¿Sindicalizar OnlyFans? Al menos en Argentina es algo que se está buscando 

En un informe presentado por la Asociación de Mujeres Meretices de Argentina (AMMAR), elaborado por investigadoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) presentado en la Cámara de Diputados el pasado 11 de junio, se busca exponer la realidad de las trabajadoras sexuales y desmentir la idea de que plataformas como OnlyFans representan una vía de “dinero fácil”. 

¿De qué va la investigación?

‘Trabajo sexual y plataformas digitales’ es el título que le dieron las investigadoras, Déborah Daich y Estefanía Martynowskyj, a la investigación que es el resultado de una encuesta online respondida por 252 personas de distintas regiones del país, convirtiéndose en uno de los estudios más amplios realizados hasta el momento sobre trabajo sexual virtual en Argentina.

El estudio toma la premisa de que la plataforma digital ‘OnlyFans’ es una vía rápida hacia la independencia económica. Sin embargo, lejos de ser una actividad simple, el informe revela una situación de alta exigencia por diversas razones:

  • Largas jornadas laborales
  • Ingresos inestables 
  • Una grave falta de derechos legales 
  • Estigmatización social y violencia digital 

De igual manera, el estudio rompe con varios mitos en torno a esta actividad, desde el perfil de las y los trabajadores, sus niveles educativos y la realidad laboral y económica. 

El mito del dinero fácil 

A diferencia de cómo los medios de comunicación retratan la realidad de trabajadoras de OnlyFans, las investigadoras señalan que la narrativa mediática se concentra en experiencias concretas y casos excepcionales. 

La mayoría de las personas consultadas declararon:

  • Ser mujer cisgénero y estar en una edad promedio de 31 años.
  • Contar con niveles educativos medios y altos
  • No tener hijos o personas a su cargo

Un punto en común entre ellas es que empezaron a trabajar en plataformas durante o después de la pandemia de COVID-19 ante el deterioro del mercado laboral tradicional. A eso, también se suma la accesibilidad a este tipo de trabajo y la posibilidad de compatibilizarlo con estudios, otros empleos o tareas de cuidado.

A pesar de que más de la mitad combina esta actividad con otros trabajos, el 62% de las personas entrevistadas resaltó que es su principal fuente de ingresos. Además, le dedican al menos 4 horas diarias, superando 8 horas diarias de labor.

En el caso de los ingresos, un 20,6% gana alrededor de 500 dólares mensuales y un 17,9% llega a los 1.000 dólares. Los ingresos superiores a los 3.000 dólares aparecen sólo en una minoría reducida, sin mencionar que son cifras que varían y que dependen completamente de una presencia constante en redes sociales, lo cual requiere una alta demanda de habilidades técnicas, que incluyen marketing digital, edición de fotografía y video, manejo de idiomas (principalmente inglés), administración de suscripciones y seguimiento de algoritmos.

¿Cuáles son las principales demandas de derechos laborales de AMMAR?

Lo que las integrantes de AMMAR buscan con esta iniciativa es que exista un reconocimiento legal del trabajo sexual autónomo, para que quienes lo ejercen, puedan acceder a los mismos derechos y garantías que cualquier otro trabajador registrado en Argentina. 

Por un lado, buscan la creación de la Ley de Trabajo Sexual Autónomo, impulsando la regulación de la actividad y protección de su ejercicio voluntario. Asimismo, exigen la derogación de códigos penales que aún penalizan el trabajo sexual en la vía pública. De igual manera, proponen la creación de un registro de trabajadores sexuales que dependa del Ministerio de Trabajo, permitiendo que el Estado controle que la actividad se realice de forma voluntaria.

Entre otras demandas, se abordan los derechos laborales, el acceso a la seguridad sociales y la formalización tributaria, solicitando la creación de una categoría específica de “Trabajo Sexual” en el Monotributo para poder facturar, realizar aportes y acceder a créditos bancarios. Además, que esa misma regularización les permita cumplir con requisitos para alquilar viviendas o solicitar préstamos.

A raíz de la violencia digital, también buscan que sean posibles herramientas legales frente al acoso, la filtración de contenido íntimo (“doxing”) y la extorsión, así como planes de capacitación y becas para aquellas personas que decidan dejar el trabajo sexual y busquen reinsertarse en otros sectores, así como no ser sancionadas ni discriminadas en otros empleos.

Derechos laborales para todas

Este informe es mucho más que una investigación: es una oportunidad de que las propias trabajadoras sexuales sean quienes cuenten su historia y disputen los sentidos sobre su actividad, exigiendo que ninguna conversación o política pública que las afecte se realice sin su participación activa.

Escuchar sus demandas es esencial, ya que permite conocer la realidad de las trabajadoras de plataformas digitales que ofrecen este tipo de servicios para diseñar políticas que protejan su ejercicio, que al día de hoy se encuentra en clandestinidad y sin protecciones básicas, eso sin mencionar la verdadera protección de víctimas de explotación sexual, sin tener que perseguir a quienes ejercen por voluntad propia.

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