Las redes sociales engañan a tu cerebro para volverte adicto

Actualmente estamos conectados las 24 horas del día. Cuando vamos en el metro, en una sala de espera, en clase, o incluso cuando has quedado con un grupo de amigos… la escena que suele repetirse es la de gente que no es capaz de desviar la mirada de sus teléfonos celulares ni siquiera un minuto.

Esto es un síntoma clarísmo de que la adicción a lar redes sociales está ahí, ya que como explica Begoña Carbelo, podemos hacernos adictos a muchas cosas. En cuanto a las redes sociales, se trata de “un uso anormal en términos de intensidad y frecuencia de uso, que puede llegar a alterar el disfrute y la vida cotidiana”.

Según explica la psicóloga, que además es profesora en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija, las adicciones surgen cuando “nos acostumbramos y vinculamos a las cosas porque nuestra red de neuronas emite sustancias químicas, y nos hacemos adictos a las emociones que generan”. Lo que suele ocurrir con las redes sociales es que nos enganchamos porque en ellas solo se suele proyectar lo positivo, o porque nos producen gratificación o buenas sensaciones casi al instante.

El sector más propenso a caer en esta tipo de adicción es el de los menores y los jóvenes, ya que “no han aprendido a regular aún sus emociones”, asegura. Además, recuerda que si aparecen “síntomas como la falta de atención, la alta dispersión, o la incapacidad de alejarse del móvil” puede ser señal de alarma.

Un estudio en ‘Psychological Sciencedemuestra que a los jóvenes les importa mucho lo que piensen sus contactos, incluso si no los conocen demasiado: cuantos más ‘likes’ tienen las imágenes, mejor se sienten. Es algo similar a comer chocolate, lo cual activa el circuito de recompensa del cerebro, aquel que nos hace experimentar placer: el trabajo sugiere que cuando un adolescente publica una foto en redes sociales, ver los ‘me gusta’ que recibe tienen el mismo efecto en el cerebro.

Para llegar a estas conclusiones, los autores –investigadores de la Universidad de California− invitaron a 32 adolescentes de entre 13 y 18 años a participar en una red social similar a Instagram. Después, les mostraron diferentes imágenes, incluyendo aquellas que ellos mismos habían publicado, con un número variable de ‘me gusta’. Los científicos analizaron su actividad cerebral durante el proceso y observaron que cuando veían que sus fotos habían recibido muchos ‘likes’ se activaban numerosas regiones del cerebro. Una de las más afectadas era el núcleo ‘accumbens’, una parte relacionada con los circuitos de recompensa del cerebro.https://i0.wp.com/s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/60/9a/6a/609a6aa7111dd3ad12f4c73d76f2a44e.jpg?resize=1140%2C882&ssl=1Además, los jóvenes eran más proclives a dar un ‘me gusta’ a una imagen cuando ya tenía varios. “Reaccionan de diferente manera a la información cuando creen que otros la aprueban, incluso si apenas conocen a sus contactos”, asegura Lauren Sherman, coautora del estudio.

APRENDER A GESTIONARLAS ES BENEFICIOSO

Aprender a hacer un buen uso de las redes sociales es fundamental y puede mejorar nuestra vida mucho más de lo que nos pensamos. Es innegable que estas herramientas también tienen aspectos muy positivos, como por ejemplo estar informados o poder mantener el contacto con algunas personas a las que no podemos ver habitualmente.

Hacer un uso controlado de las redes sociales nos aporta beneficios, normalmente asociados con “tener una mejor atención y concentración y, consecuentemente, un mejor rendimiento”, comenta Carbelo. Lo mejor de todo es que el estrés que sufrimos durante nuestra vida cotidiana se verá reducido considerablemente si aprendemos a gestionar el tiempo y la dedicación que les solemos dar.

Algunos de los consejos que da la profesora universitaria para mejorar nuestra relación con las redes sociales son los siguientes:

– Ponernos unos horarios para atender tanto a las redes sociales como al email.

– Intentar organizar nuestro tiempo de ocio al margen de ellas.

– Ser capaces de olvidarnos, un rato cada día, del móvil y nos estar consultándolas continuamente.

Begoña Carbelo ha encabezado junto al sociólogo Javier de Rivera el experimento ‘Desconectados’, para estudiar cómo nos afecta el uso excesivo de las redes sociales. Para ello, ‘desconectaron’ durante dos semanas a dos jóvenes de cualquier tipo de conexión a internet, redes sociales y Whatsapp y analizaron sus reacciones. Puedes mirar los interesantes resultados en su página oficial.

Con información de Medical Daily y Cienciaxplora


Vídeo Recomendado