Estas son las razones por las que cada vez hay menos bebés (y no, no tiene que ver con el feminismo)

Mucho se habla de la caída en la tasa de fecundidad, un fenómeno que no es exclusivo de México, sino que se repite a nivel global, y que despierta cada vez más ansiedad, incertidumbre y teorías en torno a sus causas.

Mientras que los grupos conservadores insisten en difundir una agenda contra las mujeres feministas, el aborto y la comunidad LGBTQ+, las verdaderas causas continúan saliendo a la luz revelando la necesidad de ampliar el enfoque de esta conversación. Tal vez sea el momento de cuestionar si el problema realmente parte de esta ideología, o si va mucho más allá de lo que sabemos. 

Algunas cifras y sus causas 

Es una realidad que las tasas de fecundidad disminuyen a nivel global. En México, la doctora en Estudios de Población, Carla Pederzini, explica que la caída en los nacimientos viene desde los años 70, cuando la tasa de fecundidad era de 6.8 hijos por mujer. Ahora, las mujeres tienen un promedio de 1.6 hijos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Sin embargo, no es que millones de personas en el mundo no deseen tener hijos e hijas, sino que las condiciones en las que se vive actualmente no les permiten tenerlos. De acuerdo al Informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la causa se debe a las barreras económicas y sociales que nos atraviesan, ya sea desde crisis económica, política y social hasta múltiples crisis humanas como la ansiedad e incertidumbre que genera el cambio climático, la desigualdad de cuidados, la epidemia de la soledad, o incluso no encontrar una pareja sentimental adecuada. En pocas palabras, hay personas que sí desean procrear, pero simplemente no encuentran con quién. 

¿Y esto por qué o qué?

En estos últimos años se ha puesto el foco en el fenómeno de la llamada “recesión sexual” por parte de las generaciones más jóvenes. Según una encuesta realizada por el Instituto Kinsey y Lovehoney, declaró que 1 de cada 4 jóvenes de la generación Z (de 18 a 24 años) no ha tenido relaciones sexuales con su pareja. Las razones detrás de su decisión por permanecer vírgenes viene influenciado por diferentes factores: la influencia de las redes sociales, la exposición constante a modelos de deseo y sexualidad,  falta de acceso y conocimiento sobre métodos anticonceptivos, hasta el estrés generado por contraer alguna infección de transmisión sexual (ITS), o por la revocación de leyes que protegen el derecho al aborto.

Un estudio con base en Estados Unidos, presentado por el Instituto de Estudios de Familia (IFS, por sus siglas en inglés) confirmó las personas estadounidenses están teniendo menos relaciones sexuales que nunca. Ya no solo se trata de la generación Z, se trata de un fenómeno generacional. Y según investigadores del IFS, no es casualidad que el declive del sexo esté sucediendo al mismo tiempo que la revolución digital. 

 

Para explicar la caída de las tasas de fecundidad, hay que hablar de lo digital 

Aunque la recesión sexual no es la directa causa de la disminución de los nacimientos, esta línea argumentativa plantea una hipótesis que hace mucho sentido: entre más pantallas, hay más aislamiento. Y este mismo aislamiento provoca menos socialización, menos encuentros sexuales, y por ende, menos bebés. 

El mismo estudio de IFS revela que cada vez los adultos jóvenes están pasando menos tiempo con amigos. Tan solo entre 2010 y 2019, el tiempo que los adultos jóvenes dedicaban a sus amigos en una semana se redujo casi un 50%, pasando de 12.8 horas a solo 6.5 horas. En 2024, los adultos jóvenes pasaban solo 5.1 horas con amigos en una semana cualquiera.

El psicólogo social Jonathan Haidt explica este fenómeno de la siguiente manera: “Los adolescentes que atravesaron la pubertad durante este periodo (2010-2015) estuvieron expuestos a los omnipresentes medios digitales, impulsados por la proliferación de los teléfonos inteligentes a finales de la década de 2000. La infancia se volvió cada vez más digital, lo que quiere decir que no estuvieron expuestos a tanta socialización como las generaciones anteriores.”

Y no es el único que sugiere el aislamiento digital como una de las causas del fenómeno de caída de las tasas de fecundidad, la autora del libro y newsletter “The Great Gender Divergence”, Alice Evans, ha realizado informes y encuestas en distintas partes del mundo para comprobar esta teoría y ha llegado a advertirnos: “El descenso del emparejamiento y la fertilidad es el mayor desafío del siglo XXI”.

¿Entonces la culpa la tienen las pantallas, nuestros teléfonos inteligentes y las redes sociales?

Pues en una gran parte sí, pero le atraviesan muchas otras causas más. En una época donde le dedicamos el mayor tiempo posible a nuestros celulares, a redes sociales, incluso a pornografía y videojuegos, no queda más tiempo para desarrollar habilidades sociales para entablar relaciones duraderas o significativas. 

Es muy pronto para decir que el uso de pantallas, teléfonos inteligentes y redes sociales sean una causa directa de la caída de la tasa de fecundidad, pero cada vez van surgiendo más estudios a nivel global que apuntan a que sí hay efectos que podrían estar contribuyendo al fenómeno. A continuación los datos:

  • Tan solo en China, un estudio encontró que las mujeres en edad reproductiva que usan mucho los nuevos medios digitales tienen menores intenciones de tener hijos, debido a la desconfianza social que estas interacciones les generan.
  • Otro acercamiento a las maternidades y paternidades reveló que los medios de comunicación (televisión, medios digitales, redes sociales) influencian las decisiones hacia la maternidad/paternidad, el tamaño ideal de familias o el momento adecuado para tener hijos, lo cual está entrelazado con los cambios en las normas sociales y las limitaciones económicas, según este estudio
  • Además, se ha confirmado que el uso de plataformas digitales afecta la salud mental, lo cual puede generar estrés, ansiedad, aislamiento social e insatisfacción en relaciones sentimentales, lo cual empuja a posponer o evitar tener hijos. 
  • El uso desmedido de nuestros teléfonos inteligentes también puede generar problemas sexuales, ya que el simple hecho de pasar más tiempo frente a las pantallas puede reducir la satisfacción y la duración de las relaciones.
  • Este periodo de tiempo también se caracteriza por un aumento de falta de actividad sexual. 

 

Ojo, aún persiste un deseo por parte de los jóvenes adultos en encontrar una pareja estable, de encontrar el amor y poder formar una familia. Sin embargo, en este escenario sociopolítico, diversos factores nos rebasan: el alto costo de la vivienda, el desempleo, la precariedad laboral y un cambio de prioridades que lleva a estas generaciones a valorar otros aspectos de la vida. Es necesario continuar abriendo diálogos sobre la baja tasa de natalidad, pero hay que hacerlo desde un enfoque empático, realista y sensible.

 

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