¿Qué tan real es el vínculo entre los feminicidios de Ciudad Juárez con la red de Epstein? Esto es lo que se sabe

Ciudad Juárez carga con una herida abierta desde hace más de tres décadas: cientos de mujeres desaparecidas, torturadas y asesinadas sin ningún precedente y sin respuestas. En los últimos meses, han vuelto a ser protagonistas en redes sociales, pero no por avances en las investigaciones, sino por una ola de especulación que vincula los casos con la red de explotación sexual de Jeffrey Epstein. ¿Qué tan real es esto?

A inicios de 2026, el gobierno de Estados Unidos desclasificó millones de documentos del FBI y del Departamento de Justicia relacionados con las investigaciones a Epstein, en los cuales se expone presunta actividad de su red de tráfico sexual en la zona fronteriza de México, lo que disparó unas teorías sobre su posible conexión.

Lo que dicen los documentos y lo que sigue sin probarse

Todo se remonta a 1993, cuando Epstein adquirió una propiedad de más de 3,000 hectáreas ubicada en Stanley, Nuevo México. Fue en el mismo año que comenzaron a documentarse los primeros feminicidios en Juárez, ubicado a unas 6 horas por carretera. A la par, se tiene registro de un correo anónimo enviado al FBI, en donde se aseguró que dos menores extranjeras fueron enterradas cerca de esa propiedad, pero solo lograron identificar a una persona como “Madame G”.

Por otro lado, los mismos documentos sugieren que se organizó un evento en un inmueble controlado por el Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez en 2014, a manos de Epstein en colaboración con Richard Marcinko, fundador del Seal Team Six, una unidad encargada de las operaciones militares más peligrosas y altamente clasificadas en todo el mundo. También se vincula al entonces embajador de Estados Unidos en México, Earl Anthony Wayne, por haber abusado y embarazado a una menor de 11 años en Juárez.

Otros hallazgos que han llamado la atención son las denuncias y testimonios grabados por el FBI en años más recientes. Como el caso de un agente llamado Kenneth Turner, quien reportó al FBI en 2019 haber descubierto una red de tráfico sexual infantil que conectaba a Juárez con la investigación de Nueva York, después de haber encontrado una “bóveda” con 10,000 videos de pornografía infantil y registros de vuelos de Epstein en México. Sin embargo, los documentos del FBI registran sus declaraciones sin confirmar su veracidad ni reportar acciones posteriores.

Más tarde, un documento del FBI de 2021 registra el testimonio de un exintegrante del Cártel de Sinaloa quien afirmó que Ghislaine Maxwell buscaba entender las dinámicas del cártel para venderles víctimas de entre 12 y 14 años. No obstante, el documento no indica si estas declaraciones fueron corroboradas por las autoridades.

Ahora, aquí es donde la nota se separa de la especulación. Mientras que las autoridades mexicanas no han establecido conexiones oficiales entre las ‘muertas de Juárez’ y Jeffrey Epstein, el Departamento de Justicia ha advertido que gran parte importante de las afirmaciones contenidas en los archivos desclasificados corresponde a testimonios o pistas de investigaciones que nunca derivaron en cargos o sentencias, por lo que no deben tratarse como hechos probados

Cabe destacar que ninguna de las personas mencionadas en los documentos enfrentan cargos relacionados específicamente con los casos de Juárez, ya que una coincidencia de fechas o cercanía geográfica no pasan como evidencia.

Lo que dicen los investigadores y organizaciones 

Hasta el momento, tanto investigadores de los casos de Juárez y organizaciones enfocadas en derechos humanos, han presentando una postura dividida entre el hallazgo de testimonios perturbadores y la falta de evidencia judicial definitiva que conecta a Epstein con los crímenes históricos de la ciudad.

Varios señalan que las “evidencias” de su relación han sido, hasta ahora, mayormente especulativas, y afirman que no hay suficiente información que vincule directamente la propiedad de Epstein con las desapariciones de mujeres en la ciudad fronteriza.

Por otro lado, señalan que las autoridades mexicanas han alimentado estas teorías debido a su falta de crítica y como resultado de una “investigación inadecuada”, así como de una “tolerancia” hacia los feminicidios en México. 

Hasta ahora, la mención de Juárez en los archivos de Epstein es una capa más de una larga historia de impunidad que sigue sin resolverse.

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