Fortalecer las Fuerzas Armadas

De acuerdo con datos de Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018 que consideran el entorno estratégico de México en el presente siglo, es el 13avo país con mayor extensión territorial, ocupa el lugar 14 de acuerdo con el PIB, el 11 por número de población, el 15 por su apertura económica, el 6to por el número de patrimonios culturales y el 4to por su biodiversidad. Esto en otros términos expresa el alcance de lo que somos como nación, expresa lo que es nuestro al seno de la comunidad internacional y muestra la relevancia que tiene disponer de las capacidades necesarias para asegurar la independencia, integridad y soberanía de Estado mexicano. Se trata en todo sentido de trabajar de forma sistemática para fortalecer la seguridad nacional, y esta tarea implica de manera sustantiva fortalecer a nuestras Fuerzas Armadas porque permite prevenir y en su caso enfrentar riesgos, amenazas y factores adversos que surjan a corto y mediano plazo.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 89, Fracción VI establece que debe preservarse la Seguridad Nacional y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada para la seguridad interior y defensa exterior, para ello de igual manera se establece en la Carta Magna en su Artículo 26 que el Estado organizará un sistema de planeación entendido este como el Plan Nacional de Desarrollo al que se sujetarán los programas de la Administración Pública Federal. Por su parte, en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, los artículos 29 y 30 hacen referencia a que Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina deben organizar, administrar y preparar sus instituciones, así como los servicios civiles que a dichas fuerzas señale el Ejecutivo Federal. En particular y para el momento actual, el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 establece que el crecimiento y desarrollo de México corresponde a todos y cada uno de los sectores y personas que lo integran.

Fortalecer a nuestras Fuerzas Armadas permite prevenir y en su caso enfrentar riesgos, amenazas y factores adversos que surjan a corto y mediano plazo.

Ha de subrayarse que el Plan Nacional de Desarrollo hoy vigente señala a la Seguridad como uno de sus pilares fundamentales, denominado Alcanzar un México en Paz indica que una comprensión multidimensional del concepto Seguridad Nacional permitirá la resolución de las problemáticas que más atañen a la sociedad mexicana.  La forma de concebir la Seguridad Nacional dentro del entorno actual es atendiendo a una visión ampliada de la misma, considerando como riesgos y amenazas elementos como la pobreza, la ecología o las nuevas tecnologías de la comunicación.

Conforme a esta visión se generó el “Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018. Una política multidimensional para México en el siglo xxi” se reconoce el impacto de tendencias que podrían afectar negativamente a la Seguridad Nacional, para ello se deben considerar nuevos riesgos globales como los antes mencionados. En este documento se propone mejorar las condiciones de seguridad y justicia, para ello impulsa el desarrollo que permita sustentar la actuación de las Fuerzas Armadas. El propósito del documento y las acciones que contiene radican en fortalecer la arquitectura institucional y las capacidades de respuesta operativa de las Fuerzas Armadas para hacer frente a los nuevos desafíos.

Este programa se sustenta en dos grandes objetivos estratégicos, el primero es consolidar el Sistema de Seguridad Nacional mediante el desarrollo y articulación permanente de los sistemas y procesos de los que dispone el Estado Mexicano para asegurar la atención integral de las vulnerabilidades, riesgos y amenazas a la seguridad nacional; y el segundo que es asegurar que la política de Seguridad Nacional del Estado mexicano adopte una perspectiva multidimensional mediante la coordinación de las autoridades e instituciones competentes. Para poder articular esos objetivos estratégicos despliega 6 objetivos específicos, 20 estrategias y 84 líneas de acción.

Para el desarrollo de estos objetivos, estrategias y líneas de acción es evidente la necesidad de fortalecer nuestra Fuerzas Armadas que de acuerdo con el Libro Blanco de la Secretaria de la Defensa Nacional, son instituciones que están al servicio del pueblo de México, que entre sus misiones generales se encuentra realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país. Es hasta innecesario señalar aquí que el prestigio y la confianza de la ciudadanía en el Ejército y la Marina Armada de México se ha logrado a través de décadas de servicio en que mujeres y hombres han mostrado un compromiso inquebrantable en apoyo a la propia ciudadanía a través de diversas misiones, en situaciones de desastre, ante los efectos de los fenómenos metereológicos y otros afectaciones que ponen en peligro a las personas y las comunidades.

En cada caso ahí han estado las Fuerzas Armadas dispuestas a servir y apoyar. Sin embargo, también es cierto que cada vez se les asignan más misiones desde el apoyo a las autoridades civiles en materia de seguridad pública hasta las campañas de reforestación pasando por acciones de salud, alimentación, infraestructura y desde luego en la protección de instalaciones estratégicas. Las Fuerzas Armadas cumplen estas misiones con base en su organización, disciplina y adiestramiento especializado,   sin embargo, es necesario ponderar que requieren mayor apoyo en materia de infraestructura, equipamiento, ingresos y otros factores inherentes a su desarrollo institucional.

En los últimos diez años, las Fuerzas Armadas han sido llamadas a la lucha contra la delincuencia organizada, en especial, contra el narcotráfico que es parte de la agenda de seguridad nacional, es cierto de suyo, que esta no es su principal misión institucional sino que actúa en apoyo a las autoridades civiles y por órdenes de la Presidencia de la República y también es cierto que ha debido desarrollar capacidades distintas para responder a esta misión, bajo el pleno conocimiento de que no está ahí para suplir las responsabilidades que deben cumplir los tres órdenes de gobierno en la materia sino para  apoyar el orden institucional.

La cantidad de misiones asignadas a las Fuerzas Armadas obligan a un planeamiento mayor o de envergadura que les permita disponer de la infraestructura y personal necesario, que permitan suplir materiales y equipos, y especialmente trazar sus coordenadas de desempeño institucional en el Siglo XXI.  De inicio hay que establecer que México tiene un único ejército, que es garante de la independencia y la soberanía nacional, y que esta misión no está a discusión, ni podría estarlo, en especial ante las nuevas ideologías sobre el papel de las fuerzas armadas que en algunos casos muestran una tendencia a convertirlas en policías desligándolas de su propósito fundamental.

El fortalecimiento de la seguridad nacional obliga a convertir en políticas y presupuesto esta visión multidimensional, septiembre es siempre un buen mes para pensar en cómo lograrlo, pero esto implica un diálogo especializado y cauteloso, un diálogo que permita construir el futuro desde el futuro,   y en especial que considere que nuestras Fuerzas Armadas no sólo necesitan más recursos, sino nuevas y mejores leyes en especial en materia de seguridad pública, seguridad nacional y seguridad interior. 

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