Lecciones para transformar nuestra relación con el dinero y mejorar tus finanzas sin ser experto
Soy de esas personas que se asustan con facilidad cuando mencionan las palabras “¿tú cómo ahorras?” o “¿ya empezaste a invertir?”. Y es que no es fácil hablar de dinero, especialmente cuando no nos han enseñado a gestionar nuestras emociones y comportamientos en torno a él. Sin embargo, tener una buena relación con el dinero va más allá de ahorrar o invertir: se trata de vivir sin miedo, sin culpa y sin estrés cada vez que pensamos en el dinero.
¿Cómo es nuestra relación con el dinero?
Seamos honestos, si no estamos adentrados al mundo de las finanzas o economía, nadie nos enseñó a manejar el dinero. Pero aún así aquí estamos, intentándolo. Para explorar cómo vive esta generación su relación con las finanzas personales, hablamos con jóvenes de 25 a 35 años de distintos perfiles y contextos sobre cómo es su relación con el dinero, qué estrategias han descubierto por su cuenta y cuáles son los gastos que más hacen. Esto fue lo que descubrimos.
Los testimonios fueron ligeramente editados para su publicación, sin alterar el sentido de lo expresado por cada persona.
Karla, 35
“Para mí hablar de dinero sí es un poco estresante, porque tengo que dejar dinero para mis gastos personales como gasolina, mantenimiento, alimentos o cosas que llegas a ocupar. Tengo una mascota así que también es cubrir esa parte. No viajo tanto, es algo que no me he permitido por el hecho de que no tengo el dinero suficiente. Cada quince días o cada semana es un: ¿ahora qué voy a hacer para tener más dinero? Me genera mucho estrés, ansiedad e inseguridad no poderme dar esos pequeños lujos, no poder viajar, no poder ir a ver a mi familia más seguido, no poder comprar un nuevo carro, cosas que a lo mejor son muy materiales, pero que al final se necesitan.”
Mau, 27
“Mi relación con el dinero es buena. Lo veo como una herramienta para conseguir lo que quiero. Soy mucho de la idea de que siempre va a salir algo para lograrlo. Desde niño mi papá nos daba pensión alimenticia, entonces el dinero siempre fue un tema esencial en la dinámica familiar. Como me salí joven de mi casa, al tener la pensión el dinero me llegaba a mí, así que yo aprendí a gestionar mi dinero, administrarlo y priorizar ciertas cosas.”
Mely, 27
“En este momento, me genera un poco de estrés porque siento que debería de estar haciendo más dinero. Aparte tengo mi deuda universitaria activa, lo cual me genera aún más estrés.”
Cui, 25
“Siento que es el problema principal en mi vida. Todo lo demás está bien, lo social, lo profesional, todo lo que estoy aprendiendo, pero siento que el dinero es lo que me causa más estrés y miedo en mi vida independiente. Pero cada vez es más reconfortante acabar las deudas que tienes, comprarte tus propias cosas, como mi cama, refri o lavadora. Son cosas que antes no tenía, pero ahora que ya las tengo me causa mucha seguridad.”
¿Y si el problema no es el dinero, sino los hábitos y emociones que lo rodean?
Antes de desmotivarse por nuestro manejo de finanzas personales, es importante entender que muchos de nuestros gastos no los elegimos de manera consciente. Entender las emociones está muy bien, pero al final del mes la cuenta bancaria no miente. ¿Qué tanto de lo que gastamos es realmente por gusto personal y qué tanto es por necesidad?
De acuerdo con cada persona entrevistada, revelaron que sus gastos más grandes se van principalmente en servicios, en comida y renta. Mientras que otros gastos se destinan a viajes, gasolina y transporte.
Por un lado, el estilo de vida de Karla requiere que el uso de su coche sea su principal medio de transporte todos los días. Esto significa que gasta en gasolina cada semana. Tan solo en esta área, destina $1000 por semana. Por otra parte, en el caso de Cui, señala que muchos de sus gastos se destinan a viajes en carretera entre Guanajuato y Aguascalientes, pero que compensa esa parte al priorizar la bicicleta o camión para reducir sus gastos de transporte: “Viviendo en una zona céntrica me muevo mucho caminando y uso bici para todo lo que puedo. ¡Usen bici!”
Entonces, ¿qué hacemos para reducir nuestros gastos de manera efectiva y sentirnos mejor con nuestras finanzas personales?
Reducir gastos suena fácil hasta que intentas hacerlo. Lo que sí funciona, según quienes ya lo han vivido, parte de tres puntos clave: conciencia, control y propósito.
Primero, la conciencia de saber cuánto entra, cuánto sale y cuánto se va. De esa forma, reconocer los patrones sin culpa, solo tenerlos identificados. Después, tener el control de tus propios ingresos y no al revés. Y por último, el propósito de conectar cada decisión financiera con algo que de verdad importa, ya sea una meta a largo plazo o algo de mucho valor para ti.
Cuando esos tres elementos se alinean, el dinero deja de ser una fuente de ansiedad y empieza a ser una herramienta. Lo que más importa no es cuánto tienes, es cómo piensas y actúas con tu dinero.
Estos consejos se ven traducidos así:
Karla, 35
“He intentado poner en modo discreto mi banca para no poder ver el dinero. Es funcional, pero no al grado de decir ‘no lo agarro’. Siempre se ocupa, así que definitivamente siempre agarro dinero. También voy a empezar con una aplicación, se llama GBM y es para invertir. Otra cosa es que ya no pido tantas cosas por aps, tengo mini alcancias, estoy en tandas, etc.”
Pam, 26
“Tenía mi cochinito cuando era niña, pero he aprendido a través de redes sociales o cursos de inversiones o hasta con YouTube de cómo armar un presupuesto. Actualmente ese es mi mayor lifehack en la vida: tener un presupuesto y saber que es flexible, pero a la vez apegarme lo más posible a él, porque como el dinero es una herramienta, también te puede ayudar a cumplir metas y ahorrar para tu futuro. Yo tengo contratado un PPR (Plan Personal de Retiro), porque como no soy la mejor ahorrando, prefiero que se haga el cargo automático a mi tarjeta. Tengo otro seguro, pero eso ha sido a base de mucha investigación por mi cuenta. También meto mi dinero en CETES (Certificados de la Tesorería de la Federación) y la cajita de NU.”
Mau, 27
“Ahora que vivo con mi novia ella es quien me ayuda a manejar mis finanzas, ya que suelo gastar un poco irresponsable. Cada quincena tenemos una sesión para acomodar el dinero, ya que tenemos una gran cantidad de gastos fijos.”
Mely, 27
“Empecé a buscar en internet como es que las demás personas le hacían para hacer rendir su dinero, en TikTok o Instagram. Quería ser perfecta con el sistema de 50% necesidades y 20% ahorro, pero nunca me salía. Entonces lo que hago ahora es en un excel pongo un presupuesto de cuáles son mis gastos fijos: la renta, servicios, la despensa. También hago un presupuesto de cual es el estimado de mi quincena. No es el mejor sistema, pero por lo menos en este momento me funciona, porque ahora si me sobra para mí.”
Ahorrar, manejar tus finanzas personales y reducir tus gastos no siempre se ve perfecto, y no debería serlo. La cultura financiera que consumimos en redes sociales suele mostrarnos el resultado, pero nunca el proceso: impredecible e imperfecto, pero siempre con una oportunidad de mejorar. Reconocer nuestra relación con el dinero es el primer paso.