Julio César Mondragón, 16 meses de lucha por verdad y justicia

El 28 de septiembre de 2014, la familia Mondragón Fontes y Marisa Mendoza acudieron a la firma del acta de defunción de Julio César Mondragón Fontes, normalista asesinado la noche del 26 de septiembre.

El acta afirmaba que Julio había muerto por “homicidio calificado provocado por objeto contundente”. El cuerpo de Julio César tenía marcas de tortura evidentes, por lo que los familiares dudaron al firmar el acta.

Ese día comenzaron una lucha por verdad y  justicia que ya cumplió más de un año. A 16 meses de la tragedia, el cuerpo de Julio César permanece en la coordinación general de servicios periciales de la Procuraduría General de la República en espera de la realización de una prueba de ADN, que no ha podido llevarse a cabo debido a trampas burocráticas.

La familia y su defensora legal, Sayuri Herrera, han asumido responsabilidades del juzgado y demás autoridades para agilizar el proceso sin obtener resultados. Un ejemplo de ello es la notificación de la exhumación del cuerpo a los presuntos responsables que se encuentran detenidos en diferentes penales a lo largo del país.

El cuerpo de Julio César fue exhumado el pasado 4 de noviembre con el fin de esclarecer las causas y circunstancias de su muerte. Peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) junto con peritos de la defensa y de la PGR realizaron el trabajo en la Ciudad de México. Hasta el momento no se han hecho públicos los resultados.

Cabe resaltar que la investigación ha estado llena de irregularidades desde un inicio. Por ejemplo, la ropa que Julio César portaba el día de su asesinato, jamás fue entregada a los familiares y nadie sabe donde se encuentra. Las prendas representan una  prueba muy importante para el caso.

Respecto a los tres consignados el fin de semana, entre ellos Mauro Taboada Salgado, a quien se rumoraba sería el responsable de la muerte del normalista; la familia y su abogada aclararon que no fueron consignados por asesinato, sino por portación de armas y que la única prueba que la PGR ostenta en contra de Taboada es una declaración del Cabo Gil, quien también afirmó en su momento el incendio en el basurero de Cocula, versión que ya ha sido desmentida por el Grupo de Expertos Independientes.

Además la familia rechaza la versión del “asesino solitario”:

“Julio era un hombre fuerte, deportista. No es posible que una sola persona pudiera someterlo y ocasionar las fracturas que sufrió en el tórax y cráneo, las marcas de arrastre que se observan en su cuerpo y el desollamiento de su rostro como mensaje de terror.”, comentó la abogada de la familia.


Este 26 de enero se cumplieron 16 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Además de la marcha, que se ha convertido en una dolorosa tradición, que se lleva a cabo los 26 de cada mes en exigencia de justicia; Marisa Mendoza, la viuda de Julio César, y algunos de sus familiares, se dieron cita a las afueras de la PGR con un féretro para exigir a las autoridades que el cuerpo del normalista sea devuelto.

Foto: Annick Donkers
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