Mexicanos crean un sustituto ecológico para el unicel


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El unicel, poliestireno o corcho blanco es un material plástico que utilizamos casi todos los días, sobre todo para transportar productos frescos como el pescado, aunque también sirve para fabricar tablas de surf o como aislante térmico. Aunque tradicionalmente es de origen sintético y por lo tanto tarda mucho en degradarse, unos investigadores mexicanos han podido dar con la solución para hacerlo más ecológico: un poliestireno orgánico. Elaborado con agave tequilero y hongos, este biomaterial 100% degradable va a ser probado ahora en la Estación Espacial Internacional (EEI), para examinar su durabilidad y comportamiento en ambientes de gravedad cero.

Su creador, Ricardo Muttio, director ejecutivo de Radial Biomateriales, ha explicado que el biomaterial es un sustituto de unicel que se puede usar en paquetes y embalajes. “Es un material muy ligero que absorbe los impactos y funciona muy bien como sustituto de unicel. Está hecho con residuos de agave tequilero y las raíces de unos hongos que solidifican el material y nos sirve como pegamento”, relata. De hecho, la denominación de micelio que los jóvenes investigadores han puesto a su producto se debe a que es así como se llama a la parte subterránea de los hongos que les permite nutrirse.

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El micelio se puede utilizar para empaquetar y, al final de su vida útil, se reintegra en el suelo en menos de 30 días gracias a que se biodegrada en condiciones de erosión.

La clave detrás de este nuevo material está en usar hongos poliporales (con muchos poros), que proporcionan la resistencia adecuada al sustituto del poliestireno, lo que puede darle una vida útil de hasta 20 años. Estos hongos son endémicos de la sierra de Jalisco (occidente de México) y crecen dentro de laboratorio en ciertas condiciones específicas de humedad y temperatura para que pueda funcionar como pegamento natural.


El que este material pueda ser enviado al espacio representa una oportunidad para probar las características y eficiencia del micelio ya que, de acuerdo a la EEI, realizar una prueba de un año en el espacio equivale a un ensayo de 15 años en la Tierra, ha indicado Muttio. Esto acorta los tiempos de pruebas y puede garantizar a los clientes ciertas características de eficiencia del biomaterial, además “es una oportunidad de saber si esta tecnología es duradera”.

Actualmente, Radial trabaja en el desarrollo de dos materiales más, un sustituto de maderas aglomeradas para hacer diseño industrial de mayor durabilidad y un sustituto de piel. “Como si fuera piel animal pero sin la crueldad ni la gran cantidad de huella hídrica que estos generan”, ha apuntado Muttio.

Con información de El Agora e Investigación y Desarrollo


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