Maternidad y sexualidad: el derecho al placer es de todas

Hablar de madres solteras casi siempre viene acompañado de discriminación y prejuicios sociales. Pero hablar de citas, vivir una sexualidad libre y disfrutable siendo madre soltera es casi imposible. Un ensayo de la modelo Emily Ratajkowski está cambiando la narrativa. 

 

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Entonces Emily Ratajkowski bajó y dijo: “Quería destruir a la Virgen, la chica especial en la que tanto me había esforzado por convertirme antes de que un bebé de cuatro kilos me partiera la vagina en dos.” Para Ratajkowski, la escritura no es nada nueva. En su libro de ensayos ‘Mi cuerpo’, hace una exploración profunda sobre el feminismo, la sexualidad y el poder, a partir de cómo ha sido percibida por los hombres a lo largo de su vida.

Algo similar hace en el ensayo publicado en The Cut, pero lo hace desde una perspectiva completamente nueva para ella: desde un cuerpo que está aprendiendo a ejercer la maternidad en solitario pero sin renunciar a su vida sexual. 

Aunque para muchas personas leer las palabras “vagina”, “sexo oral” y “divorciada” en el mismo párrafo les pueda parecer grotesco, la realidad de muchas madres solteras atraviesan dilemas similares a los que narra Ratajkowski, y se siguen enfrentando a estigmas, prejuicios y muchas veces rozando a la discriminación. 

Una madre soltera promedio es juzgada bajo el estigma de la promiscuidad o la falta de moralidad, lo que limita su capacidad de ser vista como un sujeto con deseo y derechos propios. Al mismo tiempo, es vista desde una superioridad moral, es infantilizada y se asume que su vida está arruinada por la falta de un hombre en su vida. 

Un estudio realizado en Manabí, Ecuador destaca que a las madres solteras se les ha considerado como parte de una sociedad que no encaja, ya que se le ha presentado como alguien que no cumple los roles sociales que le corresponden.

Y para sorpresa de nadie, la sociedad utiliza la culpa como una herramienta de control, y para sostener los intereses patriarcales.

Volviendo con las reflexiones que hace Emily en su ensayo, viene esta urgencia de presentarse como una “chica buena”, y cualquiera que haya crecido bajo los ideales machistas y patriarcales, sabe que una chica buena es la que mantiene un número bajo de parejas sexuales, la que es ingenua, pasiva y complaciente. ¿Pero qué pasa cuando toda esa burbuja se rompe al darte cuenta que ni siquiera siendo la “más buena” vas a ser libre de todos esos prejuicios?

Al menos así lo describe ella: “En los años previos a convertirme en madre, llegué a resentir profundamente la ingenuidad y la desigualdad que me había dejado el ser una chica buena.” Y es porque todo el sistema nos predispone a pensar que la sexualidad femenina debe estar orientada al servicio del deseo masculino o a la procreación dentro del matrimonio.

Mientras Emily Ratajkowski intentaba probar ese punto, enfrentaba una ola de críticas y ataques en redes sociales por una supuesta falta de conexión con la realidad, la sexualización de la maternidad y su privilegio económico.

El último punto no lo podemos negar. Al final estamos hablando de una modelo, a veces actriz y una de las autoras más vendidas en Estados Unidos. Esto importa, sí, en especial cuando las madres solteras enfrentan una notable desigualdad, discriminación laboral y unas extensas jornadas de trabajo doméstico.

Algunos usuarios incluso cuestionan que sea una madre soltera en el sentido estricto, ya que co-cria a su hijo y tiene custodia compartida, lo que la aleja de las luchas de inestabilidad económica y falta de tiempo que definen la maternidad monoparental real. 

A esas críticas le siguen un rechazo a las imágenes que acompañan el artículo. “¿Por qué estamos sexualizando la lactancia materna?”, “Es una lastima que tú estés criando a un niño”, “Esa foto es realmente perturbadora”, son solo algunos de los comentarios que recibió en las fotos donde aparece sosteniendo a un muñeco con forma de bebé contra su pecho como si estuviera amamantando mientras sostiene una copa de martini. 

¿Pero realmente estaba sexualizando la lactancia materna o solo tiene unas enormes bubis? De todas maneras, esas críticas se parecen a los prejuicios que muchas madres enfrentan al alimentar a sus bebés en público. Así que yo me cuestionaría de dónde vienen estos juicios en primer lugar. 

Todos los señalamientos son válidos, pero no los hace a todos correctos. Emily Ratajkowski busca dejar claro que la maternidad no anula el deseo sexual, y que es tan merecedora de amor, deseo y placer, como cualquier otra persona con autonomía sexual. Incluso si eso implica romper con todos los roles sociales que le corresponden. 

Y eso por sí solo no tiene que ser un acto revolucionario, de empoderamiento femenino o un ejemplo para otras madres solteras. Todo lo que ella hace lo hace para devolverse el derecho al placer y a la autonomía sobre su propio cuerpo. O como Ratajkowski lo diría: “Convertirme en madre soltera cambió la forma en que la gente me veía, tal como temía. Pero también me permitió verme a mí misma por fin.”

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