El cierre de Provo Canyon School reaviva las denuncias contra la “Troubled Teen Industry” en Estados Unidos

El cierre definitivo de Provo Canyon School, uno de los internados más conocidos de Estados Unidos, volvió a poner en el centro de la conversación a la llamada “Troubled Teen Industry”, una red de centros privados para adolescentes que durante años ha sido señalada por sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos por presuntos abusos y falta de supervisión.

La institución, ubicada en Utah, dejó de operar luego de que las autoridades estatales revocaran las licencias de sus dos campus tras detectar incumplimientos relacionados con la seguridad, la atención médica y la protección de los menores que permanecían internados.

La noticia fue celebrada por Paris Hilton, quien denunció públicamente en 2020 que sufrió abusos durante su estancia en Provo Canyon School cuando tenía 17 años. En un mensaje publicado tras el cierre definitivo, la empresaria afirmó que llevaba esperando ese momento desde su adolescencia y aseguró que representa una validación para todas las personas sobrevivientes que durante años denunciaron lo ocurrido dentro de la institución.

Hilton relató que fue sometida a aislamiento, inmovilizaciones físicas, medicación sin su consentimiento y otros tratos que describió como traumáticos. Aunque la escuela ha sostenido que esos hechos ocurrieron bajo una administración anterior, el caso impulsó una investigación más amplia sobre este tipo de centros.

La clausura de Provo Canyon School no respondió únicamente a las denuncias históricas de Hilton. La investigación del estado de Utah encontró deficiencias recientes en el funcionamiento del internado, incluyendo prácticas consideradas crueles, fallas en la atención médica y problemas para garantizar la seguridad y el bienestar de las y los adolescentes bajo su cuidado.

El caso ha renovado el escrutinio sobre la denominada “Troubled Teen Industry”, un sector compuesto por internados terapéuticos, programas de modificación de conducta, campamentos y centros residenciales privados que prometen corregir problemas de comportamiento en adolescentes. Durante décadas, exresidentes han denunciado agresiones físicas y psicológicas, aislamiento prolongado, uso excesivo de restricciones, negligencia médica y otras formas de abuso.

Las denuncias de Paris Hilton ayudaron a visibilizar una problemática que durante años permaneció fuera del debate público. Desde entonces, la empresaria se ha convertido en una de las principales impulsoras de reformas legislativas para fortalecer la supervisión de estos establecimientos y garantizar mayores mecanismos de protección para niñas, niños y adolescentes.

Para muchas personas sobrevivientes, el cierre de Provo Canyon School representa mucho más que el fin de un internado: simboliza el reconocimiento de que las denuncias que durante años fueron ignoradas finalmente comenzaron a ser escuchadas.

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