¿Cuánto dura una funa? Muy poco si eres hombre.

Del escándalo de Peli de la semana al regreso triunfal de Jezzini en la nueva campaña mundialista de Netflix. Al parecer, puedes cometer estupideces y hacerte aún más exitoso (siempre y cuando seas un hombre, claro está). 

 

¿Te has preguntado por qué hay cancelaciones que duran menos que otras? ¿O por qué hay personas que fueron canceladas y regresaron con más fama y dinero que antes? La cancelación nunca significó realmente un “exilio permanente” para todo aquel que cometiera algún acto reprochable. Si eres un hombre, muy probablemente se trate de una “pausa comercial” o hasta unas “vacaciones” de las redes sociales. 

 

Si eres un creador de contenido hombre en una posición de poder o perteneciente a un nicho consolidado, el costo reputacional tiene una fecha de vencimiento a corto plazo. Si eres mujer, tal vez no corras con tanta suerte. En el artículo llamado “Redemption for Him, Ruin for Her: Gender Bias in Cancel Culture”, escrito por Eva Melnik, Arsema Solomon, Gabriel Gumbiner, Cody Dukhonvy, Jessica Podgur, se afirma que “la mala conducta de las figuras masculinas a menudo se respondía con humor o llamamientos a su redención que minimizaban su mala conducta. En contraste, las mujeres eran sometidas a juicios morales, humillaciones por su cuerpo y ataques a su carácter”. 

 

Hierba mala nunca muere

 

¿No creen esto que están leyendo? Analicemos el caso del influencer Jesús Iglesias, mejor conocido como “Peli de la semana”. Iglesias se ha levantado de ya más de una funa. Desde antes que fuera conocido como Peli de la semana y por su contenido sobre cine, Iglesias ya había sido acusado de acosar mujeres en redes bajo otro usuario. Esto en el marco del #MeToo. 

 

Tiempo después, volvió a ser acusado de acosar a sus seguidoras en Instagram con contenido sexual explícito no consensuado. Uno pensaría que, con esos escándalos, sería el fin de su carrera. Tal vez para una mujer sí lo hubiera sido. No para Peli. A él aún le quedaban estupideces por cometer. “Peli de la semana” también fue señalado por “venderse” a Telcel y hacerle publicidad a un “festival de cine” organizado por la compañía de celulares en donde las obras participantes deberían ser realizadas con inteligencia artificial. 

 

Uno podría pensar que su carrera se habría terminado a partir de lo del #MeToo. Sin embargo, “Peli de la semana” siguió ahí, cancelación tras cancelación, funa tras funa. Siguió recibiendo patrocinios y se siguió enquistando en la cúpula de influencers de cine en México. Esa cúpula que va a todos los eventos y que tiene acceso a las mejores entrevistas. 

 

El “supuesto” plagio 

 

Recientemente, en junio de 2026 para ser más precisos, “Peli” se vio envuelto en un nuevo escándalo. Un creador de contenido en inglés sobre cine llamado Stephen Nothum (@authotstephennothum en Instagram) señaló a “Peli de la semana” de haber plagiado un análisis suyo sobre la famosa escena de las nueces en “Hereditary” (Ari Aster, 2018). Iglesias no solo plagió la sustancia del análisis sino que también robó los vídeos que Nothum había editado tan solo unos días antes. 

 

Las críticas no esperaron. Lo que sí se hizo esperar fue el posicionamiento de “Peli” (quien desactivó los comentarios de sus publicaciones en Instagram). Casi una semana después del vídeo de denuncia de Nothum, Iglesias compartió unas historias en donde presentaba “el otro lado de la historia”. Sobra decir que la historia no satisfizo a nadie. 

 

Y no sorprende, “Peli” comienza su posicionamiento con “me llegaron mensajes de que supuestamente plagié un vídeo de un creador de habla inglesa”. “Supuestamente”, dice el influencer, cómo si no se hubiera robado los clips íntegros de Nothum y su análisis. En fin, “Peli” asegura que él hace tres tipos de vídeos: Crítica de películas, crítica de noticias actuales y, por último, vídeos de datos históricos/datos interesantes. Los primeros dos tipos de vídeo salen de la cabeza de Iglesias “sin filtro”. El vídeo que dicen que plagió cae en la tercera categoría. Pero que la teoría de las nueces no fue un hallazgo de Nothum y que él solo cometió un error al no darle el crédito por los vídeos que había editado. 

 

“Peli” concluye su declaración diciendo que, después de toda esta situación, aprendió a que debe poner créditos de los lugares de donde obtiene las imágenes y vídeos. Que no está inventando el hilo negro sino investigando un hecho concreto y narrándolo para su audiencia de la misma forma en la que otros creadores hablaron sobre el mismo tema desde hace años. Aquí vale la pena recordar que los creadores no son analistas y mucho menos periodistas o críticos. Algunos son buenos en contar las cosas pero ocupan sustancia que otras personas hacen. ¿Este será el fin de “Peli”? Seguramente no. Después de superar (dos veces) al #MeToo, ¿qué es un plagio? Le darán un pase por ser hombre. 

 

De la funa a Netflix

 

Y los hombres no solo “sobreviven” a las funas (véase “Peli”), sino que se vuelven más exitosos después de ellas. Ese es el caso de Jezzini. Creador de contenido que reapareció en nada más y nada menos que la campaña mundialista de Netflix. Jezzini enfrentó críticas el año pasado por jugar con el tema de la salud mental. 

 

En agosto de 2025, se reportó la “desaparición” de Jezzini tras haber asistido a una sesión de hipnosis. Miles de sus seguidores se preguntaban qué había sucedido. Un mes después de su “desaparición” y el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el influencer reaparició con una actitud extraña y asegurando que su nombre ahora sería “Zzini”, generando un mayor desconcierto en su público. 

 

Según el propio Jezzini, la hipnosis le trajo una revelación que lo impulsó a cumplir un sueño: lanzarse a la música. Sin embargo, el reaparecer con una actitud distinta y asociar este giro con temas de salud mental y crisis de personalidad generó rechazo en sus seguidores Todo empeoró cuando el influencer publicó un comunicado afirmando que en ningún momento banalizó la situación y que toda la dinámica formaba parte de un performance. 

 

En el artículo de Melnik, Solomon, Gumbiner, Dukhonvy y Podgur se respaldan las investigaciones existentes sobre la vigilancia digital con sesgo de género. El estudio revela que los comentarios públicos sobre la cultura de la cancelación reflejan y refuerzan los desequilibrios de poder basados ​​en el género, normalizando la mala conducta masculina y magnificando la femenina. 

 

Se demuestra que las respuestas a la cultura de la cancelación están condicionadas por las normas de género. Las respuestas desiguales que se observan en el discurso de la cancelación limitan la capacidad de las mujeres para salvar su reputación de la ruina permanente. Esto indica que “la cultura de la cancelación no funciona como una forma neutral o imparcial de rendición de cuentas. En cambio, está condicionada por las normas y expectativas de género”. No responden a la gravedad de la mala conducta en sí sino a quién la realizó. Es importante exigir a los creadores de contenido (sean hombre o mujeres) que se hagan responsables de su mala conducta, pero se debe hacer de una forma lo más objetiva posible para fomentar una sociedad digital más equitativa.

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