6 datos sobre la salud femenina que nos recuerdan que aún falta un largo camino por recorrer
Tenemos que decirlo: a pesar de los avances que han surgido en la investigación médica en los últimos 30 años, existe muy poca representación de las mujeres en la medicina. Lejos de ser un invento por las feministas, en los últimos años nos hemos dado cuenta que esta falta de información no es casualidad, es discriminación, y está íntimamente ligado a los estereotipos de género y a la desigualdad social.
Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo, recogimos algunos datos importantes que marcan cómo se vive la salud femenina en todo el mundo, y que debes conocer.
Datos sobre salud femenina (que nos rompieron la cabeza)
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El espéculo vaginal nunca ha sido modificado desde su invención
Frío, duro y metálico: así es como siempre se presentó el primer espéculo vaginal en 1845. Y desde sus orígenes, no estaba diseñado para ser amable o placentero con el cuerpo femenino. De hecho, fue probado en mujeres esclavizadas sin su consentimiento y sin el uso de anestesia. Hoy, ese mismo prototipo de espéculo sigue siendo utilizado, aunque en diferentes formas y dimensiones que se adaptan a las variaciones del tamaño y elasticidad de cada vagina. Sin embargo, no han logrado reducir que el proceso resulte incómodo o doloroso para muchas. Y sigue dando miedo.
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Un diagnóstico de endometriosis tarda entre 7 y 12 años
Una de cada 10 de mujeres vive con síntomas asociados a la endometriosis sin saber que tiene endometriosis. Solo por mencionar algunos: dolor pélvico, abdominal, molestias al orinar, estreñimiento, dolor durante las relaciones sexuales, y la lista sigue. Muchas veces estos síntomas son normalizados y minimizados tanto por las personas que lo viven cada día, como por el personal médico, y suelen confundirse fácilmente con problemas gastrointestinales o infecciones urinarias, como resultado de la falta de información. Además, no existe un análisis de sangre sencillo para detectarla. En muchos casos, se requiere una intervención quirúrgica menor (laparoscopia) para confirmar el diagnóstico visual y tomar una biopsia. Por eso toma tanto tiempo.
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Las mujeres no presentan los mismos síntomas que los hombres en enfermedades cardiovasculares (y hay más muertes por eso)
Las enfermedades cardiovasculares se manifiestan de manera distinta entre hombres y mujeres debido a diferencias biológicas. Sin embargo, los diagnósticos se siguen basando en la anatomía masculina, orillando a diagnósticos tardíos, tratamientos inadecuados y una atención sanitaria de menor calidad para las mujeres. La excusa es que en mujeres, sus síntomas son “silenciosos” y “atípicos”, por lo que no se identifican con la misma rapidez y los efectos cardíacos suelen ser más graves. A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres.
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La calvicie masculina recibe más fondos de investigación que el dolor menstrual
Se sabe que la caída del cabello no representa un riesgo para la salud física, a diferencia de la endometriosis, la dismenorrea, el dolor pélvico crónico y otros trastornos menstruales. Aún así, los estudios sobre la calvicie superan el volumen de investigación dedicado a estas condiciones menstruales debilitantes. Esta afirmación ha sido respaldada por ciertos análisis de bases de datos médicos y de inversión privada, destacando la brecha de género existente.
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Las mujeres viven un 25% más de su vida con problemas de salud que los hombres
Sí, las mujeres suelen vivir más que los hombres, pero pueden vivir en promedio 16.8 años con problemas de salud, en comparación con los 13.7 años que experimentan los hombres. Y todo es resultado de la desigualdad en el sistema sanitario. Por un lado, una mujer tiene un 50% más de probabilidades de ser diagnosticada erróneamente tras un infarto y es un 80% más afectada por enfermedades neurológicas que un hombre. Además, suelen ser más propensas a desarrollar padecimientos crónicos no mortales que deterioran la calidad de vida. Por otro lado, los estrógenos y las diferencias en el sistema inmunológico permiten a las mujeres resistir ciertas infecciones, pero también las hacen más vulnerables a enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Y finalmente, a nivel global es una realidad que los síntomas que presentan las mujeres suelen ser diagnosticados erróneamente, minimizados o se tratan demasiado tarde.
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Las mujeres solo llevan 30 años en la investigación médica
De verdad. Estados Unidos fue de los primeros países que declaró obligatorio incluir a mujeres en ensayos clínicos, y esto sucedió en 1993. ¿La razón? Resulta que a alguien se le ocurrió que los hombres y las mujeres deberían responder de la misma forma a los diferentes tipos de tratamientos. Además, creían que el cuerpo femenino era “demasiado complejo” y “costoso” de estudiar. Y por si no fuera poco, llegaron a justificar esta falta de estudio bajo la creencia de que al no hacer pruebas en mujeres se estaba protegiendo la capacidad reproductiva femenina y a los “posibles fetos”. Hasta la fecha, se siguen generalizando resultados sin entender realmente las diferencias entre el cuerpo masculino y femenino, y no todos los profesionales de la salud incluyen a las mujeres en sus estudios. Aún queda un camino largo por recorrer