El artista muxe, Lukas Avendaño, hace historia al convertirse en el primer mexicano en recibir el Premio a la Excelencia Artística de la FCA en Nueva York
A sus 49 años, Lukas Avendaño es quizá el artista más importante de los muxes, una comunidad indígena en donde los hombres asumen las funciones femeninas tradicionales. Con una larga trayectoría como antropólogo, activista y artista, se ha convertido en el primer mexicano en recibir el Premio a la Excelencia Artística, conocido como ‘Grants to Artists’, de la Fundación para las Artes Contemporáneas (FCA, por sus siglas en inglés) en Nueva York.
La identidad muxe en el escenario global
Para Avendaño, que combina su formación como antropólogo con el teatro, el performance y la coreografía, el arte funciona como una herramienta para examinar conceptos de sexualidad, género y etnicidad. Como muxe, ha llevado esta identidad con orgullo a los escenarios más importantes del mundo, incluyendo su más reciente galardón en Nueva York.
A diferencia de otros premios, este no se otorga por solicitud, sino por recomendación anónima de colegas y artistas, lo que garantiza que el reconocimiento se base exclusivamente en su trayectoria como bailarín, coreógrafo, antropólogo y performer.
De todos los artistas premiados, Lukas Avendaño ha sido la única persona originaria de Tehuantepec, Oaxaca, en recibir este reconocimiento: “A mí me notificaron por una llamada telefónica a finales del año pasado, e inicialmente pensé que se trataba de una nominación. No quise tomarla tan en serio para evitar hacerme una alusión, aunque en realidad ya había sido elegido por un comité de colegas y artistas”, mencionó en una entrevista a Proceso, “ya después me hablaron para la ceremonia que se realizó en marzo pasado, en Brooklyn, ahí se entregó el premio. Fue una ceremonia sencilla pero muy bonita, y fui el único latinoamericano entre los 26 premiados en recibirlo. Yo no lo dije hasta meses después porque en parte quería saber cómo avanzaba una carpeta en Derechos Humanos por las omisiones en el tiempo que estuvo desaparecido mi hermano, en ocasiones sólo así voltean a ver estos casos”, agregó.
Resistencia y memoria: La lucha por Bruno
A pesar del impacto internacional que ha tenido, Avendaño mantiene los pies en la tierra y ha dedicado gran parte de su trayectoría en exigir justicia por su hermano, Bruno Avendaño, un miembro de la Secretaría de Marina cuyo cuerpo fue hallado en una fosa clandestina en 2020, dos años después de ser reportado como desaparecido.
Actualmente el caso se centra en el seguimiento de la Recomendación 10/2023 emitida por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, sobre la cual Avendaño y su familia están a la espera de una audiencia propuesta el 4 de agosto, tras señalar omisiones, menosprecio y desinterés por parte del Ministerio Público de Santo Domingo.
Entre los premios, los reconocimientos internacionales y apoyo de instituciones nacionales como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), el estado de Oaxaca han guardado silencio, lo que se puede interpretar como complicidad institucional. “Este caso no es aislado, existen desapariciones de larga data que las familias mexicanas siguen reclamando. El desinterés, la discriminación y la falta de justicia no pueden seguir sucediendo, no se le puede faltar así a las familias que buscan a un hijo, un hermano, un amigo”, declaró a Proceso.
Embajada del Conservatorio de las Artes, un espacio de memoria no institucional
Ante la negligencia institucional, Avendaño destinará una parte del recurso económico del premio recibido para la creación de la ‘Embajada del Conservatorio de las Artes’ en su pueblo de origen, Tehuantepec, un proyecto en el que lleva trabajando un tiempo.
Más allá de ser un centro cultural, la Embajada funcionará como un resguardo para el expediente del litigio del caso de su hermano Bruno Avendaño, y en honor a todas las víctimas de desaparición forzada en México.