Ópera, locura y feminismo en la obra ‘Heroínas transgresoras’

La obra parte de un pronunciamiento combativo feminista desde una perspectiva más abierta y distanciada de lo panfletario. El resultado es una pieza artística cuyo eje temático no solamente permanece en la emancipación de la mujer, sino también en la locura femenina, que permite ver la complejidad de los personajes.

Por Alejandro Velázquez

Regresa Heroínas transgresoras, una obra de ópera muy importante para el teatro mexicano pues, si bien la lucha por la emancipación femenina es uno de los temas, lo artístico de la ópera, la musicalidad y la complejidad femenina se aprecian en la Cunegonda la virtuosa Tiple de Hierro, encarnada por Luz Angélica Uribe. Si bien hay una proclamación femenina por la emancipación, la obra centra su atención en la complejidad de la locura femenina, por medio de este personaje, un arquetipo de la cantante de ópera en su locura y devoción a la música y a un hombre inútil y muy mal agradecido. La complejidad del conflicto emocional se devela por su locura, las contrariedades, vacíos, vicios y desperfectos, cualidades que le dan verosimilitud y que sea aprecian también en las mujeres de las piezas operísticas que ella interpreta.

Por medio de la capacidad frontal de hablar con sus espectadores, la Tiple, enloquecida e irónica, adquiere un perfil dominante, mientras que el espectador, como un receptor lúdico, se divierte humorísticamente, y a veces incluso interviene de manera involuntaria gracias a la espontaneidad de la Tiple. Esta combinación de enloquecer e ironizar, de rasgos de locura y de sesuda capacidad humorística, se conectan una comunicación muy cercana con la audiencia, aun cuando haya distancia entre las butacas del Teatro Sergio Magaña y la Tiple.

Tanto la dirección de Emmanuel Márquez como el talento musical, dramatúrgico y actoral de Luz Angélica Uribe generan un pronunciamiento combativo feminista desde una perspectiva más abierta y distanciada de lo panfletario. El resultado es una pieza artística cuyo eje temático no solamente permanece en la emancipación de la mujer, sino también en la locura femenina, que permite ver la complejidad de los personajes. Dicha complejidad se percibe gracias a la calidad del trabajo actoral de Uribe, de quien se perciben emociones complejas, por mencionar algunos de otros tantos rasgos de la homogénea composición dramatúrgica musical, que deleita tanto al oído como la representación del drama. La performance actoral y musical de Uribe caracteriza a la Tiple en sus contrariedades, sus debilidades, su espontaneidad y su humor negro, tanto en sus parlamentos como a través de las piezas musicales.

La capacidad artística de Heroínas transgresoras la hace visible y muy importante, en un panorama donde el arte escénico contemporáneo en la Ciudad de México tiene obras de pronunciamiento feminista y donde la ópera empieza a tener voz a través de Uribe y Márquez. De hecho, la temática posee rasgos similares con la obra Por temor a que cantemos libres, una obra de Lizeth Rondero que también, por la rueda de prensa, se sabe que posee búsquedas similares, pues también confluyen la música y proveer empatía por la vida de mujeres que transgredieron el sistema patriarcal.

En un futuro muy cercano es posible que haya un apogeo de pronunciamiento feminista en el arte escénico, dados los cambios políticos internacionales y los movimientos sociales gestados en redes sociales y en los espacios urbanos. Sin marcha atrás, es un tren donde, en el peor de los escenarios, los artistas pueden crear fórmulas, descuidando la estética, y sólo usar el arte como una vía para comunicar un discurso y una temática popularizada por las circunstancias. O bien, en el mejor de los escenarios, puede contemplar los rasgos de Heroínas transgresoras como una obra abierta, distanciada de lo panfletario, que incorpora una visión feminista en un personaje complejo y, combinando lo estético, el virtuosismo del artista, la cercanía con el espectador, entre otros rasgos, demostrar que la disciplina en el trabajo actoral y musical de Uribe, bajo la dirección ingeniosa de Márquez, son importantes para ser transgresor en el arte escénico.


Datos de la temporada del 28 de febrero al 23 de marzo de 2018 

Dramaturgia y actuación: Luz Angélica Uribe

Dirección: Emmanuel Márquez

Lugar: Teatro Sergio Magaña (Sor Juana Inés de la Cruz 114, colonia Santa María La Ribera, cerca del metro San Cosme.

Costo: 141 pesos con descuentos limitados de 50 % a estudiantes de nivel básico, maestros, personas con discapacidad, trabajadores de gobierno e INAPAM, con credencial vigente.


Alejandro Velázquez escribe crítica teatral en un proyecto llamado Licras desde que se tituló de la Maestría en Artes Escénicas de la Universidad Veracruzana, donde investigó la variante escénica llamada la impro en la Ciudad de México; antes colaboró para medios digitales como Entretenia, Teatro Mexicano y Ciudad de Frente, mientras trabajaba como profesor de teatro a nivel secundaria; antes estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, donde decidió dedicarse al teatro.

LICRAS

Twitter: @LicrasLab

Correo electrónico: nostrovostro123@gmail.com


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