La utopía es como una mariposa que se lanza al mar

Lukas Avendaño siente el dolor punzante de la ausencia. Su hermano Bruno está desaparecido desde el diez de mayo del 2018, el día en que salió a cargar un volteo de arena en Tehuantepec, Oaxaca.

Ese día Bruno acompañaba a Gregorio Chiñasla última persona que lo vio. Desde ese día no se sabe de su paradero.

Avendaño siente el dolor punzante del racismo, la xenofobia. Lo carga en su historia desde los años de acudir a la escuela, luego en ese tiempo de andar en el gabacho, trabajando en un restaurante de empresarios tailandeses.

Lukas es Bailarín de danza contemporánea. La mutación inevitable en la coreografía No soy persona, soy mariposa, que trae a Hermosillo en contexto del programa Letras y Cuerposque organiza Antares, compañía de danza contemporánea.

No hay metamorfosis sin dolor. El cuerpo lo manifiesta. En el escenario, en un monólogo que es danza, ritual, el golpe contumaz a la intolerante perversión del otro, el que discrimina y etiqueta y muerde y rabia y jode. Alas de mariposa como un refugio en el vuelo, los horizontes posibles cuando se deja de ser persona.

El programa de mano expone que Lukas Avendaño es un artista mexicano emergente, cuyo trabajo reciente constituye una intervención performativa queer de las representaciones mexicanas nacionalistas, particularmente de la mujer tehuana zapoteca. Avendaño encarna la compleja identidad de los muxes, u hombres homosexuales del Istmo de Tehuantepec, donde nació.

La mariposa extiende sus alas. Al ritmo de la voz que es palabras. La capacidad de ponerse en los zapatos del otro. El trance donde se aúllan los dolores desde el ano, desde la boca, las manos, los talones. El cuerpo un manojo de tristezas. La paradoja de escupir a la muerte en un grito desgarrador, febril y feliz.

De pronto una yegua fustiga con el látigo de la crueldad la espalda de sí misma. Enunciación de la perversión del hombre. El acoso para con los que nacieron con un color distinto. La posibilidad de Lukas y sus alas para fugarse del dedo que machaca el color de piel.

El discurso es el filo de un verso que rasga. La expresión corporal imbrica con la mirada. El acontecimiento más valiente en la escena. La potencia del lenguaje libre cuando nada hay ya que perder. Lukas parecería que al final del acto respirará por última vez. Se da completo. Nada se guarda.

Poco antes de entrar a escena, el bailarín nos abre las puertas de su cuarto en el Hotel Colonial. Al abrir las puertas Lukas tiene como vista una pinta sobre el Cerro de la Campana donde se exige justicia con las iniciales ABC. La consigna inscrita hace resonancia en Lukas, quien en la presentación de esa noche hace extensivo el manifiesto ante los espectadores. Vengo a pedir por los angelitos negros de la Guardería ABC.

En el peinador se encuentra una fotografía de Bruno Avendaño, su hermano desaparecido. La conclusión es que Lukas trae consigo la imagen de su hermano por donde quiera que él anda.

La voz de Lukas es un estruendo en la habitación. Cuenta el origen:

En una contingencia mi madre me parió en un terreno rodeado de mezquites en Tehuantepec Oaxaca. Mi ombligo fue enterrado debajo de un árbol de almendra; para no romper con la tradición me llamaron como mi padre, mi educación se fincó en el seno de una familia de indias refajudas, indios patas rajadas e indios sodomitas. Lukas Avendaño nace un ocho de diciembre, día de la purísima y santísima virgencita de Juquila o de la concepción, pero no soy concha.

La contradicción habita en el rostro del bailarín. Su sonrisa se contrapone al dolor de su mirada. La alegría es un objetivo, sonríe siempre, con actitud de estar agradecido con la vida. La piel de Lukas tiene la gracia de un pincel que huele a ocre. Su cuerpo contiene como rúbrica nalgas firmes y espalda portentosa. Las piernas son un golpe de tambor que cimbra el escenario que pisa. La danza es una disciplina corporal. La construcción de un instrumento de la estética. Lukas mira siempre a los ojos. Las pupilas que desbordan en su lago de transparencia. Un faro dentro de ese inmenso mar.

