¿Dónde quedan las tallas grandes en un mercado donde sus clientes recurren a medicamentos para perder peso?
Después de una década de hablar de inclusión y diversidad, la oferta de tallas grandes podría estar desapareciendo en tiendas populares y en línea frente al aumento del uso de fármacos como Ozempic, Wegovy y Zepbound para perder peso. Sin embargo, esto no quiere decir que la demanda de tallas grandes haya disminuido.
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Cuando se habla del uso de medicamentos para adelgazar basados en el GLP-1, ya no se trata de un pequeño grupo de nicho que busca activamente cómo integrarlos en su vida, ahora se trata de toda una industria que solo va en aumento.
De acuerdo con estudios recientes, en el Reino Unido se estima que alrededor del 9% de los adultos ha utilizado un fármaco GLP-1, mientras que el 11% de adultos estadounidenses toma estos medicamentos para adelgazar. En México, aunque aún es bajo el porcentaje, un estudio de The Health Effect 2026 de Worldpanel by Numerator, reveló que el 3.8% de los hogares mexicanos cuenta con al menos una persona que utiliza estos tratamientos, siendo los jóvenes sus principales usuarios.
¿El uso de medicamentos GLP-1 está afectando la industria de la moda?
Con la popularización de estos fármacos, y la gente perdiendo entre un 10% y un 20% de su peso corporal de forma acelerada, la idea de volver a comprar ropa en tiendas físicas ya se ha convertido en parte del ritual para renovar su clóset.
Según Impact Analytics, las ventas de la talla XS aumentaron durante dos años consecutivos, mientras las tallas M, L y XL y superiores disminuyeron ligeramente. Aunque los datos no establecen un vínculo directo entre el uso de GLP-1, uno se puede imaginar cómo ha surgido este fenómeno.
Otro dato según la firma de investigación Edited, que rastrea los artículos a medida que se lanzan en los sitios web de los minoristas, las tallas grandes de ropa femenina en el sitio web de Target disminuyeron un 37% entre marzo de 2025 y marzo de 2026, con un descenso del 30% en los últimos 6 meses. Además, analizó las ofertas de H&M para la primavera/verano de 2026, y registraron que las tallas 3XL y 4XL estaban descontinuadas.
A estas empresas se le suman las marcas de ropa como Mango, que también redujo su inventa km rio de vestidos en tallas 16 a 20 este año a 0.5%, y Anthropologie con sus vestidos de talla grande reducido a 9%. De manera similar, en Old Navy, las opciones de tallas grandes cayeron un 12% este año en comparación con el mismo período del año anterior.
Es verdad que ha habido un rápido descenso en la oferta de tallas grandes con la falsa idea de que están respondiendo a las necesidades de sus clientes, pero la realidad es que el enfoque de diversidad e inclusión ya no es rentable para muchas de estas marcas.
Sally Manners, fundadora de Manners London, una tienda independiente que ofrece tallas inclusivas, afirma que fabricar una prenda en talla XL puede costar hasta un 60% más que en talla XS, y en un momento en que los minoristas se enfrentan a una confianza del consumidor inestable, aranceles globales y márgenes reducidos, la optimización de beneficios es una prioridad.
En Estados Unidos se ha visto este fenómeno incluso en las tiendas especializadas en ropa de tallas grandes, como Torrid Holdings Inc., que anunció el año pasado el cierre de más de 170 tiendas, o como Destination XL Group Inc., otra cadena de tiendas de tallas grandes que experimentó una caída del 8% en sus ventas en el último año.
Esto habla de una industria que prefiere reducir sus costos de producción, en lugar de ampliar su oferta de ropa para un sector que continuamente es desatendido, rechazado y discriminado.
¿Tenemos que hacernos más pequeños para que la industria de la moda nos voltee a ver?
Durante toda una década, ha habido un esfuerzo para incluir cuerpos diversos en la industria de la moda, desde la ampliación de tallas, la inclusión de diversidad corporal de sus modelos hasta el lanzamiento de puestos de trabajo como consultores de tallas e inclusión en diversas marcas. Sin embargo, todo este esfuerzo ha desaparecido bajo una presión imaginaria de tener que responder al auge de una delgadez extrema.
El director de Guggenheim Partner, Simeon Siegel, declaró a CNN: “No cabe duda de que las GLP-1 están cambiando o teniendo un profundo impacto en el sector minorista. Si bien estos cambios aún están en desarrollo, podrían afectar a todo, desde la ropa hasta las opciones de ejercicio”.
Y es que esta industria está olvidando algo: los cuerpos no son una moda temporal. La diversidad corporal existe y persiste, y no es algo que desaparece con la edad, la salud o la implementación de este tipo de tratamientos.
Kimmy Garris, una influencer de moda de tallas grandes, también señaló a CNN: “Los GLP-1 son solo una excusa para que los minoristas sigan excluyendo a las personas con sobrepeso del mercado, restrinjan las opciones y continúen produciendo en masa ciertas tallas de ropa”.