Un dolor que trasciende generaciones: las protestas en Estados Unidos


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Seamos francos.

La problemática social en Estados Unidos, con los famosos riots en diversas y emblemáticas ciudades, es demasiado compleja como para explicarlo desde México y siendo culturalmente ajenos a la opresión de la población afroamericana y la violencia (tanto cotidiana como asesina) desde los departamentos de policía.

Hace algunos años tratamos de lograr una aproximación al tema en un reportaje especial. Que este texto tenga tres años y básicamente estemos debatiendo lo mismo quiere decir que nuestros vecinos poco han avanzado en resolver las violencias racistas.


¿Por qué algunas vidas valen más que otras?

Como la imagen de portada lo muestra, incluso desde 2016 hacíamos referencia al grito de All Lives Matter como un despropósito que quitaba la atención del problema principal: Black Lives Matter. Y de manera consecuencuente, las vidas queer, latinxs, asiáticas y demás grupos víctimas de racismo. Es decir, todos los oprimidos, nunca All Lives a modo de invisibilizar.

No es un asunto de ser neutral o pontificar acerca de un comportamiento ideal de los manifestantes, asunto que -eso sí- sufrimos en México hace unos meses durante la era PreCovid cuando contingentes feministas fueron criticadas ¡por otra mujer! debido a las denominadas pintas a edificios y algunos monumentos de la CDMX. Claro, la procuradora capitalina prefirió criticar a las morras que mantener la conversación en la ola de violencia contra la mujer que prácticamente es la otra pandemia.

¿Por qué marchan? Porque las matan con saña, las secuestra el Uber y las autoridades las revictimizan

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Ahora, encontramos un vídeo que -a falta de mejores palabras- nos puso la piel chinita y nos acerca unos pasos más a comprender el dolor de buena parte de la población de Estados Unidos:

Por eso los sucesos de estos días. El hombre de la gorra tiene 31 años, el de la playera de tirantes 46 y un chico que llaman tiene 16. Todos están enojados porque nada cambia.

Posdata

 


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