Fuckyou paisa. The Migration is beautiful

Lukas y su disposición. Ofrece una silla, y de pronto la exposición de sus argumentos para crear No soy persona, soy mariposa, ya están. Fluye:

La coreografía nace en el momento en que quiero hablar de la migración. Es curioso porque aparentemente no tiene nada qué ver con la migración, pero es lo que motiva a generar esta pieza y hacer esta adaptación de Pensamiento puñal de Felipe Osornio Leche de Virgen Trimegisto. Mi padre por muchos años vivió en Estados Unidos, su situación migratoria era irregular, como el caso de muchos mexicanos. Yo no había vivido así en carne propia el asunto de la migración. Y en una ocasión un festival me había solicitado una pieza sobre la migración y yo no me atreví a tocar el tema porque quizá no quería hacerlo de la misma manera como otros creadores lo habían hecho, algo así de mira cómo sufren, que es cierto, mira cómo se la ven duras, que es verdad.

Me fui a Estados Unidos y me puse a chambear en un restaurante tailandés y ahora sí empecé a vivir la cotidianeidad, aunque mi situación migratoria no era irregular, pero empecé a vivir la situación de ser migrante. Me fui a vivir con unos compas, en un cuartillo, allí nos tocó alojar a la raza recién llegaba de México, dormían un par de noches y seguían su camino, allí me empecé a saber lo que significa ser migrante, y vivir la auto exclusión.

Recuerdo por ejemplo que yo no entendía por qué mis compas del restaurante, cuando llegaban a la parada del autobus, y aunque estuviera desocupada la banca, no se sentaban, siempre estaban parados, después de venir de una putiza de doce horas de trabajo corrido. Yo lo que hacía primero era sentarme en la banca. Yo les decía: siéntense. Y me respondían que no, y se mantenían a distancia de la banca. Hasta que un día tuve un percance con un chicano. Cuando se paró el autobús, yo siempre esperaba a subir al último, pero en esa ocasión el autobús se paró y quedé justo en frente de la puerta, al subir se me metió ese chicano y me empezó a decir fuckyou paisa, fuck yoy paisa, a quemarropa, y ahí entendí que la auto exclusión proviene de evitar estos conflictos. En un momento el conductor nos dijo que no nos peleáramos, y nos calmamos. El chavo estaba enunciando su “criterio de verdad”, decía: Yo soy ciudadano norteamericano y tú eres un fuck you paisa. Entonces me le acerqué y le dije: nunca vas a ser gringo. Y me seguí.

Ese fue el primer indicio, y ese tipo de acontecimientos empezaron a ser recurrentes. Empecé a poner más atención en cómo se comportaba un cuerpo en estado de vulnerabilidad por ser irregular en su situación migratoria, y no fue hasta que una vez caminando en el centro de Los Ángeles, que me encuentro un esténcil de unas mariposas que decía: The migration is beautiful. Cuando veo este esténcil se me fijó y encontré el primer motivo para dar la creación de No soy persona, soy mariposa, porque eso me remitió a que la migración es una condición natural y me hizo pensar en la migración de las mariposas monarcas. Y dije: sí, yo creo que el “criterio de verdad” con relación a la construcción de los muros, o de las fronteras geopolíticas es un “criterio de verdad” y tiene una temporalidad, es decir, nunca ha sido así todo el tiempo, en algún momento nacieron esas fronteras, entonces cuando uno expande la temporalidad pierde estabilidad ese “criterio de verdad”, entonces en el conteo del tiempo se llega a la conclusión de que en algún momento no existieron, la mejor manera de que pierda estabilidad un “criterio de verdad” es dilatando la temporaridad y/o la espacilaidad, siendo precisamente con estos fenómenos naturales como es una migración de una especie y en ese caso la mariposa monarca que me daba esa motivación. Creo que la migración de la mariposa monarca, en este caso específico que nos involucra a estos tres países: Canadá, Estados Unidos y México, es la prueba más fehaciente de que la migración no tendría por qué ser sancionada, por qué ser punitiva o restrictiva.

