¿Por qué la tasa de fertilidad de Estados Unidos incluye a niñas de 14 años?
Este abril, el reporte semestral de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en EE. UU. reveló que la natalidad sigue cayendo, alcanzando un mínimo histórico con una reducción del 20% en las últimas dos décadas. Aunque la caída real fue de solo el 1%, el tono fatalista de los medios sugería un colapso demográfico inminente. Por otro lado, los medios no se alarmaron de ver cómo las métricas de fertilidad en mujeres jóvenes incluyen a niñas de 14 años.
Disminución sostenida
En el reporte también se presentan noticias positivas. Principalmente, el embarazo adolescente disminuyó en 7%. Esto ha representado una disminución sostenida desde la década de los 90. Sí, los adolescentes están teniendo menos bebés. Sin embargo, la definición y parámetros de un embarazo adolescente son ambiguos y complican la precisión de la información.
Debido a que, en lugar de ubicar a las adolescentes en su propio grupo, las incluyen dentro de una categoría demográfica muy amplia llamada “mujeres en edad fértil temprana”. Es así como tienes a niñas de 14 años metidas en la misma canasta que mujeres de 29 años.
Molly Dickens, activista y experta en temas de maternidad, se pregunta en su artículo llamado “Why Does the U.S. Fertility Rate Include 14-Year-Olds?” si los datos demográficos sobre la tasa de fertilidad reflejan realmente a quiénes consideramos “mujeres” en Estados Unidos o si el cuerpo de una niña de 14 años es el cuerpo de una “adulta”.
¿Qué es ser adulto?
En Estados Unidos la línea que separa a los adultos de los adolescentes es difusa. Generalmente eres considerado un adulto a partir de los 18 años. Sin embargo, por cuestiones de salud, puedes tomar alcohol y fumar hasta los 21 años. Para comprar un arma de fuego debes tener entre 18 y 21 años, dependiendo del estado y su legislación particular.
Según Dickens, todos estos límites parecen estar diseñados a la medida del cuerpo, el cerebro y la experiencia masculina. La activista realiza distintos cuestionamientos. ¿Por qué cuando entran en juego el cuerpo y el cerebro de la mujer, medimos la tasa de fertilidad de nuestro país con un parámetro que incluye a niñas en su etapa más temprana de preadultez, equiparándolas con adultas que ya pueden comprar alcohol, enlistarse en el ejército, comprar un arma y votar?
Si Estados Unidos determina que a los 18 años ya eres un adulto, Dickens considera que la tasa de fertilidad debería incluir únicamente a quienes superan esa edad. O, al menos, que se debería separar a las menores de 18 años para efectos estadísticos, clasificando los nacimientos por debajo de esa edad como embarazo infantil o adolescente.
Un sinsentido
Seguir usando los 14 años como punto de partida es un sinsentido que viene de los años 30. Hoy en día, ningún estado en la unión americana fija la edad de consentimiento a los 14 años, y muchos ya prohíben el matrimonio infantil. Es absurdo: si una niña de 14 años es demasiado joven para votar, comprar una cerveza o pedir una hipoteca, también es demasiado joven para que el país la cuente como parte de sus cifras de fertilidad.
Esto no significa que se deban ignorar los embarazos de menores de 18 años; claro que hay que contarlos por temas de estadística. El punto es cómo nos referimos a quienes tienen esos bebés. Dickens asegura que si ajustamos la métrica para identificar la fertilidad exclusivamente en adultos, es decir, de los 18 años en adelante, dejaremos que las niñas sean lo que realmente son: niñas.
El panorama general
Aunque el embarazo adolescente ha disminuido en Estados Unidos y a nivel global, sigue siendo un reto enorme de salud pública en regiones específicas del mundo Según el artículo “Embarazo en adolescentes en México: prevalencias y perfiles de riesgo, 2021-2024” publicado en Salud Pública, las cifras más críticas se concentran en los países de ingresos medios y bajos; tan solo en 2019, registraron unos 21 millones de embarazos y 12 millones de partos en jóvenes de 15 a 19 años, además de medio millón de nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años.
La región de Latinoamérica y el Caribe ocupan el segundo lugar mundial en embarazo adolescente, superando por mucho el promedio global. Aquí, el 20% de los nacimientos corresponden a menores de 20 años, con una tasa de 66.5 partos por cada mil mujeres de 15 a 19 años. En el caso específico de México, se ha logrado avanzar: entre 2015 y 2023, la tasa de fecundidad en este mismo grupo disminuyó de 72.4 a 60.3 nacimientos por cada mil mujeres.