¿Quiénes son las ‘chicas de la colina’ y cómo están relacionadas con la apropiación de tierras palestinas?

Son jóvenes, crían niños, no portan armas y llevan una vida tranquila. Pero detrás de esa fachada, lideran una estrategia que defienden como “asentamiento pacífico” y están preparando terreno para la apropiación de tierras palestinas y el establecimiento de nuevos asentamientos, todo financiado por el gobierno israelí. ¿Quiénes están detrás de esto?

https://www.instagram.com/reel/Db3jCYOugjQ/?utm_source=ig_web_copy_link&stkn=MzRlODBiNWFlZA== 

Las chicas de la colina

“Este lugar es un ejemplo perfecto de feminismo real y del poder de las mujeres”, concluyó Michal, una madre de una joven israelí de 18 años que ya no asiste a la escuela, que forma parte de una comunidad exclusiva para mujeres y que está haciendo una nueva vida en las cimas de las colinas de Cisjordania, al que bautizaron como Or Ahuvia

Bajo una fachada de vida familiar y cotidiana, la joven llamada Esther, forma parte del grupo ‘Hilltop Girls’, también conocidas como Las chicas de la colina’. De acuerdo con Al Jazeera, este grupo conformado por mujeres son una extensión del grupo sionista religioso radical conocido como los ‘Jóvenes de las Colinas’ (Hilltop Youth), quienes comenzaron a establecer asentamientos ilegales en Cisjordania con el financiamiento del gobierno israelí desde 1998. 

A diferencia del grupo masculino, las chicas de la colina sustituyeron los ataques violentos, las armas y las patrullas militares por actividades cotidianas como el cultivo de tierra, la instalación de carpas, la cocina y toda práctica que justifique su ocupación de tierras palestinas. A esto le llaman “comunidad entre mujeres”, pero es más bien una estrategia de colonización suave.

Para lograr la normalización y legitimación de la apropiación gradual de tierras palestinas, el movimiento recurre a las redes sociales para proyectar una imagen doméstica y alejada de la violencia. En este sentido, los campamentos en los que están asentadas son presentados como proyectos familiares, comunitarios y ecológicos sustentados en el “empoderamiento femenino” o en un renovado espíritu pionero. 

En el medio israelí Ynet Global, una de sus integrantes explica que para la construcción de los edificios en donde están asentadas se utilizaron materiales donados por comunidades judías. Y no solo eso, sino que a veces las apoyan con comida, con vigilancia de la colina e incluso la instalación de una tubería. Entre sus planes está conectar el lugar a la red eléctrica y reemplazar los paneles solares, además de plantar árboles. “Para nosotras, todas las dificultades son gratificantes, porque lo hacemos por el futuro del pueblo judío”, agregó Rachel Tzofia, identificada como una de las chicas de la colina. 

Una colonización silenciosa 

Para este punto, ya existen dos comunidades avanzadas: Maoz Esther y Or Ahuvia, ambos situados al noreste de Ramallah, capital administrativa de Palestina pero que sigue estando sujeta a la ocupación israelí. Al menos en Maoz Esther, se contabilizan 17 familias y más de 50 niños. El objetivo es establecer la llamada “Tierra Prometida”, incluso mediante la extensión de Israel a la Cisjordania ocupada. 

“El pueblo judío tiene los derechos naturales, históricos y legales sobre la tierra de Israel, incluyendo Judea y Samaria, y estamos haciendo valer esos derechos”, responde Esther al explicar por qué están estableciendo comunidades en las cimas de las colinas.

Según la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, estos grupos reciben apoyo directo de Israel, desde la Administración Civil al proporcionarles agua y electricidad, hasta de su ejército con redes de carreteras privadas y protección militar. Además, Hilltop Youth sigue más vivo que nunca, con el gobierno proporcionando casi 40 millones de dólares en subsidios para alimentos y vestimenta, según Al Jazeera.

No hay que dejarnos engañar: la imagen “pacífica” que proyectan las chicas de la colina no es un ejemplo de vida. Puede no verse igual que los asentamientos violentos, pero tiene el mismo impacto en los territorios palestinos, provocando la violación de derechos humanos y el desplazamiento de las comunidades locales.

Previo

La utopía de Mamdani ¿Qué puede aprender el Gobierno de la Ciudad de México?

Siguiente

Estás en la historia más nueva