Conoce las novelas eróticas clandestinas de Nigeria
Funcionarios del régimen quemaron novelas románticas. Ahora, jóvenes musulmanas del norte de Nigeria publican sus libros eróticos en WhatsApp.
Basado en el reportaje de The New York Times de Ruth Maclean e Ismail Auwal, fotografías de Taiwo Aina.
Mujeres en Nigeria pagan 300 nairas (unos 4 pesos) por estar en un grupo de WhatsApp donde se envían historias eróticas con una prosa explícita que utiliza términos en hausa, idioma de la etnia hausa y la lengua nativa más grande de África Occidental, que jamás habrían se habrían librado de la censura islámica de la región. El acceso al grupo de WhatsApp VIP, que consta de historias más largas, cuesta 1500 nairas (19 pesos mexicanos).
Una industria que florece
Durante años, el norte de Nigeria ha sido el escenario de una industria emergente de novelas románticas, escritas en hausa por y para mujeres. No obstante, la región se rige por un sistema jurídico dual, donde la ley islámica (sharia) convive con tribunales civiles para regular estrictamente la moral pública. Historias de contenido más erótico se consideran inmorales. Algunos libros han sido quemados públicamente por funcionarios.
Ahora, una nueva generación de escritoras publica contenido mucho más explícito y lo difunde por entregas a través de WhatsApp. Así es cómo se mantienen fuera del alcance de los censores religiosos y gubernamentales, que siguen enfocados en los libros impresos.
Algunas escritoras ocultan su identidad a familiares y amigos por temor a ser juzgados o denunciados ante la Hisbah, la policía de la moral. Sin embargo, Oum Hairan, cuyo nombre real es Fauziyya Tasiu Umar y tiene 31 años, se identifica con orgullo como escritora de literatura erótica. Su éxito le ha dado un estatus casi de celebridad en Garun Malam, su aldea rural al sur de la ciudad de Kano.
Literatura erótica, vital
En entrevista con The New York Times, Umar asegura que conoce la discusión de estas novelas en su país. “Dicen que contribuimos a corromper la cultura y la religión en la sociedad. Pero considero que la literatura erótica es vital para la sociedad. Es algo que sucede, y a través de la escritura, la gente aprende sobre ello”, dijo la escritora.
Umar engancha a los lectores ofreciendo capítulos gratis en grupos de WhatsApp, pero interrumpiendo la lectura con un “pay wall” o muro de pago justo en los momentos de mayor intensidad. Para continuar leyendo, los usuarios deben utilizar servicios de pago móvil para acceder a grupos temporales dedicados a libros específicos.
Estas novelas también cuentan con patrocinadores. Los vendedores pagan hasta 6.500 nairas (82 pesos) semanales por anunciar sus productos, que incluyen lencería, afrodisíacos y utensilios de cocina.
La obra más exitosa de Umar se llama “Gidan Uncle”, o “La casa del tío”. La autora comenta que la idea para el libro, que trata sobre el abuso sexual y los hombres que desean a mujeres adineradas, surgió tras escuchar por casualidad una acalorada discusión en un salón de belleza y unirse a ella.
Códigos morales
Según los expertos del sector cultural, las mujeres hausa han tenido durante mucho tiempo vidas eróticas, aun estando en medio de estrictos códigos morales. Una biografía antropológica de 1954, “Baba of Karo”, detalla cómo las mujeres hausa solían tener entre 10 y 20 amantes secretos.
Umar se siente tranquila porque cuenta con el apoyo de su segundo marido y de su familia. También cuenta con el respaldo de algunas admiradoras poderosas: esposas de gobernadores así como diversas figuras políticas que leen sus obras.
Otros libros exploran temas como los “sugar daddies”, la poligamia, los apetitos sexuales insaciables, la vida sexual de los eruditos islámicos y, en ocasiones, el abuso y la violación infantil. Algunos tratan sobre encuentros homosexuales, un tema sumamente tabú en el norte de Nigeria y que entra dentro de la jurisdicción de la Junta de Censura de Kano.
Aunque actualmente las autoridades no ejercen una represión tan dura como en el pasado.