Ese es el primer muro que yo simbólicamente elimino, en el momento en que digo no soy persona, soy mariposa, porque precisamente cuando naces, las leyes dicen: toda persona tiene derecho a un nombre, una nacionalidad, y precisamente lo que te hace ilegal en otro país es que tienes otra nacionalidad, y si yo digo: no soy persona, estoy renunciando automáticamente a esa nacionalidad y por lo tanto no soy ilegal en otro país porque no tengo una nacionalidad.

Mariposón: homosexuales, gansos, salta pa´tras, a los que se les cae el jabón en las regaderas colectivas, los que se la comen cruda, a los que se les voltea el calcetín

Esa fue la primera frontera que yo imaginé jugando con esto, y la segunda frontera es precisamente en término mariposón que tiene una connotación peyorativa para el sur de México, se refiere a los puñales, a los homosexuales, a los gansos, los salta pa´tras, a los que se les cae el jabón en las regaderas colectivas, los que se la comen cruda, a los que se les voltea el calcetín, a los que se les va la marrana al monte, a los que les gusta el arroz con popote, a los que se les hace agua la canoa o que le corretean las lombrices, a los que les gusta que le midan el aceite, a los que les gusta el chicharrón con pelo: ¡al muxe pues! Entonces reconociéndonos mariposas, sin importar la práctica o nuestra identidad sexo genérica afectiva-amorosa (a eso  que el EZLN llamó los Dignamente Otros Amores), cualquiera puede reconocerse mariposa, porque reconocerse mariposa conlleva un derecho inalienable e imprescriptible de libre tránsito por el mundo. Cualquiera puede ser mariposa sin importar su identidad de género, los heterosexuales más ortodoxos y hasta los machos alfa calados, también pueden ser mariposas y no hay pedo. Y esa es otra segunda frontera, de ser una palabra con una connotación peyorativa de ser mariposón, ahora es lúdica, plástica y sobre todo te dignifica como persona, como ser humano.

La tercera frontera es sobre lo que es posible y lo que no es posible, entre lo que nunca ha sucedido y lo que nunca va a pasar, lo que imagina un soñador y lo que crea alguien que está en su plena cabalidad. Cuando uno es chavo te dicen: piensas así porque eres chavo, no te has casado, porque no has terminado la carrera, porque no has estado en situación de desempleo, siempre hay un por qué, o porque no tienes hijas. Por muchas razones te dicen que por eso piensas así, por eso eres soñador, romántico, todo lo idealizas, o creo que la forma más sutil es cuando te dicen: por eso eres utópico. Estos dos juegos anteriores rayan en la utopía, porque ¿quién en su sano juicio va  a decir yo no soy persona y por lo tanto puedo cruzar adonde quiera? Es una utopía, pero no pierdo la esperanza de que en algún momento pueda ser posible lo imposible.

La tercera frontera que toca esta pieza de No soy persona, soy mariposa, la respuesta me la da el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en un texto que expone sobre qué es la rebeldía, pero yo le quito rebeldía y le pongo utopía, entonces cuando surge la pregunta de ¿qué es la utopía?, la respuesta es que la utopía es como una mariposa que se lanza al mar, sabe que no hay una isla dónde llegar pero se avienta y vuela, cuando está cansada y no puede más, se desploma, sus restos quedan flotando sobre el agua, pero atrás viene otra mariposa utópica, y cuando ya está cansada de volar y está a punto de desplomarse puede ver a lo lejos aquellos restos de aquella primera mariposa utópica, va, descansa sobre sus huesos, después vuela, aunque más adelante caiga, pero atrás viene otra mariposa utópica. Entonces cuando le preguntan para qué sirve la utopía, la respuesta es: sirve para caminar.

Precisamente esa metáfora es la que cimienta la estructura de la pieza porque estamos sientiedo, creyendo e inmaginando por la utopía, esta que se construye donde con anticipación llegaron unas primeras mariposas  utopicas, de ahí  que de sus huesos uno se  agarre para hacerla crecer, germinar como  una oruga que se arrastra  y se envuelve  en su propia baba para ser pupa, crisalida. Aparentemente a pesar de que no tiene nada qué ver con la migración, esas tres reflexiones son el sustento teórico y de investigación que le dio forma y cuerpo a la pieza.

