Ejecutivos de Someone Somewhere se burlan y amenazan a activistas que denunciaron sus abusos.
La empresa Someone Somewhere fue acusada de pagar a artesanas entre 36 a 12 pesos la hora por bordar playeras de la Selección Mexicana para Adidas en este Mundial. Esto fue denunciado por la activista cultural Luz Valdez.
Notas favorables
Después, medios como The New York Times y El País publicaron notas favorables hacia la empresa en un posible caso de ‘whitewashing corporativo’. Ahora, un ejecutivo de Someone Somewhere amenazó a la activista que destapó todo.
Mientras la activista cultural Luz Valdez seguía hablando del abuso que vivieron las artesanas, un tal Marco Antonio Alaniz Chillón (sí, así se apellida) le envió mensajes burlones y amenazantes.
Lo legal y lo justo
El artículo “Lo legal y lo justo, las bordadoras de Naupan y la arquitectura de la apariencia” de José Fernando Rubio expone varias problemáticas. Para empezar, la empresa no reconoció a las artesanas como empleadas, sino como colaboradoras.En México, la relación laboral no se rige por lo que diga el contrato, sino por la práctica laboral en sí.
Artículo 20 de la Ley Federal del Trabajo: Se entiende por relación de trabajo […] la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.En este caso hubo trabajo de personal en un taller, bonos por hora, por tareas administrativas, por capacitar a las demás artesanas, por trabajar en días no laborables.
Es una relación de subordinación, no de proveeduría. Llamar ‘proveedoras’ a las artesanas en lugar de empleadas es una simulación de actos jurídicos para evadir obligaciones: Aguinaldo, prima vacacional, seguro social, etc.
¿Salario digno?
En 2026, el salario mínimo en México es de $315.04 y el propio reportaje del Times expone un caso donde le pagaban a una artesana $12 por hora, cerca de un tercio del mínimo, que sería $39.38 por hora.
Someone Somewhere también evadió todo el aparato regulatorio de seguridad y salud en el trabajo. No aplica la NOM035 de factores de riesgo psicosocial ni la NOM030. No había una enfermería, un doctor, nada de lo que la ley pide para una maquila de más de 100 personas.
“Empresas como Someone Somewhere han construido toda una arquitectura a base de extraer trabajo de mujeres indígenas, lucrar con su imagen y vender un relato de bien social. Todo esto mientras se eximían de todas las obligaciones que cualquier otro patrón o empresa tiene”, afirmó la activista cultural, Luz Valdez.
A pesar de todas estas faltas a la ley por parte de Someone Somewhere, ejecutivos de esa empresa dedican su tiempo a burlarse y amenazar activistas que denuncian sus atropellos. Quién debería conocer sus límites (e ilegalidades cometidas) es Someone Somewhere.