Trump busca reinterpretar la protección de especies en peligro en Estados Unidos
Un memorando interno del gobierno estadounidense plantea limitar el alcance de una de las principales herramientas de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. El cambio podría dejar fuera algunos casos de daño o muerte accidental de animales protegidos.
La administración de Donald Trump está impulsando una reinterpretación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos (Endangered Species Act, ESA) que podría modificar de manera importante la forma en que se protege a animales amenazados por actividades humanas.
De acuerdo con un memorando interno obtenido por The New York Times, el gobierno plantea interpretar de manera más restrictiva el concepto de “take”, utilizado por la legislación para referirse a acciones como capturar, herir, perseguir o matar ejemplares de especies protegidas.
La nueva interpretación sostiene que, para que determinadas conductas constituyan una infracción, tendría que existir intención de matar, herir, capturar o perseguir al animal.
Esto modificaría el tratamiento de situaciones en las que una actividad humana provoca la muerte de un ejemplar de manera no intencional.
¿Qué cambiaría?
Actualmente, la legislación estadounidense puede considerar como “take” determinadas muertes o lesiones accidentales cuando son consecuencia de actividades humanas. Esto ha permitido establecer permisos y medidas de mitigación para proyectos que podrían afectar a especies protegidas.
El memorando plantea una interpretación diferente.
Uno de los ejemplos señalados es el de una embarcación que golpea accidentalmente a una ballena. Bajo la interpretación planteada, si la embarcación no tenía la intención de golpear al animal, el hecho podría no constituir un “take”.
Otro ejemplo contempla la tala de un árbol utilizado por murciélagos protegidos. Si el árbol fue derribado sin intención de matar o capturar a los animales, la muerte de los murciélagos podría quedar fuera de la prohibición.
La diferencia puede parecer técnica, pero tiene consecuencias prácticas: muchas amenazas para las especies en peligro no ocurren porque una persona tenga como objetivo matar a un animal, sino como consecuencia de actividades humanas.
La protección del hábitat también está cambiando
El memorando aparece después de otra modificación regulatoria de la administración Trump.
El 14 de septiembre de 2026 entró en vigor una nueva regla del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos que eliminó de las regulaciones federales la definición de “harm” que había permitido considerar determinadas modificaciones o degradaciones del hábitat como una forma de daño cuando podían provocar la muerte o lesión de animales protegidos.
El gobierno estadounidense sostiene que esta modificación busca devolver la aplicación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción a una interpretación que considera más fiel al texto de la legislación y reducir cargas regulatorias.
Organizaciones ambientalistas y gobiernos estatales han cuestionado la medida.
Los estados ya demandaron al gobierno
La disputa no se limita a organizaciones de conservación.
El 9 de septiembre de 2026, 20 estados y Washington D.C. presentaron demandas contra la administración federal, argumentando que las modificaciones reducen las protecciones otorgadas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El conflicto podría terminar nuevamente en los tribunales, donde deberá determinarse hasta dónde puede llegar el gobierno federal al reinterpretar la aplicación de una ley aprobada por el Congreso.
¿Significa que ya no se protegerán las especies?
No.
Es importante distinguir entre una nueva ley y una reinterpretación administrativa.
El memorando obtenido por The New York Times no modifica por sí mismo el texto de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. Se trata de una interpretación jurídica interna sobre cómo debe aplicarse la legislación.
Además, el Departamento del Interior ha señalado que la ESA continúa prohibiendo el take de especies protegidas.
Sin embargo, si esta interpretación termina aplicándose de manera amplia, podría cambiar qué actividades necesitan autorización y qué medidas deben adoptar empresas, propietarios u otros actores cuando sus actividades puedan provocar daños no intencionales a animales protegidos.
Una discusión sobre qué significa proteger una especie
El fondo de la controversia puede resumirse en una pregunta:
¿La protección de una especie debe limitarse a impedir que alguien mate deliberadamente a sus ejemplares, o también debe abarcar actividades humanas que previsiblemente pueden provocar su muerte aunque ese no sea el objetivo?
La administración Trump está promoviendo una interpretación más limitada del concepto de “take”. Sus críticos sostienen que esa lectura puede debilitar una herramienta fundamental para prevenir la mortalidad incidental de especies amenazadas.
Mientras tanto, el alcance definitivo de estos cambios dependerá también de los procesos judiciales que ya están en marcha.
La discusión, en última instancia, no se refiere solamente a qué constituye una muerte intencional. También pone sobre la mesa qué responsabilidades deben existir cuando una actividad humana puede afectar a especies que ya se encuentran al borde de desaparecer.