Activistas fueron agredidas mientras acompañaban a una menor de edad víctima de violación
Diana Arlette Reséndiz Chávez, vocera de la colectiva Feminismo para Todas MX en Querétaro, denunció la agresión que sufrieron activistas y defensoras de derechos humanos cuando acompañaban una menor de edad, víctima de agresión sexual.
El pasado 29 de julio, al terminar de la audiencia que tuvo lugar en los juzgados penales en el estado de Querétaro, familiares del agresor imputado golpearon e intimidaron a activistas feministas.
Ese día se llevó a cabo la audiencia inicial de Jaime N, quien enfrenta un proceso por el delito de violación equiparada en agravio de la menor a quien la colectiva Feminismo para Todas MX y otras activistas y defensoras acompañaron.
Al concluir la audiencia, personas identificadas como familiares y amistades del imputado agredieron a 3 mujeres, entre ellas una activista que se encontraba en representación de Niñas Feministas por América Latina, y a una menor de edad a quien acompañó en otro proceso también relacionado con agresiones sexuales.
La activista mencionó que la agresión física y verbal se dio “en medio de insultos, empujones y actos de intimidación”. María Guadalupe N, la madre del imputado, golpeó el rostro de Reséndiz, mientras otras personas dañaron material y equipo de la colectiva.
Los hechos ya fueron denunciados de manera formal ante la Fiscalía General del Estado de Querétaro y existe ya una investigación en curso. Las activistas y defensoras de derechos humanos exigen garantías de seguridad tras las agresiones en los juzgados.
“De manera personal entiendo y de manera colectiva entendemos que un proceso penal puede generar dolor, incertidumbre y emociones intensas entre todas las partes involucradas. Sin embargo, eso no les da derecho a familiares ni amistades de las personas en calidad de imputados a agredir, a violentar a la otra parte, a quienes acompañamos, a quienes decidimos creerle a las niñas, a quienes decidimos estar ese día en los juzgados, y que no es la labor de quienes acompañamos lo que nos tenía ahí, sino un proceso judicial que debe resolverse y llevarse a cabo conforme a derecho”, precisó Reséndiz Chávez.
“Cuando una defensora de derechos humanos es agredida por realizar sus labores de acompañamiento, no sólo afecta su integridad, se pretende también enviar un mensaje de impunidad, un mensaje de más violencia, un mensaje de silenciamiento tanto a las víctimas, como a quien va a denunciar y a quien acompaña. En una sociedad que aspira a obtener justicia, eso no tiene cabida”, agregó la activista queretana.