La FIFA quiso silenciar el fútbol femenino, pero su legado nunca desapareció

Los primeros movimientos del fútbol femenino a nivel global estuvieron marcados por una fuerte resistencia institucional, prejuicios culturales y una lucha constante por su reconocimiento oficial. Pero a más de 50 años de los primeros torneos internacionales de los que se tiene registro, muchas de ellas se están atreviendo a contar la historia oculta detrás de sus victorias.

En una reciente entrevista del programa español La Revuelta, las exfutbolistas Carmen Arce y María Ángeles Pérez, mejor conocidas como ‘Kubalita’ y ‘Quilla’, hablaron de las experiencias que vivieron de cerca al ser parte del primer equipo de fútbol femenino en España a principios de los años 70, y todos los elementos que las rodearon que les impidió disfrutar del deporte durante décadas. 

En una época en donde las mujeres no podían jugar fútbol, mujeres como Kubalita o Quilla no eran conscientes que iban en contra de la norma, ni mucho menos que iban a pasar a la historia como pioneras. Ellas simplemente querían jugar. 

Antes de ellas, el fútbol femenino era prohibido en diversos países del mundo. En Inglaterra,  la Asociación de Fútbol lo hizo oficial en 1921 bajo el argumento de que era un deporte “inadecuado” para las mujeres, además de alegar “preocupaciones médicas”. En Brasil, un decreto de 1941 del presidente Getúlio Vargas impidió a las mujeres practicar deportes “incompatibles con su naturaleza” y se mantuvo vigente hasta 1979.

Durante 50 años, mujeres pioneras fueron obligadas a jugar en la clandestinidad y a vivir en las sombras de los verdaderos protagonistas: el fútbol masculino. Y esta invisibilización permanecería hasta la creación de torneos oficiales durante la década de los 70’s.

Antes de la FIFA, se organizaron torneos internacionales por la Federación Internacional y Europea de Fútbol Femenino demostrando el potencial del fútbol femenino. Tan solo en 1971, la Copa Mundial Femenina tuvo como sede a México, y la selección mexicana alcanzó la final contra Dinamarca, atrayendo a 110,000 espectadores en el Estadio Azteca, un récord de asistencia que aún hoy es difícil de superar. Pese al éxito, las jugadoras fueron vetadas por la FIFA, prohibiendo su uso de estadios oficiales.

La historia se repitió con la selección de España, que jugó su primer partido internacional contra Portugal en La Condomina sin el escudo oficial, ya que la Federación no las reconocía. “La FIFA, a raíz de la Copa Mundial de Fútbol Femenino en 1971, viendo que las mujeres jugaban extraordinariamente bien al fútbol, reclutó a médicos que propagaron el bulo de que el fútbol afectaba a la capacidad reproductiva de las mujeres”, declaró Carmen Arce “Kubalita” en una entrevista para El País.

A pesar de que las mujeres ya podían ocupar estos espacios, se usaban las mismas prácticas que se dieron durante la prohibición. Lejos de “preocuparse por la salud femenina”, esta decisión era el resultado de un temor de que el fútbol femenino realmente podría eclipsar al masculino, condenando al deporte a la oscuridad. 

Durante la entrevista que se dio en el marco del actual Mundial de Fútbol 2026, las exfutbolistas españolas destacaron que el papel de la FIFA fue crucial para mantenerlas en el olvido. “Cuando vieron que llenábamos estadios dijeron: esto hay que pararlo”, declararon, afirmando el hecho de que la misma FIFA dio órdenes directas a las federaciones para “tapar” el fútbol femenino. 

Muchas de ellas fueron ridiculizadas por medios internacionales. Uno de ellos fue NODO, el noticiero del Franquismo, que según recuerdan, hacían preguntas invasivas a integrantes que apenas tenían 14 años. Incluso denuncian que los reporteros invadían los vestuarios sin poder dejarlas ducharse. 

Es importante seguir hablando de ellas, seguirles dando espacios y conocer su lado de la historia. Negar la opresión sistémica solo sirve para perpetuarla. Como Kubalita declara a El País: “Es cierto que nos maltrataron, pero el fútbol femenino en España ha sido maltratado históricamente. Hasta que la calidad, las victorias, la rebeldía de las chicas y la unidad entre ellas se ha impuesto.”

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