¿Eres adultx y vives con TDAH? Te dejamos algunas estrategias para ser más funcional
Vivir con TDAH en la adultez es una realidad más frecuente de lo que pensamos y de lo que hablamos. Contrario a lo que nos hacen creer, los síntomas no desaparecen con la edad: se manifiestan desde la infancia y persisten en la vida adulta, incluso cuando existe un diagnóstico y tratamiento. En México, se estima que más de 2 millones de personas adultas viven con este trastorno.
¿Cómo saber si tengo TDAH?
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la principal agencia de salud pública de Estados Unidos, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo neurológico que se presenta durante la niñez y suele durar hasta la edad adulta. Suele afectar a la capacidad de concentración, la dificultad para percibir el tiempo, la procrastinación y hasta la desregulación emocional, teniendo un impacto en la vida diaria.
Lo primero que tienes que saber si sospechas que tienes TDAH es reconocer que sus síntomas pueden variar según la edad, el entorno y hasta el género. Por lo que no es fácil llevar un diagnóstico y tratamiento para manejarlo, pero eso no significa que sea imposible.
Algunxs expertxs señalan que adultxs con TDAH pueden presentar problemas con los siguientes puntos:
- Olvidos frecuentes de citas, nombres, objetos personales o tareas
- Dificultad para mantener la atención en diversas actividades, especialmente si son largas o rutinarias
- Problemas para mantenerse organizadx y cumplir objetivos
- Impulsividad en decisiones o interrupciones constantes en conversaciones
- Cambios de humor, desde irritabilidad hasta inquietud
- Baja autoestima o percepción de no rendir como se espera
Es importante destacar que estos síntomas deben ser persistentes y tener un impacto significativo en el día a día para considerar la posibilidad de TDAH. Además, recomendamos consultar a un profesional de la salud para confirmar si los síntomas concuerdan con un diagnóstico de TDAH.
¿Qué recomiendan las personas expertas para ser más funcional?
Llegar a la vida adulta con una neurodivergencia ya es en sí mismo todo un reto. Con el tratamiento y acompañamiento adecuado, puedes vivir de manera normal y disminuir drásticamente los síntomas presentados. El tratamiento del TDAH puede incluir desde terapia psicológica hasta el uso de medicamentos, pero recuerda: cada persona es diferente.
Por eso, nos dimos la tarea de conversar con Attention Different (@attention_different en sus plataformas), una organización dedicada a la aceptación radical y celebración de la neurodiversidad, dedicada a compartir contenido y estrategias en torno a la vida adulta con TDAH con el objetivo de desestigmatizar la condición y construir una comunidad.
Esto fue lo que nos compartieron:
- No te comas la rana primero. Hay un dicho en inglés que dice así: Eat The Frog. Básicamente invita a las personas a hacer la tarea más desafiante a primera hora del día para aumentar la productividad y evitar la procrastinación. Pero si eres una persona con TDAH, esto no te va a funcionar. Mejor prueba hacerlo a la inversa: empieza con las tareas más sencillas, que te causen placer y que te motiven a continuar. Ese impulso inicial es el combustible que te ayuda a llegar a las tareas más exigentes.
- Externaliza la motivación. Cuando tienes TDAH, la fuerza de voluntad es rara vez suficiente. Necesitas apoyarte en herramientas externas, por ejemplo: el uso de temporizador para medir el tiempo al momento de cumplir una tarea, evitar distracciones como el uso de celular (puedes empezar dejándolo en otro cuarto o desinstalando aplicaciones), eliminar obstáculos o pasos innecesarios para una acción (como dejar listo tu outfit una noche anterior) y darte recompensas al completar tareas específicas.
- Haz espacio para lo que disfrutas. El cerebro con TDAH se activa cuando hay un interés genuino. Cuando las actividades generan curiosidad, desafío o pasión, equivale a una fuente real de energía y motivación. Dedicarles tiempo no es perder el tiempo, es recargar motores.
- Enfócate en tus fortalezas. Recuerda que el mundo no está diseñado para personas con una neurodivergencia, pero eso no significa que haya algo malo en ti. En lugar de obsesionarte por las cosas que salieron mal, pon el foco en tu creatividad, tus logros y tu forma de ver el mundo. Muchas de esas cualidades son las que te definen, y son posibles gracias al TDAH.
- Infórmate y crea comunidad. Lo mejor de todo es que no eres la única persona que vive con TDAH. Existe una gran comunidad de personas que comparten estrategias, experiencias y recursos todos los días. Conocer mejor tu cerebro, y saber que no estás solx, hace una diferencia enorme. Si no sabes por dónde empezar a buscar, empieza por Attention Different.