El racismo es cada vez es más atroz, descarado, obsceno

Si me dices que el discurso de la pieza es en tono agresivo, contestatario, incluso violento, así lo decido porque la vida real no es nada sutil. Yo consideré que había superado o mimetizado ante los ojos del personal de migración mexicano, digo esto porque cuando era estudiante cada vez que viajaba de Oaxaca a Xalapa, Veracruz, era inevitable que migración me pidiera que me identificara, o de Tehuantepec a Oaxaca, que son seis horas, siempre subía migración al transporte y siempre me pedía que me identificara, y no solo me pedía que me identificara sino que me interrogaba, yo pensé que ya había superado eso porque en los últimos cuatro años ya no me había pasado, quizá porque ya me peino, pero justo ahora que llegué al aeropuerto de Hermosillo me pasó de nuevo. Al recoger las maletas la gente pasó, cuando agarré mi maleta y al intentar a cruzar me para migración, me pidió que me identificara, me preguntó de dónde vengo y a dónde voy, allí me cayó el veinte de que seguimos viviendo en un estado de discriminación y racismo, porque fenotípicamente quiere decir que no soy mexicano, un mexicano que no es mexicano en su propio país, como los inmigrantes, me doy cuenta  que  para  el personal de migración mexicano soy un huanaco, una sudaca, un elpaldas mojas del rio Suchiate o el Usumacinta.

Mi padre solia contarnos sus anécdotas de cuando vivía en Estados Unidos. Una de ellas es la de repartiendo cartas del menú del restaurante donde trabajaba, las metía debajo de las puertas de los departamentos. Y decia, que en su andar se encontró con la embajada de México, y vio la bandera, entonces dice que la tocó y sintió tan bonito. Entonces yo me dije: ¿cómo alguien puede llegar a sentir bonito de llegar a tocar su bandera cuando en su propio país no puede ser mexicano, o cómo alguien tiene que vivir la situación de no ser mexicano en su propio país para poder llegar a sentir bonito la textura de su bandera. Lo que podría parecer que ahora por lo que hago, por lo que dicen que soy, estoy exento de todas esas sutilezas, pero no, en la vida cotidiana no hay día en que algo me pase, algo me toque, y me doy cuenta que ya traemos una marca de agua indeleble, y allí está. Creo que por eso es, y por las condiciones del país, pese a lo que se diga, yo tengo cuarenta años, y lo he venido viviendo durante cuarenta años, veo que las condiciones no son diferentes, sino al contrario, el racismo es cada vez es más atroz, descarado, obsceno.

El lenguaje de la danza para decir la vida

Mi personalidad de hoy en escena ya era mi personalidad cotidiana en la vida antes de llegar a la danza. Iba a la preparatoria con mis plumas de ave en la cabeza y mis compañeros se burlaban. En ese tiempo había un comercial en la televisión donde aparecía un nativo norteamericano que decía: tatanca, tatanca. Me veían y me empezaban a decir “tatanca tatanca, gran jefe vaca sentada. En el comercial decía toro, y esos güeyes me decían vaca. Yo amachinaba. Llegué a la universidad y me pasaba lo mismo, a cada rato me paraba la policía y me revisaba, me esculcaba. ¿Quién puede llevar una vida en la cotidianidad de esa manera?, para los ojos del otro, no deja de ser un imbécil, un enfermo, un idiota, un estúpido.

Me pasó en una ocasión que estuve haciendo un ejercicio en un espacio de danza, y la gente que pasaba decía: Eso es lo que hacen las drogas. Cuando llego por accidente al espacio escénico, me encuentro con la libertad de hacer lo que se me dé la gana, creo que eso me salvó, porque de lo contrario si yo en mi cotidianidad me aferraba seguir viviendo la performatividad, asumiendo todas las consecuencias que eso conlleva, seguramente ya no estaría aquí, porque llega un momento que te cansa, como al perro que pateas muchas veces, primero hace como si nada pasara, como que se va, pero luego llega el momento en que se emperra y se va a las mordidas, aunque lo mates. Yo creo que lo que me salvó fue la escena, porque me encontré un espacio para quizás en el espacio cotidiano mimetizarme, pero el espacio escénico me permite quitarme ese disfraz y decir esto es lo que yo soy y así pasan las cosas de este lado.

