Del ecocidio en la CDMX a las carreteras recicladas en Rotterdam

La Ciudad de México se distingue por su falta de claridad en las políticas viales y los programas de urbanización. Vivimos una contingencia ambiental imparable, que se agrava por la lógica del progreso económico, que sólo se traduce en desigualdad social y un permanente ecocidio. Ejemplos hay muchos, pero en esto días resuenan sobre todo el deprimido de Mixcoac y la atrocidad que comete la empresa Quiero Casa en los Pedregales de Coyoacán, que solapada por las autoridades que dirigen la administración de la zona, vierte miles de litros de agua potable desde hace meses para realizar la construcción de un inmueble.


Es fácil reconocer la ignorancia y la sordera de las autoridades mexicanas cuando se trata de responder eficazmente ante los problemas ambientales que sus mismas políticas públicas están provocando. Solo hace falta mirar ejemplos de otras ciudades que utilizan tecnologías limpias y dirigen sus esfuerzos en paliar los efectos de la actividad humana en el cambio climático global.

La ciudad holandesa de Rotterdam nos de un ejemplo interesante en este sentido, ya que pronto puede ser la primera en el mundo en tener carreteras hechas de plástico reciclado con residuos recuperados por los océanos de todo el mundo. La ciudad está colaborando con la empresa constructora VolkerWessels para idear un plan para revolucionar los sistemas viales con paneles modulares de plástico que se acoplan entre sí, desmontables según necesidades, con fácil acceso para reparaciones y un espacio hueco para infraestructuras básicas.

La propuesta ecológica no solo es buena porque usa residuos plásticos de los océanos y los convierte en algo útil, también porque sustituye el asfalto tradicional. La producción de asfalto supone 1,6 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año, o el 2 % de todas las emisiones del transporte por carretera. Las carreteras de plástico no son una idea completamente nueva, el profesor de química de la India Rajagopalan Vasudevan ha desarrollado un método para convertir plástico reciclado en asfalto, Vancouver también asfalta sus calles desde hace un tiempo con plástico reciclado. Pero esto sólo resuelve una parte del problema.

 

Las carreteras de VolkerWessels tendrían un diseño de traba a presión fácil, al igual que los Legos, que podría ser de fácil acceso para las reparaciones. Las carreteras también podrían trasladarse a diferentes lugares, una innovación sin precedentes que es especialmente ideal para terrenos arenosos o pantanosos de los Países Bajos. Dentro de los ladrillos prefabricados habría un espacio hueco, para la creación de infraestructura de fácil acceso, electricidad, teléfono o cualquier otro tipo de suministro que lo necesite.

Cuando encontramos proyectos como estos, en donde la esencia del desarrollo es la sustentabilidad ecológica por medio del reciclaje, y en países que han migrado a culturas viales mucho más limpias fomentando el uso de la bicicleta, invirtiendo en el transporte público y reduciendo dramáticamente la dependencia del transporte automotor, nos percatamos que en nuestro país padecemos de graves problemas en cuanto a la administración de los recursos públicos. La corrupción, la falta de experiencia y actualización de “las autoridades” mexicanas están conduciendo a nuestras metrópolis a enormes desastres ecológicos que sin duda se irán agravando si no hacemos algo como sociedad. Lo cierto es que el atropello a nuestros derechos y la destrucción de nuestros recursos nos están llevando naturalmente a la organización colectiva, así que es importante mirar estos ejemplos para reconocer las rutas que podemos tomar y exigir su aplicación inmediata.

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Con información de Ecoinventos


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