¿En qué consiste el plan de reconstrucción en Gaza, y por qué enfrenta un rechazo por parte de organizaciones de derechos humanos?

A inicios de 2026, la Junta de la Paz y la FIFA firmaron un acuerdo de colaboración orientado a promover la recuperación, la estabilidad y el desarrollo a largo plazo en regiones afectadas por conflictos, enfocándose inicialmente en Gaza, Palestina, un territorio que ha sido atacado por Israel durante los últimos dos años. Sin embargo, sus primeros avances han sido cuestionados por organizaciones, colectivos y movimientos políticos palestinos, que cuestionan tanto su legitimidad como su diseño institucional.

Fue en el Foro Económico Mundial en Davos en donde el presidente de Estados Unidos, y fundador de la Junta de Paz, Donald Trump, soltó la sopa: un proyecto que articula inversiones en infraestructura deportiva, programas educativos y acciones de dinamización económica vinculadas al fútbol como una estrategia de reconstrucción en Gaza. 

De acuerdo con Naciones Unidas y Unión Europea, se había anunciado que se necesitarían 71,400 millones de dólares para reconstruir la Franja de Gaza durante la próxima década, por lo que Donald Trump anunció que Estados Unidos aportará 10,000 millones de dólares a la Junta de Paz para estos esfuerzos.

No solo eso, también países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros,  contribuirían con más de 7,000 millones de dólares adicionales. Y la cereza del pastel: las ganancias de la Copa Mundial de Fútbol 2026 se irían directo a la reconstrucción.

La FIFA confirmó esto a través de un comunicado y fue firmado por el mismo presidente, Gianni Infantino. Al respecto declaró: “La FIFA quiere que tantas personas como sea posible en todo el mundo se impliquen en nuestro deporte y se beneficien de las oportunidades que brinda. El fútbol une a las personas y contribuye a que el planeta sea más próspero, educado, igualitario y pacífico”.

La alianza entre FIFA y la Junta de Paz se ha comprometido a ayudar a recaudar un total de 75 millones de dólares para proyectos de infraestructura deportiva en Gaza. Se tiene contemplado empezar con la instalación de 50 minicampos “FIFA Arena” en áreas cercanas a centros educativos y zonas residenciales, hasta llegar a la edificación de un estadio nacional con capacidad para 20.000 personas, destinado a competiciones deportivas y actividades culturales, con potencial para generar ingresos comerciales y consolidar espacios de encuentro comunitario.

El programa está estructurado en cuatro etapas progresivas, cuya ejecución dependerá de la supervisión continua de las condiciones de seguridad.

Sin embargo, no todo es color rosa. Aunque el plan se presenta como una vía para la paz, diversas organizaciones señalan que la destrucción en Gaza ha afectado a casi todas las infraestructuras deportivas y ha causado la muerte de cientos de atletas (para empezar ya es un poco cínico presentar una iniciativa así). Además, han cuestionado la falta de transparencia, sugiriendo que el plan podría formar parte de una estrategia que prioriza intereses económicos y políticos sobre la lucha palestina.

Organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado que la alianza con la FIFA sirve para “dar una legitimidad a una estructura global paralela dominada por intereses privados y políticos”, en donde la tragedia humanitaria de Gaza se utiliza como una oportunidad de inversión inmobiliaria, dejando de lado las necesidades del pueblo palestino. “Es un plan para Gaza, pero sin los y las gazatíes”, señalaron. 

De igual manera, cuestionan que una junta de líderes multimillonarios sean los que deban decidir cómo y en qué se deben distribuir los activos y recursos para Gaza. Eso sin mencionar que el enfoque en infraestructura deportiva no aborda las causas fundamentales del conflicto, como la ocupación ilegal o el sistema de apartheid.

Solo los palestinos, particularmente en Gaza, tienen derecho a decidir qué sucede con su tierra, sus recursos y su futuro, y cómo se lleva a cabo la reconstrucción de manera que les beneficie, y nadie les preguntó. 

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