Vivienda en Jalisco: el mercado como política pública #VíaLibre

Parte de la colaboración de alumnos de la carrera de Periodismo del ITESO en Tercera Vía

La semana pasada, durante una entrevista al funcionario municipal de Zapopan, la periodista de Canal 44 Isaura López le preguntó a Juan José Frangie por el encarecimiento de la vivienda en el municipio. La respuesta de Frangie fue la siguiente: “Lo bueno cuesta caro ¿qué hago? Es caro. El que quiera venir aquí pues le va a costar, quien pueda pagar, paga. Es la oferta y la demanda.” Cuando se le insistió en la posibilidad de algún tipo de regulación o control de rentas, remató: “¿Qué quiere, que meta un control como el que quieren meter de rentas? No, la verdad no lo voy a hacer. No es mi filosofía.”

Conviene recordar brevemente quién es Frangie: empresario del sector restaurantero, ex director general deportivo de las Chivas del Guadalajara y ex presidente de la Confederación Patronal Mexicana sección Jalisco. 

Lo que dijo fue una de las descripciones más transparentes que se ha hecho en mucho tiempo de cómo entiende su función quien administra uno de los municipios más caros del país en materia inmobiliaria. El mercado manda, el gobierno observa, y quien no alcance a pagar que busque otro lugar.

Los números no acompañan la tranquilidad con que el alcalde trata el asunto. El Boletín de Análisis Económico número 30 de la Escuela de Negocios ITESO, publicado en marzo de 2026 con base en el análisis de 820,000 viviendas en plataformas digitales a diciembre de 2025, documentó que para adquirir una vivienda de 4 millones de pesos se requieren ingresos mensuales de 122,795 pesos, mientras que el ingreso promedio de los hogares mexicanos es de 21,355 pesos. Y eso con una vivienda de 4 millones, que en el mercado actual está lejos de ser cara.

En Zapopan, la colonia Ayamonte registra los precios de venta más altos de todo el país, con un promedio de 55 millones de pesos por propiedad, y Lomas del Valle se posiciona como la segunda zona con rentas más elevadas a nivel nacional, con promedios superiores a los 93,000 pesos mensuales. En el mismo boletín, la académica del ITESO Mireya Pasillas lo resume así: “La evidencia presentada muestra una creciente desconexión entre los niveles de ingreso de los hogares y los precios de la vivienda, lo que sugiere que el funcionamiento actual del mercado, por sí solo, no está garantizando dicho acceso de manera amplia.”

El Boletín número 28 de la misma Escuela de Negocios ITESO, publicado en febrero de 2026, agrega otro dato que ubica la magnitud del problema: la Zona Metropolitana de Guadalajara registró un incremento anual en el precio de la vivienda de 12.5% en el cuarto trimestre de 2025, el mayor entre las principales zonas metropolitanas del país, superando a Monterrey, Querétaro y el Valle de México.

A nivel nacional, el índice de precios de la vivienda representa ya un aumento cercano al 99% respecto a 2017. En Jalisco, la presión ha sido aún más pronunciada y el alcalde del municipio donde esa tendencia es más intensa tiene como toda política pública la ley de la oferta y la demanda.

El martes 21 de abril, la alcaldesa de Guadalajara en un comunicado oficial anunció lo que presentó como respuesta al mismo problema: un programa piloto que otorgará 3,000 pesos mensuales a jóvenes de entre 18 y 30 años que quieran vivir en la ciudad, con un máximo de 200 beneficiarios y una bolsa total de cinco millones de pesos. 

En este caso, 200 personas en una ciudad de más de millón y medio de habitantes, con una bolsa de cinco millones de pesos en transferencias de 3,000 mensuales, es una intervención que no modifica ninguna de las condiciones que producen el problema. No regula la proliferación de plataformas de renta corta que retiran viviendas del mercado residencial para convertirlas en hospedaje turístico justamente cuando se acerca el Mundial 2026. No establece incentivos fiscales diferenciados para propietarios de múltiples inmuebles. No toca los mecanismos de especulación que el propio ITESO identifica como motor del encarecimiento. Los 3,000 pesos terminan, en cierta forma, sosteniendo el mismo mercado que expulsa a la gente.

El gobierno del estado de Jalusco no ha tomado una posición distinta sobre el asunto. Su administración ha apostado por infraestructura y renovación urbana de cara al Mundial sin que de ahí se desprenda ninguna política de regulación del mercado de vivienda.

Las obras de remodelación del Centro Histórico, Parque Rojo, Glorieta de la Minerva, Carretera Chapala, entre otras, han sido documentadas por colectivos ciudadanos como procesos de exclusión que acompañan el megaevento con desplazamiento de personas en situación de vulnerabilidad.

Lo que hace la pregunta de la periodista Isaura López más pertinente en retrospectiva es que era directa y legítima. Le preguntó al presidente municipal de uno de los municipios con vivienda más cara del país qué pensaba hacer al respecto. Él respondió que nada, con cierta impaciencia. Luego le reclamó el tono de las preguntas, acusó al canal donde trabaja de atacarlo y cerró la conversación. 

Que la vivienda sea cara no es una fuerza de la naturaleza, más bien, en nuestro contexto, es resultado de decisiones políticas acumuladas: qué se construye, para quién, en qué condiciones, con qué regulación. Que el alcalde declare que regular el mercado está fuera de su filosofía, es una elección.

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