Pilar Ferrer, la bióloga argentina que está transformando la medicina regenerativa
Con tan solo 25 años, Pilar Ferrer está liderando un proyecto revolucionario en medicina regenerativa que tiene como objetivo reparar el tejido cardíaco del corazón dañado tras un infarto, el cual consiste en el desarrollo de un hidrogel bioactivo inyectable.
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A nivel global, el infarto agudo de miocardio (IAM) sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad. Cuando el flujo sanguíneo se corta, las células del músculo cardíaco de la zona afectada mueren y son sustituidas por tejido fibroso, una especie de cicatriz que no tiene la capacidad de contraerse. A la larga, esto suele derivar en insuficiencia cardíaca crónica.
Con una formación previa como técnica química y un interés particular por la biotecnología, Pilar Ferrer se propuso transformar la forma en la que la medicina responde a este hecho y ofrecer soluciones concretas para esta problemática.
La investigación surgió en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular de la Universidad Favaloro en Buenos Aires, Argentina, como parte de la investigación doctoral de Pilar Ferrer. Previamente, ya se había graduado como licenciada en Ciencias Biológicas.
Un factor determinante para el avance del proyecto fue el uso de un material inspirado en la membrana amniótica (parte de la placenta), un tejido conocido por sus propiedades regenerativas. Este resultado surgió como parte de la alianza con el Banco de Membrana Amniótica argentino (AMNIOS BMA), lo que hizo posible este descubrimiento.
Aunque empezó como una tesis individual, el proyecto evolucionó hasta involucrar a un equipo interdisciplinario distribuido en distintas partes de Argentina, captando atención pública y científica. Ya no solo se trataba de una iniciativa para transformar la cardiología moderna, también era un hito de la ciencia joven y pública argentina.
Además del apoyo de la Universidad Favaloro, una gran cantidad de inversores han mostrado interés para convertir este biomaterial en un producto de impacto global.
¿Pero cómo funciona este gel regenerativo?
A diferencia de los tratamientos tradicionales que solo buscan mitigar los síntomas o prevenir nuevos eventos cardiovasculares, esta alternativa se basa en los principios de la medicina regenerativa. Además de surgir como un soporte físico, también funciona como un estimulador de procesos biológicos naturales.
El gel funciona como un andamio o matriz tridimensional que se inyecta directamente en el músculo cardíaco afectado. Su composición activa señales bioquímicas que inducen la formación de nuevos vasos sanguíneos y promueven la migración de células reparadoras.
También ayuda a bajar la inflamación en el área del infarto, lo cual es fundamental para reducir el tamaño del daño final, y tiene la capacidad de adaptar su rigidez a las contracciones del corazón y sus propiedades eléctricas a la conductividad natural del órgano.
El objetivo principal es que, en lugar de que se forme una cicatriz de tejido fibroso rígido que no puede contraerse, se restaure el músculo cardíaco funcional. Esto permite preservar la capacidad de bombeo del corazón y evitar que el paciente derive en una insuficiencia cardíaca crónica.
“Ciencia Argentina con impacto global”: La visión de Pilar Ferrer
Actualmente, el proyecto se encuentra en fases preclínicas en células y modelos animales, y ya ha demostrado resultados prometedores que comprueban que este mecanismo activa efectivamente los procesos de reparación.
Los próximos pasos para que llegue a la fase de ensayos clínicos en humanos se centran en la transición de la investigación de laboratorio a un marco regulatorio y médico riguroso.
Pilar reconoce que no basta con la idea, tiene que funcionar muy bien, ser seguro y ser escalable. Su visión es desarrollar ciencia Argentina con impacto global y con un objetivo claro: realizar todos los estudios clínicos necesarios hasta llegar a tratar pacientes reales. Y van por el buen camino.