Conoce a Mary Oliver, tu próxima poeta favorita
La poesía de Mary Oliver se centra en la calma que se da en la naturaleza: las hojas, la brisa, los colibríes, los estanques, las garzas. Su obra se hizo de varios reconocimientos: el Premio Pulitzer, el Premio Nacional del Libro y el Premio Literario Lannan a la trayectoria
Orígenes
Mary Oliver nació en 1935 y creció en Maple Hills Heights, en Ohio. Huyó de un hogar difícil y se refugió en un bosque cercano, donde construyó cabañas hechas de ramas y escribió poemas.Asistió a la Universidad Estatal de Ohio y al Vassar College, pero no se graduó en ninguna de las dos instituciones.
Oliver estuvo fuertemente influenciada por la gran poeta estadounidense Edna St. Vincent Millay, hasta vivió un tiempo en su casa, ayudando a la hermana de Millay. Fue durante esta época que conoció a Molly Malone Cook, la pareja con la que pasaría el resto de su vida.
La consagración
La crítica se fijó en el trabajo de Oliver desde que era muy joven, y su consagración en la escena nacional (e internacional) llegó con “American Primitive” (1983), su quinto libro, que fue galardonado con el Premio Pulitzer.
Oliver era “una de las pocas poetas estadounidenses capaces de describir y transmitir el éxtasis, sin perder de vista la realidad del mundo como un universo de depredadores y presas”, de acuerdo a la crítica Alice Ostriker.
Fue una poeta prolífica que publicaba un libro nuevo cada uno o dos años. Su obra se seguía enfocando en la intersección entre la humanidad y la naturaleza, así como los límites del lenguaje y la conciencia para poder expresar este encuentro.
A continuación, te presentamos sus poemas más conocidos:
El día de verano
¿Quién creó el mundo?
¿Quién creó al cisne y al oso negro?
¿Quién creó al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que se ha lanzado fuera de la hierba,
el que come azúcar de mi mano,
el que mueve sus mandíbulas de un lado a otro en lugar de arriba y abajo,
el que mira a su alrededor con sus enormes y complejos ojos.
Ahora levanta sus pálidos antebrazos y se lava bien la cara.
Ahora abre sus alas y se aleja flotando.
No sé exactamente qué es una oración.
Sí sé cómo prestar atención, cómo tumbarme
en la hierba, cómo arrodillarme en la hierba,
cómo estar ocioso y bendecido, cómo pasear por los campos,
qué es lo que he estado haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿Acaso no muere todo al final, y demasiado pronto?
Dime, ¿qué piensas hacer
con tu única vida salvaje y preciosa?
Justo cuando el calendario empezó a decir verano
Salí rápido de la escuela
y crucé los jardines hacia los bosques
y pasé todo el verano olvidando lo que me habían enseñado—
Dos por dos, a ser diligente, etc.,
cómo ser modesto y útil, y cómo triunfar, etc.,
las máquinas y el petróleo y el plástico y el dinero, etc.
Cuando llegó el otoño ya había empezado a curarme, pero me volvieron a convocar
a los polvorientos salones de tiza y a los escritorios, a sentarme y recordar
cómo el río siguió rodando sus piedritas
cómo cantaron los reyezuelos pese a no tener un centavo en el banco,
cómo las flores solo vestían luz.
Su vida en cine
Podrás conocer más de su vida en el documental “Mary Oliver: Saved by the Beauty of the World” dirigido por Sasha Waters, a estrenarse este mismo año. La película se estructura en torno a la biografía de Oliver, comenzando con su difícil infancia y concluyendo con su muerte en 2019, a los 83 años. En el transcurso, Waters emplea material de archivo, fotografías, grabaciones y nuevas imágenes de la naturaleza rodadas en Provincetown.
Puedes ver el adelanto aquí.
¿Puede la belleza ayudarnos a sobrevivir? De acuerdo con Oliver, sí, sí puede.