siempre

un amado espacio de revelaciones.


En tu aniversario

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo.

Recibe este amor que te pido.

Recibe lo que hay en mí que eres tú.

Previo

El enigma de los seis lunares

Siguiente

El encanto de la música del porfiriato en un concierto que te volará los sesos

1 comentario

  1. Avatar
    Ana Paulina Gutiérrez Martínez
    13/10/2017 at 23:01 — Responder

    Tiene errores de dedo. Y pues… Poesía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *