Argumentos a favor y en contra del subsidio a la gasolina

El aumento del precio de la gasolina ha dado pie a un debate airado entre partidos políticos, académicos y ciudadanos. En este texto recopilamos los mejores argumentos a favor y en contra de retirar el subsidio a la gasolina. Saca tus propias conclusiones.

A favor de retirar el subsidio

Es un subsidio regresivo

El más común de los argumentos, defendido por IMCO y también en un artículo de la revista Nexos, es que el subsidio a la gasolina es un subsidio regresivo, de modo que los más beneficiados son quienes consumen más gasolina y tienen más automóviles, que según los datos de Arturo Antón y Fausto Hernández, corresponden al decil con mayores ingresos de México, mientras que los menos favorecidos son los sectores poblacionales con menores ingresos.

El problema de este argumento es que otros subsidios gubernamentales que se podrían considerar regresivos sí nos resultan aceptables: los servicios de luz o con las becas universitarias de posgrado son un ejemplo de ello, pues quienes se benefician en mayor medida de los mismos no pertenecen a los sectores más desfavorecidos.



Eliminar el subsidio ayuda a proteger el medio ambiente y desincentivar el uso del automóvil

Este argumento ha sido expuesto el titular de la Secretaria de Medio Ambiente y por colectivos que buscan alternativas de movilidad. Retirar el subsidio sería considerada una medida positiva para disminuir la contaminación, evitar accidentes y reducir el tráfico.

Impulsar un cambio en política energética

Según Gerardo Esquivel, el mal diseño de la política energética redunda en que nunca se planteó como prioridad que México se convirtiera en productor de gasolina, sino más bien en importador de la misma. El incremento obliga a un rediseño de esa estrategia, pues el plan energético actual no puede sostener el precio de gasolina, sobre todo porque éste depende de factores como el tipo de cambio y del costo de transportación.

Impuesto verde

Aunque no es un argumento sobre el subsidio, mantener el impuesto a la gasolina resulta positivo si el destino de ese recurso es para medidas que protegen el medio ambiente e incentivan el uso del transporte público, mejorándolo y protegiendo la tarifa.

Es un recurso electoral

Aristóteles Nuñez afirma que los subsidios de diferentes productos o servicios puede ser utilizado como recurso electoral: apoyarlos cuando se busque la aprobación del electorado y dejarlos de aplicar cuando no interese convencer a los votantes, como es el caso de las promesas de EPN en campaña y su contraste con el ahora. Si de una vez por todas se retira el subsidio, no podrá ser utilizada nunca más la tarifa de la gasolina como un recurso electoral.

En contra de retirar el subsidio

Retirar el subsidio nos pega en el bolsillo

Es un hecho. Ya se ha anunciado que el incremento de la gasolina aumentará la tarifa del transporte público y hasta ahora el gobierno no tiene mecanismos que controlen las tarifas. Por otro lado, aunque José Antonio Meade afirma que no cambiarán los costos de los consumibles, es una cuestión lógica pensar que con el aumento de la gasolina implicará un incremento en el transporte de productos y servicios, lo que redundará en los precios. Ojo: esto no necesariamente tiene que suceder de manera instantánea, pero sí de manera gradual.

La medida ayuda a subsanar la política fiscal

La deficiente política fiscal del gobierno de Calderón y de Enrique Peña Nieto, la complejidad de la normatividad fiscal y los pocos mecanismos para garantizar una buena recaudación hacen que el gobierno tenga que adelantar esta medida para el 2017, y no para el 2018, como se tenía previsto.

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Esto permitirá ahorrar al gobierno el recurso del subsidio y remendar la deficiente política fiscal y hacendaria.

Al eliminar el subsidio el precio de la gasolina será fijado por el mercado

Uno de los efectos negativos de eliminar el subsidio es que el precio de la gasolina no tendrá ningún control, por lo que los ciudadanos y la iniciativa privada dependerán del comportamiento del mercado, que como exponen el IMCO en Hipertextual y Antón y Hernández en Nexos, resultará de la suma de por lo menos tres factores:

  • El tipo de cambio
  • El precio del petróleo
  • El costo de producción y transportación

Aunque el control de los precios suele considerarse una medida proteccionista, liberarlos sin cortapisas es una irresponsabilidad gubernamental que deja a los consumidores -al final, ciudadanos y empresarios- a su suerte.

Conclusión personal:

  • No se debe subsidiar la gasolina por ser un subsidio regresivo.
  • El impuesto a la gasolina debería mantenerse si se garantiza su aplicación para la mejora de las condiciones ambientales y del transporte público.
  • El gobierno debe proveer mecanismos que desincentiven el uso del automóvil; entre esas medidas, considerar la creación de ciclovías e inspecciones constantes al transporte público.
  • Es necesaria una política de educación vial agresiva para aumentar el uso de medios de transporte alternativos.
  • Se debe hacer una auditoría a todos los subsidios que realiza el gobierno para que permanezcan únicamente los que se consideren progresivos.

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