No solo fue Dafne: tres muertes de niñ@s en tres años en academias militarizadas en México


Dafne Zapata no ha sido la única menor que ha muerto en una academia militar mexicana en los últimos años. Su caso es el último en una serie de tragedias en donde aún no se hace justicia. Conoce las historias de Zamir y Erick. 

 

Los tres casos sucedieron en un periodo de tres años en el que estos centros siguen operando sin normas específicas ni supervisión a sus métodos de enseñanza y disciplina.

 

En todos los casos, los directores actuaron de manera parecida: avisaron a las familias por teléfono diciendo que “algo andaba mal” y atribuyen lo sucedido a presuntos problemas de salud.

 

Erick, 13 años

 

Erick Terán quería ver si volverse militar era su vocación y entró a una academia en la Ciudad de México. Murió en abril de 2025 en un campamento que la escuela organizó en Morelos sin tener los permisos necesarios. 

 

Durante el funeral, su madre, Erika Torbellín, se enteró de “las atrocidades” que cometían los instructores en contra de los niños. “Los pisoteaban, hacían que lamieran el piso con la lengua, que limpiaran el piso con un cepillo de dientes, que lavaran los baños. Se supone que van a estudiar […] Es mucho para un niño soportar esas palizas y maltrato psicológico. […] Querían decir que mi hijo se drogaba […] que estaba mal del corazón y que por eso falleció”, aseguró. 

 

El director del plantel y una tutora fueron detenidos pero no han recibido sentencia. Erika Torbellín afirma que hay más personas involucradas que siguen libres.

 

Zamir, 16 años

Zamir Pinto murió en 2023 debido a la golpiza que recibió en una academia militar en el Estado de México. Ese 27 de noviembre, alguien del plantel le mandó un mensaje a la tía de Zamir para informarle que había muerto por un ataque de epilepsia. 

 

Sin embargo, la autopsia atribuye la muerte a un “traumatismo abdominal profundo”. Zamir fue pateado varias veces en el estómago. El instructor Jonathan Jesús, de 29 años, fue detenido.

 

Código de silencio

 

Los alumnos callan por miedo. Tras cada muerte surgieron denuncias similares: golpizas como novatadas, ejercicio forzado, abuso sexual, castigos extremos y encierros, tanto entre compañeros como por parte de profesores. Las autoridades hallaron que el personal carece de la formación necesaria y de los grados militares que se dicen tener.

 

“Exijo justicia. Ya son tres niños. Al mío lo tomaron como un caso aislado y claramente no lo es. […] (Que) por lo menos las regulen (las academias), que las vayan a visitar, que vayan con preguntas de cómo han sido tratados. Cosas así que pueden ayudar mucho a que no vuelva a pasar una tragedia”, mencionó Erika Torbellín. 

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