Científico mexicano es nominado al Premio Mundial del Agua

Sergio Jesús Rico Velasco, investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), es el creador de la lluvia sólida, un sistema que permite grandes ahorros de agua potable y mejora la eficiencia en la producción alimentaria, sobre todo en zonas de baja precipitación y sequías. Esta tecnología busca aprovechar el agua de lluvia, resolviendo el problema de la falta de agua y optimizando los cultivos. “El mensaje más importante es que la lluvia es un factor primordial que debemos estimar para sobrevivir. Si la limitante de cosechar la lluvia es el lugar de almacenamiento, la solución es solidificarla y hemos logrado con esta tecnología tras muchos años de experimentos, aumentar el aprovechamiento del agua hasta en un 50 por ciento”, refirió.

El ingeniero Rico Velasco es egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE) del IPN. Debido a su proyecto de la Lluvia sólida, recibió en 2002 el Premio Nacional de Ecología y Medio Ambiente, por parte de la Fundación Miguel Alemán. Actualmente, está nominado al Premio Mundial del Agua, por parte del Instituto Internacional del Manejo del Agua (IWMI, por sus siglas en inglés), en Estocolmo, Suecia.

Explicó que la lluvia sólida es un desarrollo tecnológico que, con el uso de polímeros a base de potasio (K) y derivado del carbono (C), mantiene la humedad en las raíces de la planta. “Al igual que todo sistema de riego, este tiene como objetivo llevar la humedad a las raíces de las plantas; solo que cuando implementamos este polímero en el agua, los átomos de carbono que se encuentran unidos por los iones se empiezan a liberar y se transforma de agua en líquido a granulada o sólida, lo que mantiene la humedad por más tiempo”.



lluvia

Declaró que en sistemas de riego de agua líquida, la planta logra captar entre 10 y 15 por ciento del agua suministrada, ya que entre 85 y 90 por ciento del agua se pierde o se evapora. Esto genera una consecuencia importante en el consumo del agua. “Las estadísticas muestran que en zonas áridas y semiáridas, como es el territorio zacatecano, cerca de 80 por ciento del agua dulce de la ciudad es destinado a la agricultura, por lo que la aplicación deficiente del agua en la agricultura representa una pérdida muy importante (…) Si logramos reducir por lo menos 50 por ciento el consumo del agua en la agricultura, tendremos mayor cantidad de agua potable disponible para las ciudades y para la población”.

Rico Velasco expuso que por cada kilogramo de polímeros se pueden solidificar 500 litros de agua. El promedio de vida de la lluvia sólida está calculado por diez años, aunque esto depende del tipo de agua, ya que si se trata de agua dura, se reducirá su tiempo de vida activa.

Añadió que con el almacenamiento de la lluvia sólida, los productores agrícolas no requieren esperar la temporada de lluvias para llevar a cabo la siembra y por la permanencia de humedad, el incremento de la productividad es inherente. “Cabe destacar que en más de 95 por ciento del trabajo que hemos aplicado de lluvia sólida en forestación, hemos obtenido resultados exitosos”.

Con información de Agencia Informativa CONACyT

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2 comentarios

  1. Avatar
    PATIÑO
    15/07/2016 at 13:33 — Responder

    muchisísimas felicidades; es Ud., todo un ejemplo a seguir, me siento orgulloso de que México tenga persona talentosas, no todo es malo en nuestro país

  2. […] Lo cierto es que estos días permiten dichas reflexiones y más allá de presentar expectativas catastróficas (que quizá serían las más realistas), es un punto de partida para intentar nuevas formas en la gestión de los recursos. Existe una tendencia a esperar que las respuestas a nuestros problemas provengan del exterior, sin importar que las instituciones derivadas de las condiciones político-históricas que generaron esa esperanza sean más bien ineptas y corruptas (sobre todo en una sociedad como la nuestra). Esperamos la implementación de nuevas políticas, la romántica idea de un sistema económico justo que resuelva la insalvable contradicción entre progreso y ecocidio, y en última instancia la solución definitiva originada de los grandes centros de investigación científica. […]

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