Sin las becas Conacyt podrían desaparecer muchos Centros y Grupos de Investigación

Vivimos en tiempos de crisis; social, económica y ambiental. Una crisis que infecta a todo el planeta y que requiere del esfuerzo de la mayoría para resolverse y que depende en gran medida de las acciones que tomen los Estados-Nación, incluyendo sus estructuras gubernamentales y los ciudadanos que pueden transformarlas. Es en ese marco en el que el golpe que se gestó el año pasado contra la Investigación, la Ciencias y la Tecnología en México, a partir del infame recorte de 9.3 por ciento en el presupuesto federal para estos rubros, desnuda la incapacidad de la clase política mexicana para hacer frente a esta crisis y también a la sociedad que sigue permitiendo el atropello a todos sus derechos.

La estocada casi mortal (por lo menos mortal para muchos programas académicos y por tanto para grupos de investigación) sólo puede ser producto de las intenciones privatizadoras del Gobierno en turno, que gradualmente ha ido desarticulando los derechos ganados a lo largo de la historia en materia educativa para entregarla a la élite empresarial. No exagero, la desaparición de las becas otorgadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para continuar con estudios de posgrado, representa una de las grandes afrentas para el desarrollo del país. Si ya se había señalado que los recortes impidieron la conformación de diversos Centros de Investigación, los que ya existen están en grave peligro si se consolida el recorte 1Hay que considerar que la mayor parte de los grupos de investigación dependen del trabajo de los becarios para continuar con sus labores.

En el recorte federal, el rubro más -lastimado- es el ramo 38 (Conacyt), al que se asignarían 26 mil 963 millones, esto es, más de 7 mil millones menos a los 34 mil 10 que se le aprobaron en este año, lo que representa en términos porcentuales, una disminución de 23.3 puntos.

Una insipiente organización se está llevando para denunciar y revertir el nuevo sistema de asignación que ahora se calcula de acuerdo con las Unidades de Medida y Actualización (UMA), en donde por una especialidad los becados reciben 9 mil 179 pesos con 60 centavos; para maestría llega a 10 mil 327 pesos con 5 centavos y para doctorado cada estudiante puede acceder a 13 mil 769 pesos con 40 centavos. La indignación de miles de estudiantes mexicanos se debe a que hasta el año pasado las becas se definían en salarios mínimos y ahora con esta nueva unidad la cantidad que reciben es menor.

17342487_10154128794076650_5507395001509576641_n
Captura de un Currículum Vitae Único (CVU) de CONACyT, donde consta la forma en que fueron rechazadas las solicitudes de beca por no ser consideradas como una prioridad para la institución.

Hay que considerar que los estudios de posgrado representan la única fuente de ingresos para miles de investigadores, ya que el propio CONACyT exige la dedicación exclusiva de tiempo completo, impidiendo ser parte del sistema laboral; lo que además anula la posibilidad de obtener derechos laborales como sistemas de ahorro para el retiro o créditos para vivienda. Digo miles de investigadores, porque de hecho la investigación en este país depende de los estudiantes de posgrado que a nivel de maestría aportan la mayor cantidad de trabajo de campo y análisis de datos, y a nivel de doctorado plantean proyectos originales que se traducen en publicaciones de alto impacto (el factor más importante para que los grupos de investigación logren obtener financiamiento nacional e internacional).

Pero lo más alarmante es la cancelación de miles de becas en posgrados que ya recibían un apoyo considerable, a pesar de que cuando se anunció el recorte se aseguró que en este rubro no habría ajustes. Según lo explica Alma Chacón en una nota para Voz Abierta “Lo que se puede leer en los medios es que el monto de las becas aumentó en un 4% este año, no obstante el problema no es ese, sino que no se están otorgando becas a estudiantes de nuevo ingreso […] este año, no importa que hayas sido aceptado, si no eres prioridad para el CONACYT, no hay beca”.

