Sobre la marcha anti-Israel y las falsas banderas
El viernes 11 de septiembre se registró una manifestación en Polanco, Ciudad de México, que se presentó como una supuesta “protesta pro-Palestina” pero derivó en consignas antisemitas, justo en la víspera de Rosh Hashaná, el año nuevo judío.
Hay varias cosas que no cuadran y alimentan la idea de una movilización para manchar la causa palestina:
Sin notificación previa
No se había notificado previamente sobre la movilización, algo inusual en la capital. Organizaciones de apoyo a Palestina en Ciudad de México rechazaron las consignas antisemitas ocurridas frente a una sinagoga y negaron haber convocado la protesta del 11 de septiembre.
Las consignas
En lugar de utilizar las consignas tradicionales en lucha a favor de Palestina, se escuchaban gritos como “fuera judíos de México” evidenciando su desconocimiento de la causa. No protestaban contra el gobierno genocida de Israel. Más allá de que traían la bandera al revés.
Las organizaciones
En los videos no se muestran claramente nombres o emblemas de organizaciones (que suelen ser vocales y buscan que su presencia se note). De las pocas mantas con texto visibles en la marcha se lee “Sindicatos Mexicanos en solidaridad con Palestina”. ¿Cuáles sindicatos?
¿Falsa bandera?
Colectivos acusaron a la representación diplomática de Israel de usar supuestas “tácticas” para desacreditar la causa palestina, y plantearon que el episodio podría tratarse de una acción de “falsa bandera”. Que significa una acción hostil o encubierta organizada de manera que parezca cometida por un tercero, ocultando la identidad del verdadero responsable.
Una parte del discurso sionista pretende instalar a la comunidad judía en México en un peligro inminente y superior al de cualquier otro grupo vulnerado. La realidad es que no lo están. En México viven cerca de 45 mil judíos, la mitad habitan en el municipio de Huixquilucan, Estado de México, en donde hay seguridad especial, con tecnología israelí. No es el caso del resto de las y los mexicanos.
El repudio a la política genocida de Israel es totalmente entendible, pero extender eso en automático a todo judío es infame. Hay una clara diferencia entre sionismo y judaísmo. El odio a los judíos no cabe en la lucha a favor de Palestina. El odio y el racismo no se combaten con más odio y racismo.