CAMEX-1: México inicia su primera expedición científica a la Antártida

México marca un antes y un después en su historia científica con el zarpamiento de la CAMEX-1, la primera campaña científica institucional del país con destino a la Antártida. La expedición, encabezada por la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA) y respaldada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), representa un paso decisivo hacia la consolidación de una presencia científica nacional coordinada en el continente blanco.

Hasta ahora, la participación mexicana en la Antártida se había limitado a esfuerzos individuales de investigadores integrados a misiones extranjeras. Con CAMEX-1, México avanza hacia un programa estructurado, alineado con estándares internacionales. Desde su ingreso al Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) en 2021, el país ha obtenido acceso a 45 programas científicos globales, lo que ha permitido sentar las bases para una participación más activa y sostenida.

La misión es posible gracias a una colaboración estratégica con Ucrania, que facilitó el uso del buque rompehielos Noosfera y de la base científica Academician Vernadsky. Bajo la dirección de la Dra. Patricia Valdespino, presidenta de la AMEA, el equipo mexicano desarrollará investigaciones de frontera en una de las regiones más sensibles al calentamiento global. La expedición también pone en relieve la relación directa entre la Antártida y México, a través de corrientes oceánicas que influyen en el clima y en la productividad pesquera de las costas nacionales.

Los proyectos científicos de la CAMEX-1 tienen un enfoque multidisciplinario. En el ámbito de la geología, investigadores del Instituto de Geología de la UNAM, como el Dr. Rafael López Martínez y la Dra. Daisy Valera, analizarán la conexión paleogeográfica entre los antiguos océanos Pacífico y Tetis, con el objetivo de comprender procesos planetarios ocurridos hace más de 145 millones de años. Paralelamente, la Dra. Elsa Arellano y su equipo recolectarán sedimentos marinos para reconstruir la historia climática de la región y detectar la huella de la actividad humana en los ecosistemas polares.

La expedición también abre un campo clave en microbiología y biotecnología. Científicos como Alfredo Yánez y José Martín Márquez estudiarán microorganismos extremófilos que sobreviven en condiciones extremas, incluyendo tapetes microbianos y enzimas con potencial aplicación en el desarrollo de nuevos antibióticos, antivirales y procesos industriales. Estos estudios resultan estratégicos frente a desafíos globales como la resistencia bacteriana y el cambio climático.

Más allá de los objetivos científicos, la CAMEX-1 cumple una función estratégica: aprender y absorber la logística, administración y gobernanza de un programa antártico consolidado. México busca fortalecer su diplomacia científica y avanzar hacia una participación plena en el Sistema del Tratado Antártico, con lo que cerraría una brecha histórica al ser la única economía de la OCDE en América Latina que aún no forma parte formal de este esquema de gobernanza global.

El zarpamiento de la CAMEX-1 también aspira a dejar un legado para las nuevas generaciones de científicas y científicos mexicanos, motivándolos a estudiar la criosfera como una pieza clave para enfrentar el cambio climático. La misión retoma la ruta marcada por referentes como el Dr. Mario Molina, cuyas investigaciones sobre la capa de ozono fueron confirmadas precisamente en la base que hoy recibe a la delegación mexicana. Con este paso, México no solo contribuye al conocimiento científico global, sino que reafirma su compromiso con la protección de la Antártida como patrimonio común de la humanidad.

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