Los programas bianuales podrían desaparecer

No hay suficiente información al respecto para entender los recortes, la oscuridad con la que opera el CONACyT y la falta de respuesta de los propios Centros de Investigación, sólo permiten un análisis somero de lo acontecido. Lo que se sabe es que las universidades y centros de investigación recibieron información, posterior a los tiempos del proceso de admisión, de que se daría el mismo número de becas otorgadas en periodos anteriores, sin que haya un fundamento para esto, toda vez que se supone que los programas académicos avanzan y se fortalecen año con año, lo que implica que probablemente también incremente el número de personas interesadas en ellos.

Lo que realmente está sucediendo es que los posgrados de nueva creación, que tenían el visto bueno del CONACYT, se quedaron sin becas. Y algunos que incluso pertenecen al Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) no recibieron becas suficientes con el absurdo argumento de que los posgrados unicamente pueden obtener el mismo número de becas asignadas un año antes. Absurda no sólo porque lo lógico para el avance de la investigación supondría el incremento de personas formadas a nivel de maestrías y doctorados, también porque algunos programas académicos son de apertura bianual, como las maestrías en Derecho, Desarrollo Local y Territorio, Estudios Filosóficos y Estudios en Lenguas y Culturas Inglesas del CUCSH (UDG) o la Maestría en Investigación Educativa de Xalapa a la que le fueron rechazadas todas las becas para la generación 20172Cabe señalar la dignidad de las alumnas y alumnos que están siendo afectados por esta medida, que han decidido organizarse para rechazar cualquier propuesta que no contemple la asignación de becas al cien por ciento de la plantilla inscrita. .

Según la propia Alma Chacón “Ya empezaron a presentarse manifestaciones en contra de esta nueva medida del CONACYT, entre las que destacan las de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la cual mandó un oficio dirigido a Enrique Cabrero Mendoza, director del CONACYT. También en Yucatán, los alumnos del CICY (Centro de Investigación Científica de Yucatán) lanzaron una campaña en Change.org en contra de los recortes. Igual está el caso de la Universidad Autónoma de Querétaro, en donde la directora de la Facultad de Ciencias Naturales externo su preocupación ante la disminución de becas por medio de una carta” cuyo párrafo más ilustrativo dicte lo siguiente; “Solicitó señor atentamente, que se rectifique esta acción y se permita que el 100 por ciento de los estudiantes admitidos en los programas PNPC en enero del 2017, cuenten con la beca que les permitirá realizar sus estudios de posgrado.”

Insisto, ya no resulta extraño que las políticas económicas en este país resulten tan deletéreas para la ciudadanía. Ya sea por ineptitud o por desinterés está claro que la administración de los recursos públicos está en manos de personas que mienten sistemáticamente y que no pueden visualizar la gravedad de la crisis, ni mucho menos plantear respuestas plausibles. Tampoco sorprende la pasividad de la comunidad científica, ya que después de todo las personas que la conforman están cómodas con sus privilegios, pero alarma la falta de respuesta de la comunidad estudiantil, no sólo de las personas afectadas en este periodo académico, sino de aquellas que cursan estudios de nivel medios superior y licenciaturas; quizá no se dan cuenta que están perdiendo una de las pocas oportunidades que tienen para continuar con su formación académica desde el histórico logro que supone la educación pública y gratuita.

Texto y edición: Jesús Vergara-Huerta (integrante del Colectivo de Ciencia Libre y Comunitaria Alterius)


Vídeo Recomendado

Referencias   [ + ]

1. Hay que considerar que la mayor parte de los grupos de investigación dependen del trabajo de los becarios para continuar con sus labores
2. Cabe señalar la dignidad de las alumnas y alumnos que están siendo afectados por esta medida, que han decidido organizarse para rechazar cualquier propuesta que no contemple la asignación de becas al cien por ciento de la plantilla inscrita. 
Previo

Una tonelada de café zapatista para derribar los muros que intentan separarnos

Siguiente

Transparencia en los municipios de México: tarea pendiente

1 comentario

  1. Ana Karen
    22/03/2017 at 09:19 — Responder

    También es el caso de la maestría en Gestión y Desarrollo Cultural (UDG) perteneciente al PNPC, es bianual, inició clases desde enero y no se le asignó ninguna beca…esperemos una solución pronta y efectiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *