“Habíamos cuatro chicas y él escogía con quien se quería acostar”: Exponen red de explotación infantil del escultor peruano Luis Sifuentes Mamanca
En un país como Perú, en donde se atienden aproximadamente 35 casos diarios de violación sexual contra las mujeres, el escultor Luis “Mamanka” Sifuentes ha logrado mantener una red de explotación infantil por años sin ninguna intervención por parte de las autoridades. Hoy, Valentina, una de sus víctimas está denunciando los abusos sufridos durante años en el taller del escultor, mientras lucha por alcanzar la justicia y recuperar a su hija.
Las denuncias contra Luis “Mamanka” Sifuentes
El nombre de Luis Sifuentes, también llamado “Mamanka”, no es desconocido en el Perú. A sus casi 60 años, se ha convertido en un referente en la escultura contemporánea, exhibiendo en países como Corea, Italia, España y Colombia. Sin embargo, su carrera ha estado marcado por abuso sexual, trata de menores y explotación infantil.
Fue justamente en Medellín, Colombia, en donde tuvo un primer acercamiento con Valentina, una joven colombiana que se encontraba en situación de calle, tras haber sufrido abusos por parte de su familia. En una entrevista con el Cuarto Poder, Valentina aseguró que Mamanka pagó a unas compañeras de ella alrededor de unos 50 y 60 mil pesos colombianos para tener relaciones sexuales con ella. Al momento, tenía 14 años.
A partir de ahí, Sifuentes financió su traslado de Medellín a Lima, en donde se encuentra su taller. Cuando llegó al taller se dio cuenta que no era la única, se trataba de una red de explotación de jóvenes, en donde cada una realizaba labores domésticas, cuidado de perros, apoyo en las propias esculturas, y eran sometidas a agresiones físicas y abusos sexuales continuos.
“A Kenia le puso chocolate, a Allison guerrillera, a Karen le dicen pelangocha y a mí me puso chata”, declara Valentina en la entrevista. A la par, explica que algunas de ellas facilitaron su traslado hacia Perú, bajo la promesa de que Mamanka les financiaría cirugías estéticas.
En el mismo año que Valentina era sometida a constantes abusos sexuales, notó cambios en su cuerpo y sentía un enorme pánico de decir algo, debido al constante temor que le tenía a su agresor. Más tarde se daría cuenta que estaba embarazada y que sería forzada a dar luz en una clínica privada del distrito de Jesús María. Sifuentes entonces se haría pasar como su padre.
Negligencia y abuso por parte de autoridades
El 9 de abril de 2020, Valentina dio a luz en una clínica privada acompañada de Luis Sifuentes a sus 15 años. Para evitar que se hiciera una denuncia por agresión sexual a una menor de edad, Sifuentes acordó con Valentina no revelar en ese momento que él era el padre de la bebé, e incluso fue registrado como su padre ante el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), un organismo autónomo encargado de la identificación de todos los ciudadanos peruanos.
En su momento, ni el centro médico ni el Reniec, activaron alertas al registrar a la bebé de Valentina, quien al momento permanecía indocumentada y menor de edad. No hubo preguntas ni denuncias, permitiendo que Sifuentes permaneciera en completa libertad.
Valentina logró salir del entorno del escultor, pero no pudo salir con su hija. Actualmente tiene 6 años y sigue viviendo con Sifuentes, quien ya está siendo investigado por delitos de agresiones contra mujeres y afectación psicológica.
A pesar del testimonio de Valentina y sus pruebas, el Poder Judicial no ha logrado resolver la custodia de la menor. La jueza Teresa Velasquez Pérez llegó a sugerir que Valentina regrese con su agresor: “En la audiencia, la jueza al parecer no entendió el contexto o quiero creer que no ha leído bien el expediente, e inclusive ha sugerido que los padres se pongan de acuerdo para regresar porque la niña es lo que quiere”, declaró el abogado Renzo Monroy.