Insostenible es que sumen más de 37 mil desapariciones en los últimos cuatro años en México

Hago referencia al EZLN porque me permitió entenderme y sobre todo entenderme dignamente. Cuando iba a la ciudad de Oaxaca y de repente me decían indito, para mí parecía normal, pero después entendí que ese indito conlleva una carga semántica del estigma, del sucio, del apestoso, del ignorante, del cállate porque no fuiste a la escuela, cállate porque no hablas bien. Cuando el EZLN hace su declaración y dice: No nos podrán matar dos veces porque muertos siempre hemos estado, esa fuerza de la que preguntas, pues respondo que es a partir de que invisibilizados siempre hemos estado, pero lo que no podemos permitir es que nos invisibilicen dos veces. Si me quedo callado yo mismo sería cómplice de este sistema injusto. Ahora creo que la misma desaparición de Bruno es la que me da el impulso para seguir chingando, porque así dice la autoridad: Cómo chingan, cómo molestan.

La intuición dicta que Bruno está vivo

Seguimos pensando que Bruno debe estar vivo, porque  las personas merecemos vivir, hemos nacido para vivir, no tendría por qué estar de otra manera. Bruno era Cabo en la Marina, la Armada de México, y algo que les he dicho a las autoridades es que si sus elementos desaparecen y no hacen nada, creo que debería ser un problema de seguridad nacional. Una de las declaraciones que hizo el Secretario de Gobernación el 18 de octubre de 2018, que dice que se crea la Comisión Nacional de Búsqueda con una inversión de 28 millones de pesos, pero solamente para concatenar los datos que tiene el Instituto Nacional Electoral (INE), con los laboratorios forenses de los estados donde los haya, porque pagar peritos para la búsqueda de personas sería insostenible, yo digo insostenible es que sumen más de 37 mil desapariciones en los últimos cuatro años en México, eso es insostenible, y eso debería ser un problema de seguridad nacional, insostenible es que elementos de la Armada de México, o en este caso de Bruno, que es personal de la MARINA, desaparezca y lo más que suceda por parte de ellos es que se diga que es un personal no localizado, eso es insostenible.

Yo sigo hablando con Bruno, le escribo cartas, porque tengo fe. Alguna vez cuando hice la adaptación del texto de Pedro Lemebel (extinto escritor chileno), le escribí una carta. No sabía cómo llegar a él. La carta la envié por las redes con la consigna de que lo repostearan. A los meses me llegó un correo electrónico de Pedro Lemebel, quizá por eso escribo cartas a Bruno porque quizá un día recibamos una carta donde nos diga: No se preocupen, estoy bien.

Cigarras de mayo: una carta para Bruno

Es mayo cuando los poros de la tierra / Se convierten en cráteres / Mayo cuando como erupciones / Los pequeños cráteres de la tierra exhalan su aliento. // Mayo es el verano / Es en Mayo la vela de la Inmortal Sandunga / Y esa inmortalidad esta decretada / Para los que desaparecen. // Y las chicharras lo saben / Estridulan como un coro celestial pegadas a los árboles / Las cigarras de mayo / que se inmortalizan en el percutir de sus / abdómenes / 18 de mayo día de los beatos / y en ese santoral te encuentras tú / retoño de mezquite / aleteo de chicharra / Flor de franbuyan / Delonix regia escarlata / Cigarra canicular Bruno /Hoy eres una larva, / Pero cuando emerjas serán / Un hermoso Cicada orni / Como la vez que te trajeron a casa, / chupábamos tus pies y te resoplábamos el / abdomen / y te reías estridentemente adivinando el futuro de tu tona / de tu nahual, de tu avatar. // Bruno chicharra, quizás por eso te fuiste en mayo / Cuando el ecosistema conspira para inmortalizarte / Niño Chicharra / Niño Cigarra / Niño Cicada Orni / Niño Franbuyan / Niño Delonix regia escarlata / Sol de mayo y 40 grados centígrados / A la sombra y tu estridular / Me recordara por siempre que mayo / Es mes NO de los desaparecidos / Sí de los perpetuados e inmortalizados.


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