Deporte mexicano más allá del fútbol y el mundial
El caso de Isaac del Toro muestra que México está apreciando más sus atletas no futbolistas.
Durante décadas, el deporte mexicano ha tenido un protagonista claro: el fútbol. El Mundial paraliza al país, la Liga MX domina los medios y los patrocinios, y cualquier otro deporte parece condenado a pelear por las migajas de atención que sobran. Esto cambia con atletas como Isaac del Toro.
Isaac del Toro Romero nació el 27 de noviembre de 2003 en Ensenada. Empezó en el mountain bike y el ciclocross antes de encontrar su lugar en el ciclismo de ruta. Su ascenso ha sido meteórico.
El ascenso de Del Toro
En 2023 se convirtió en el primer mexicano en ganar el Tour de l’Avenir, la competencia más importante para ciclistas sub-23. En 2025 hizo historia en el Giro de Italia al convertirse en líder de la clasificación general (el líder más joven del siglo en esa carrera) y terminó segundo en la general. Ese mismo año cerró tercero en el ranking mundial de la Unión Ciclista Internacional.
En 2026 consolidó su nombre entre la élite mundial: ganó el UAE Tour, el Tirreno-Adriático y el Tour Auvernia-Ródano-Alpes, sumó una victoria de etapa en el Tour de Francia y, el 26 de julio, terminó tercero en la clasificación general del Tour de Francia 2026, el primer podio de un mexicano en la historia de la carrera más importante del ciclismo a nivel mundial.
Obsesión
La obsesión por el fútbol ha tenido un costo: atletas de otras disciplinas han representado a México, muchas veces, sin el respaldo económico, mediático o institucional que reciben futbolistas de primera división, incluso cuando estos últimos no logran resultados de trascendencia mundial.
Alexa Moreno, gimnasta olímpica ha hablado abiertamente sobre lo difícil que fue financiar su carrera y sus tratamientos médicos sin el apoyo que reciben otros deportes.
Clavadistas mexicanos han ganado medallas olímpicas constantes desde hace más de dos décadas, pero rara vez generan la cobertura que un partido de la Liga MX consigue en un fin de semana cualquiera. Un ejemplo reciente es Osmar Olvera, medalla de plata en París 2024.
El reto
Convertir la admiración momentánea en apoyo estructural e integral: patrocinios, infraestructura, programas de desarrollo para jóvenes talentos y cobertura mediática constante (no solo cuando son los Juegos Olímpicos o el Tour de Francia).
La historia de ‘Torito’, de Alexa o de Osmar demuestra que el talento mexicano no le teme a competir con los mejores del mundo en cualquier disciplina. La pregunta que queda es si México está dispuesto, por fin, a apostarle a esa idea con algo más que aplausos y escasas coberturas mediáticas.