Carlos Slim Helú: ¿Gran empresario o un rentista del Estado?
El ingeniero Carlos Slim Helú, presidente honorario y vitalicio de Grupo Carso y de América Móvil, ofreció su ya tradicional conferencia de prensa anual. Ahí, anunció inversiones para México, respaldó el plan económico de Sheinbaum pero evitó hablar de Rocha Moya.
¿Qué dice del ingeniero que convoque a estas ruedas de prensa larguísimas, en donde repite lo mismo y sus insights no son los más brillantes?
Conferencias sinsentido
Cada año, Carlos Slim da una conferencia de prensa. Y no cualquier conferencia de prensa. Una larga conferencia de prensa. Para nuestra fortuna, la de este año duró mucho menos que las anteriores. Su duración fue de una hora con cuarenta minutos. La conferencia de 2025 duró tres horas con 47 minutos. La que sostuvo en 2024 llegó a las tres horas y media. Ni López Obrador ni Scorsese se atrevieron a tanto.
Aunque cada conferencia responde a un contexto distinto, hay temas que se repiten cada año. Un ejemplo sería Slim tratando de minimizar las críticas sobre la privatización de Telmex en los noventa. En 2025, Slim calificó de “imbéciles” a los premios Nobel que lo señalaron de haberse beneficiado del “capitalismo de cuates” al adquirir la compañía telefónica.
¿De qué puedes hablar durante casi cuatro horas (que sea de relevancia para las personas, claro)? En 2025, a las tres horas con 40 minutos de haber iniciado la conferencia, Slim sacó el libro “El profeta” de Gibran Jalil Gibran y se puso a leer pasajes.
Planes para México
En la conferencia de este año, Slim anunció una inyección de 5 mil millones de dólares para sus empresas en 2026, en un gesto que busca reforzar la confianza en las inversiones en México en medio del contexto político-económico que se vive. Además, respaldó la estrategia económica de la presidenta Claudia Sheinbaum sin dejar de señalar la preocupación por el desempeño actual de PEMEX.
En su defensa, el ingeniero no le huyó a algún tema. Bueno, solo a uno: la acusación de Estados Unidos al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. “No me pregunten de eso”, dijo de manera tajante.
Las empresas de Slim, ¿ejemplos de éxito?
Otro tema que repite en cada conferencia de prensa es el no tan buen estado en el que se encuentra Telmex. En 2024 y 2025, el ingeniero aseguró que Telmex ya no es el negocio de antes debido a la carga regulatoria y otros compromisos históricos en tema de pensiones.
En el sector comercial, las cosas tampoco han ido bien para Sanborns (otra propiedad de Slim). En los últimos años, la empresa ha llevado a cabo un proceso de “optimización de activos”, que en español significa cerrar las sucursales que ya no son rentables. Aunado a esto, parece que los estrategas de publicidad de Carso están dormidos. La poca nostalgia que se tiene por Sanborns es gracias a los usuarios, no a una campaña consciente diseñada desde la empresa.
Otro servicio de Slim que no ha despegado como se pensaba es ClaroShop, el que se debía convertir en el “Amazon mexicano”. Su mayor (o casi única) ventaja es que se puede pagar el recibo de Telmex en la aplicación. Sin embargo, en todo lo demás, se queda muy atrás de la competencia como Amazon y Mercado Libre.
La aplicación también ha recibido críticas por su mala experiencia del usuario (UX) y aún no logra estandarizar de forma masiva los envíos para dentro del mismo día o al día siguiente como Amazon. Temu y Shein también le han a Claro Shop una parte importante de las compras de ropa, gadgets y artículos para el hogar.
Su servicio de streaming también ha dejado qué desear. Claro TV no ha sido relevante más allá de la transmisión de los Juegos Olímpicos cada cuatro años. Ya hasta Vix lo superó. Y ni para qué hablar de la posición de Claro Music frente a Spotify, Apple Music, Amazon Music o YouTube Music.
Negocios que sí crecen
Sería falso decir que Slim no tiene negocios jugosos. De la mano del Estado, claro. Además de atentar contra el medio ambiente. En la conferencia más reciente se anunciaron inversiones a proyectos de carreteras, gasoductos y campos petroleros, incluidas más de 20 nuevas perforaciones en el campo Ixachi en Veracruz. Estas inversiones van de la mano de la estrategia del gobierno federal de ampliar la producción de crudo y gas.
Slim rechazó la posibilidad de intentar el fracking. ¿Sus razones? No por cuidado del medio ambiente, claro, sino porque consideró que su cartera ya está saturada en cuanto a inversiones petroleras se refiere.
Sin embargo, las empresas de Slim no están libres de críticas por su relación con el medio ambiente. Por un lado está Minera Frisco, parte de Grupo Carso, cuya mina en Zacatecas fue denunciada por defensores ambientales debido a cómo manejaron los desechos de esta mina a cielo abierto. También está el caso de Carso Infraestructura (CICSA) que construyó tramos del controversial Tren Maya.
A lo largo de los años, nos han querido vender la historia de Carlos Slim como una de éxito, del poder del esfuerzo. No obstante, detrás de esa historia de superación personal está realmente un hombre que supo congeniar con la clase política (de ese entonces hasta la fecha). Lejos de ser un visionario o un pionero, Slim ha sido un rentista del Estado.