La Generación Z está cambiando la cultura del alcohol. Así como la industria se ha adaptado a ellos
No es una tendencia pasajera, de verdad la gente está bebiendo menos. Impulsada por nuevos valores, prioridades de bienestar y presiones económicas, la Generación Z lidera una transformación cultural y de consumo que está sacudiendo económicamente a la industria global del alcohol.
Menos alcohol, mejor calidad
Para las generaciones pasadas, el alcohol formaba parte del ocio por defecto hasta convertirse en el punto máximo de entretenimiento. Para la Generación Z, beber es solo una opción más entre muchas, pero no el centro de la experiencia.
Conscientes del impacto negativo del alcohol, existe una tendencia creciente donde los jóvenes están empezando a priorizar el descanso, la salud mental y la productividad. Además, han cambiado las formas de ocio y disfrute: lo que conocíamos como la vida nocturna tradicional, desde bares a discotecas, ha sido reemplazado poco a poco por planes centrados en experiencias, como cafeterías o actividades de día.
Y de acuerdo con Mixmag Asia, esta generación se ve limitada por dos factores: los costos elevados de estos espacios provocan que sean menos accesibles para ellos, y al crecer con cámaras y teléfonos, existe un miedo constante a salir borracho en redes sociales.
Impactos directos en la industria alcohólica
Según una investigación de Bloomberg, la industria de bebidas alcohólicas perdió cerca de $830,000 millones de dólares en valor de mercado entre su punto máximo en 2021 y principios de 2026. Los principales afectados fueron los fabricantes de cerveza, vino y licores.
Empresas como Diageo (Johnnie Walker, Smirnoff), Pernod Ricard y Remy Cointreau han visto sus acciones caer a los niveles más bajos en los últimos 10 años, obligándolos a hacer cambios de directores ejecutivos. Incluso el fabricante de whiskey, Jim Beam, anunció que pausará la producción en su destilería principal durante todo el año 2026.
Un índice de Bloomberg que monitorea a unas 50 grandes compañías del sector se encuentra actualmente un 46% por debajo de su máximo histórico alcanzado en junio de 2021.
Unas encuestas periódicas de Gallup realizadas en Estados Unidos revelaron que los jóvenes adultos beben con menos frecuencia y son menos propensos a beber en exceso, incluso compitiendo con los adultos mayores por la tasa de consumo de alcohol más baja. En las últimas décadas, la cifra de jóvenes que reportan consumir alcohol bajó hasta un 54%, frente a más del 70% a principios de los años 2000.
La respuesta de la industria
Para sobrevivir a esta transformación cultural y evitar pérdidas mayores, la industria se está viendo forzada a invertir en productos que antes eran secundarios. Por un lado, las marcas están dejando de centrarse exclusivamente en el contenido alcohólico para enfocarse en el bienestar, la experiencia y la inclusión de opciones no alcohólicas.
Empresas como Carlsberg han lanzado sidras sin alcohol, mientras que Campari introdujo su bebida “Crodino” en mercados clave. Las cervezas 0.0, las bebidas funcionales ready-to-drink y la oferta mocktails embotellados han registrado un mayor crecimiento, y las generaciones más jóvenes suelen preferir estas opciones por encima del alcohol.
También han intentado lanzar líneas con menos calorías y graduación, diseñadas específicamente para atraer a consumidores jóvenes que muestran interés por la salud.
Por otra parte, la comunicación ha dado un giro radical para alinearse con los valores de la Generación Z. Las campañas ahora se centran en la sostenibilidad, el impacto ambiental y el autocuidado, en lugar de solo el sabor o el estatus social.
Los bares, restaurantes y cervecerías están adaptando sus menús para que la interacción social no dependa del alcohol. Incluso en entornos laborales, se está redefiniendo el concepto de “happy hour” para que se centre en la convivencia y no en la bebida.
¿Te animarías a unirte a esta tendencia?