La Tierra se está calentando a un ritmo sin precedentes

Un grupo de científicos internacionales liderados por un experto en clima de la Universidad del Sur de California (USC) ha actualizado una base de datos de código abierto que rastrea las temperaturas de la Tierra desde el 1 A.D., lo que confirma que la Tierra se está calentando a un ritmo sin precedentes en la historia geológica reciente.

En 2008, un grupo de investigadores comenzó a recopilar y analizar los registros de paleotemperaturas que cubren los dos últimos milenios y a publicarlos en revistas científicas, en el marco del proyecto 2kNetworks bajo la dirección del proyecto Past Global Climate Change (PAGES).

Como resultado de esa iniciativa, se publicaron una serie de artículos documentando las temperaturas históricas por cada continente, así como un artículo de síntesis de datos del conjunto de los continentes, elaborado sobre la primera versión de la base de datos (PAGES 2K, 2013). Luego se le añadieron los datos oceánicos.

La última versión de esta base de datos acaba de publicarse en la revista Scientific Data, respaldada por 100 climatólogos y con más de 700 registros de 648 sitios de todo el mundo. La base de datos, que se encuentra abierta en Internet, permite a cualquiera descargar y utilizar todos los datos climáticos.

Los  registros incluyen anillos de árboles, capas de hielo, capas de sedimentos y rocas, microfósiles, el crecimiento de corales y documentos históricos. Uno de los datos que se obtienen de esta documentación es que la temperatura global promedio en la Tierra ha aumentado alrededor de 0,8ºC por año desde 1880, lo que evidencia no sólo una tasa de calentamiento sin precedentes en los últimos 2.000 años, sino también la influencia de la acción humana en este comportamiento climático.

La base de datos incluye datos proxy, tales como la información contenida en los anillos de los árboles, que se pueden utilizar para determinar los patrones climáticos históricos. (Foto / Daniel Griffin, Laboratorio de Investigación en Anillos de Árbol, USC).

El palo de Hockey

Esta fenómeno fue publicado por primera vez en 1998 por los investigadores del clima Michael Mann de la Universidad de Virginia, Raymond S. Bradley de la Universidad de Massachusetts Amherst y Malcolm Hughes de la Universidad de Arizona. Ellos apodaron la forma de este alza, el “palo de hockey”, y ha sido un parteaguas en la percepción pública del calentamiento global desde entonces.
Eso significa que las temperaturas globales se mantuvieron estables durante 2.000 años, con una tendencia de enfriamiento en Europa y Sudamérica durante la Pequeña Edad de Hielo, pero que luego se dispararon en las últimas décadas. Esta tendencia confirma también las mediciones modernas y directas de las temperaturas en todo el mundo.

Algunos cambios en el clima de la Tierra en ese lapso de 2.000 años pueden atribuirse a influencias naturales, como los cambios lentos en la órbita de la Tierra que redistribuyen la radiación solar entrante, las fluctuaciones de la actividad solar y las erupciones volcánicas mayores. Sin embargo, sólo el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero debido a la quema de combustibles fósiles puede explicar el fuerte aumento de la temperatura observado desde 1850, que, como muestran estos datos, es altamente anómalo en el contexto de los últimos 2.000 años.

La temperatura terrestre en los 2.000 últimos años. Fuente: PAGES2k Consortium, 2017.
Datos proxy para el pasado

Emile-Geay dijo que a menudo se le pregunta si hay un punto de no retorno o un umbral científico que podría indicar si es demasiado tarde para retardar o revertir el calentamiento de la Tierra. “Así es como pienso: Imagínese que usted es un fumador y su médico le dice: ‘Si no dejas de fumar ahora, pronto morirás de un cáncer de pulmón muy doloroso’  ¿Tu siguiente pregunta sería ¿Cuántos cigarrillos más puedo fumar antes de que el cáncer sea definitivamente intratable? o ¿Cómo puede usted ayudarme a dejar de fumar mañana?”.

“Se trata de esto: Sabemos que la combustión humana de los combustibles fósiles está calentando muy rápidamente al planeta, y sabemos que mientras más esperemos, más duras serán las consecuencias y más costoso es evitarlas”, dijo Emile-Geay. Ese es el problema grave al que nos enfrentamos como civilización, la absurda contradicción de buscar una cura al “cáncer” planetario sin dejar de “fumar”.

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