En Estados Unidos vivir con los padres se ha convertido en la nueva normalidad para un tercio de los adultos jóvenes
En Estados Unidos vivir con los padres se ha convertido en la nueva normalidad para un tercio de los adultos jóvenes
Tener un título universitario, un salario y un empleo estable ya no garantiza una vida independiente, y un récord de 25.2 millones de adultos menores de 35 años que viven con sus padres están cobrando factura de esta tendencia.
Una investigación de Realtor reveló que casi 1 de cada 3 adultos jóvenes han convertido una “nueva normalidad” vivir con sus padres, debido al acelerado aumento de costos de vivienda, deudas estudiantiles y como una forma de romper con el tabú de la independencia.
Sin embargo, las causas no son resultado de un mercado laboral débil o falta de iniciativa, sino que se debe a que los ingresos actuales no son suficientes para alcanzar la independencia frente a los costos crecientes. “Aproximadamente el 70% de las personas de entre 25 y 34 años que viven con sus padres están empleadas”, señala Hannah Jones, economista sénior de Realtor.com y autora del estudio.
Si tener un trabajo no es suficiente para irse de casa, ¿qué lo es?
La premisa de que un empleo por sí solo ya no garantiza la independencia se basa en un cambio estructural de la economía: el costo de la vida y la deuda han crecido a un ritmo mucho más acelerado que los salarios iniciales, transformando el trabajo en apenas un requisito mínimo, pero no suficiente para lanzarse al mercado.
“Algo en su nivel de ingresos, su carga de deuda o el costo de la vivienda en su mercado los mantiene en casa a pesar de tener un empleo estable”, explica Jones. Y es que a diferencia de las generaciones anteriores, cuya deuda solía estar ligada a hipotecas que generan riqueza, los jóvenes actuales, entre 18-29 años, enfrentan saldos concentrados en préstamos estudiantiles, préstamos para automóviles y tarjetas de crédito, lo que limita el poder adquisitivo de sus salarios iniciales.
De acuerdo con Thrivent Financial, la deuda promedio por préstamos estudiantiles federales fue de $39.550 dólares por prestatario en 2025. Por lo que muchos jóvenes usan el hogar de sus padres como una estrategia para pagar estas deudas antes de intentar vivir solos.
Sin embargo, vivir en casa no equivale a ahorrar.
No viven “gratis”
A pesar de ahorrarse una renta, una despensa u otros gastos mayores, esto no significa que estén necesariamente viviendo gratis.
“Existe la enorme idea errónea de que vivir en casa significa automáticamente que alguien está ahorrando una fortuna. Eso ciertamente puede ser cierto en muchas situaciones, pero hoy en día, cada vez más hijos adultos están comenzando a contribuir de manera significativa al hogar”, explicó Jim Chamberlin, un agente de bienes raíces en Vulcan7.
Datos del Pew Research Center respaldan esto: el 72% de los adultos jóvenes que viven en casa contribuyen económicamente de alguna manera, ya sea contribuyendo con comestibles o servicios públicos o apoyando directamente al pago del alquiler o hipoteca.
Además, muchos padres están decidiendo no mudarse a casas más pequeñas porque su vivienda actual ahora cumple el propósito de refugio para sus hijos adultos. En algunos casos, los hijos que trabajan se han vuelto un “salvavidas financiero” para mantener la propiedad y la riqueza familiar.
Históricamente, conseguir un trabajo, casarse o mudarse de la casa de tus padres era el hito que marcaba la independencia. Hoy, esa línea se ha borrado, y no es necesariamente culpa de las generaciones más jóvenes.