Sobre Lena Dunham y la gestación subrogada como su final feliz 

Nunca tuvo dudas sobre su maternidad, pero la idea de convertirse en mamá sonaba como algo lejano cuando tuvo que someterse a cirugía irreversible en la que se extirpa el útero y que imposibilita las chances de quedar embarazada. Hoy, la actriz, escritora y creadora de la revolucionaria serie ‘Girls’, le dio la bienvenida a su primera hija a través de gestación subrogada. Pero para entender la decisión de Lena Dunham, hay que entender quién es Lena Dunham.  

Cuando la escritora feminista nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, tuvo a sus gemelos por gestación subrogada, todo el internet explotó. “¿Cómo una mujer que se llama a sí misma “feminista” podría recurrir a esta opción? ¿Por qué explotaría el cuerpo de otra mujer para su propio beneficio?”, se preguntaban algunas feministas en ese entonces. 

Los procesos de gestación subrogada ocurren en diferentes contextos y en diferentes circunstancias, pero es una práctica más común de lo que pensamos. En algunos países, está permitida de forma comercial, en otros está restringida exclusivamente al modelo altruista (o sea, que la mujer que gesta lo hace sin recibir un pago, sueldo o beneficio económico comercial) o de plano está completamente prohibido. Sin embargo, eso no significa que sea imposible acceder a esta práctica. 

Aunque sea un tema controversial y complejo, muchas mujeres siguen recurriendo a la gestación subrogada por múltiples razones, sin necesariamente “explotar” a una mujer empobrecida y vulnerable. Chimamanda lo hizo en ese entonces, generando polémica y rechazo (incluso después de que uno de sus gemelos falleciera a causa de negligencia médica), pero no sería la última. 

Lena Dunham siempre quiso ser mamá. En su ensayo para Vogue sobre su decisión de someterse a una histerectomía a los 31 años, relata: “Siento el poder innato del embarazo y anhelo el momento en que mi vientre crezca de forma natural y no esté hecho de la misma sustancia que los implantes mamarios”. Al mismo tiempo, es consciente de que ese deseo es tan grande como el dolor que sufriría una década como resultado de una endometriosis.

En el momento que perdió su fertilidad empezó a buscar cómo convertir ese sueño de ser mamá en realidad. A sus 40 años, lo encontró mediante la gestación subrogada. 

Por un lado, hay quienes creen que la gestación subrogada es una práctica que reduce a las mujeres a “incubadoras humanas”, convirtiendo el proceso reproductivo en un objeto de consumo y mercantilizando tanto el deseo de la maternidad como a los propios recién nacidos. A medida que más celebridades recurren a esta práctica (como Lilly Collins, Meghan Trainor, Paris Hilton, y recientemente corrió el rumor de Lady Gaga), diversos analistas señalan que se ha convertido en un lujo para los ricos. Y si nos ponemos a pensar quiénes son las personas que de verdad pueden permitirse esta práctica, no hay duda de que sí, son pocos los que pueden darse este lujo.

Por otro lado, otras argumentan que las mujeres adultas, incluso en contextos de vulnerabilidad, poseen ética, moral y capacidad de decisión para dar su consentimiento en estos casos. Incluso se aboga porque la gestación subrogada sea legal y accesible, como la única vía para garantizar derechos y prevenir abusos. En una investigación de GIRE, se destaca: “La experiencia internacional ha probado que una adecuada regulación de la gestación subrogada ayuda a proteger los derechos de todas las personas involucradas, en particular de las mujeres gestantes, que son más vulnerables a abusos en contextos desregulados. Prohibir la práctica no la hará desaparecer.” 

En Estados Unidos, la gestación subrogada no está regulada a nivel federal, por lo que cada estado establece sus propias leyes y restricciones. Pero definitivamente es más sencillo recurrir a esta opción que en países como España o India, que es totalmente ilegal. Sin embargo, en cualquier parte del mundo, el concepto de gestar el hijo de otra persona, siendo una experiencia profundamente personal, se desarrolla en un contexto cultural complejo, en donde todos los ojos voltean a ver (con ojos muy críticos) a la futura mamá.

“Las feministas no compran bebés”, “Adopta, no compres”, “Otra rica comprando un bebé”, son solo algunos de los comentarios en la última publicación de instagram de Lena Dunham, quien publicó un ensayo, de nuevo en Vogue, sobre su proceso de preparación para la llegada de su hija. “La madre subrogada había despertado algo en mí en cuanto nos presentaron”, describe Lena.

No da detalles si de verdad “compró” al bebé, ni cómo se dio el proceso (tampoco es que está obligada a hacerlo), pero sí menciona que fue un proceso en la vida de esta madre que hizo por convicción, sin presión y en completa libertad. A Lena solo le quedó esperar, mientras se preguntaba cómo podía manejar esos “celos” hacía el bebé y su oportunidad de estar acurrucado en alguien que irradiaba tanta seguridad (de acuerdo con sus propias palabras), y mientras acumuluba prendas para bebés como un manera de sobrellevar una experiencia que nunca antes había vivido. “Buscaba prendas que le permitieran desarrollar y expresar su personalidad, en lugar de anunciar una identidad que aún no tenía”, describe en el ensayo, dentro de tantas otras cosas. 

A diferencia de la adopción, la gestación subrogada permite a los padres intencionales aportar su propio material genético para concebir a su hijo. Para muchas parejas del mismo sexo, es la opción más recomendable, y para muchas mujeres que nunca podrían embarazarse, les da la oportunidad de acompañar el proceso gestacional y asumir el cuidado del recién nacido desde sus primeras horas de vida, sin trámites de adopción que suelen ser sumamente extensos, burocráticos y complejos.

No sabemos si Lena optó por esta opción para lograr algo en específico. Tampoco sabemos si consideró la adopción y no se concretó como quería. Años antes escribió esto: “La adopción es una verdad apasionante que perseguiré con todas mis fuerzas. Pero yo quería ese vientre. Quería saber cómo se sentirían nueve meses de completa unión. Estaba destinada a ello, pero no pasé la entrevista. Y está bien.” 

Lo que sí sabemos es que la definición de maternidad y la prioridad de formar una familia, pueden cambiar durante una década, y no está necesariamente peleado con la idea de ser una “feminista ejemplar”, que es un rol que se le da a todas las mujeres, y que solo pocas pueden cumplir.

 

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